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«A 300 km/h giré la cabeza, le miré y pensé: este tío se está jugando la vida»: el día que De la Rosa descubrió a Alonso

«A 300 km/h giré la cabeza, le miré y pensé: este tío se está jugando la vida»: el día que De la Rosa descubrió a Alonso
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Pedro de la Rosa y Fernando Alonso, en un acto con aficionados en Barcelona Pedro de la Rosa recuerda el momento en que se midió por primera vez a Alonso en pista y reconoció a un futuro campeón. Fue en el Gran Premio de España de 2001 y admite que vio a un piloto muy virtuoso, pero también temerario. El embajador de Aston Martin F1, Pedro de la Rosa, ha compartido su primer recuerdo con Fernando Alonso como rival en la categoría reina. Fue en la carrera de casa de la temporada 2001, la primera del asturiano. El entonces piloto oficial de Jaguar, Pedro de la Rosa, quedó igualmente impactado con un Fernando Alonso con el que no había coincidido hasta ese momento en la pista. El monoplaza británico no era excepcionalmente competitivo, pero sí lo suficiente como para clasificarse muy por delante del achacoso Minardi del joven español. En una entrevista concedida a Mundo Deportivo, el ahora embajador de Aston Martin F1 y amigo personal de Fernando Alonso recuerda aquel primer enfrentamiento en pista con una mezcla de temor y admiración. «La primera vez que lo vi conducir en pista fue en el Gran Premio de España de F1 de 2001. Yo salía desde atrás de la parrilla con el Jaguar. Tuve un accidente en clasificación, tuve un problema en clasificación. Él corría con Minardi en 2001», introduce De la Rosa. «Y recuerdo llegar a un Minardi; yo llevaba un Jaguar y mi coche iba infinitamente más rápido que los Minardi. Y de repente veo un Minardi ahí. Tenía que pasarlo rápido y no perder tiempo. Y, ostras, el tío que llevaba adelante se estaba jugando el pellejo», prosigue. «A ver, ¿pero este tío qué hace aquí con este coche? Se va a matar»Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin F1 Una exhibición silenciosa en la chicane de La Moreneta Pero, antes de profundizar en las declaraciones del expiloto catalán, permíteme, querido lector, aportar algo de contexto a aquel momento a través de mi vivencia personal. Y es que uno de mis recuerdos más impactantes como aficionado a la Fórmula 1 se produjo precisamente en aquel Gran Premio de España de 2001 celebrado en el Circuit de Barcelona-Catalunya, al que acudí como espectador en la pelouse de la conocida como chicane de La Moreneta (curvas 7 y 8). Yo ya llevaba años siendo aficionado a la Fórmula 1, pero aquella fue la primera vez que presenciaba un monoplaza de la categoría reina en pista y, sí, fue un shock por la velocidad a la que eran capaces esos bólidos de negociar las curvas, pero, sobre todo, por el sonido. Una vez recuperado del impacto inicial de aquellos bólidos con ruedas, aquel fin de semana saqué dos conclusiones: en esa parrilla había dos pilotos especiales que recibían el nombre de Michael Schumacher y Fernando Alonso. Ambos, aunque con monoplazas muy diferentes (Ferrari vs. Minardi), eran capaces de ofrecer un pilotaje apreciablemente superior al del resto. El día de la carrera, un Fernando Alonso que había debutado en la Fórmula 1 apenas mes y medio antes y que contaba con el peor coche de la parrilla, partía 18.º tras superar en clasificación a los dos Benetton, el Jaguar de De la Rosa y a su compañero, Tarso Marques. Una vez iniciada la carrera, el asturiano no perdió comba y fue capaz de pelear también con los Arrows y el Jordan de Frentzen. Para ello empleaba un pilotaje al límite, pero sorprendentemente preciso y consistente. En aquella chicane de La Moreneta, el asturiano fue capaz de trazar exactamente de la misma manera y por la misma porción de asfalto durante todas y cada una de las 66 vueltas el errático Minardi con el que su compañero sufría lo indecible. Fue toda una revelación presenciarlo desde la pelouse, una exhibición silenciosa en el fondo de la parrilla que anticipaba lo que ocurriría un par de años más tarde. Fernando Alonso, a bordo del Minardi de la temporada 2001 El temerario Alonso El entonces piloto oficial de Jaguar, Pedro de la Rosa, quedó igualmente impactado con un Fernando Alonso con el que no había coincidido hasta ese momento en la pista. El monoplaza británico no era excepcionalmente competitivo, pero sí lo suficiente como para clasificarse muy por delante del achacoso Minardi del joven español. Solo fueron un par de vueltas, pero bastaron para que Pedro de la Rosa pensara que el pìlotaje de aquel ocupante del Minardi era excesivamente arriesgado con el monoplaza que tenía entre manos. Fernando Alonso presiona a Giancarlo Fisichella en el Gran Premio de España de 2001 «"A ver, ¿pero este tío qué hace aquí con este coche? Este tío se va a matar en un momento dado”. Y fui una vuelta ahí detrás, dos vueltas, y al final, ya saliendo de la recta principal, le adelanté», comenta el catalán, que superó a Alonso en la vuelta 3, antes de abandonar un par de giros más tarde tras un toque con Heinz-Harald Frentzen. Tanto le impactó que, al superarlo en la recta de meta, Pedro de la Rosa no pudo evitar mirarlo para comprobar de qué piloto se trataba. «Recuerdo girar en la cabeza, porque yo sabía que era un Minardi, pero no sabía quién lo conducía. Entonces miré y era Fernando». «Y fue un momento en el que a 300km/h mi mirada fue de “tío, te estás jugando la vida. ¿Dónde vas?”. Pero fue una sensación de “qué bueno es este tío”. Fue la primera vez que dije: “Caray, todo lo que cuentan de él es verdad”, revela quien también fuera piloto de Arrows y McLaren. «Porque en ese momento de Fernando, todos oíamos que era muy bueno, que en karting había sido uno de los tíos más exitosos de la historia. Llegó al Open Nissan y ganó; en la Fórmula 3000 ganó carreras ya en su primer año», amplía De la Rosa en referencia a la fama que ya tenía Alonso. «O sea, era realmente fuera de serie. Y todo el mundo decía: “Este será el próximo campeón del mundo”. Entonces fue un momento de decir: “Pues sí, este tío tiene manos”». Aquel año, Fernando Alonso pasó algo desapercibido para el gran público y la prensa, que se fijaba mucho más en otros dos debutantes: Kimi Räikkönen y Juan Pablo Montoya. Pero Flavio Briatore ya tenía un plan para el ovetense, que en 2002 se convirtió en probador de Renault como paso previo a su titularidad al año siguiente. El resto, como suele decirse, es historia…
«A 300 km/h giré la cabeza, le miré y pensé: este tío se está jugando la vida»: el día que De la Rosa descubrió a Alonso

Pedro de la Rosa recuerda el momento en que se midió por primera vez a Alonso en pista y reconoció a un futuro campeón. Fue en el Gran Premio de España de 2001 y admite que vio a un piloto muy virtuoso, pero también temerario.

Pedro de la Rosa y Fernando Alonso, en un acto con aficionados en BarcelonaDavid Plaza[email protected]

Publicado: 18/06/2026 09:30

9 min. lectura

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El embajador de Aston Martin F1, Pedro de la Rosa, ha compartido su primer recuerdo con Fernando Alonso como rival en la categoría reina. Fue en la carrera de casa de la temporada 2001, la primera del asturiano.

El entonces piloto oficial de Jaguar, Pedro de la Rosa, quedó igualmente impactado con un Fernando Alonso con el que no había coincidido hasta ese momento en la pista. El monoplaza británico no era excepcionalmente competitivo, pero sí lo suficiente como para clasificarse muy por delante del achacoso Minardi del joven español.

En una entrevista concedida a Mundo Deportivo, el ahora embajador de Aston Martin F1 y amigo personal de Fernando Alonso recuerda aquel primer enfrentamiento en pista con una mezcla de temor y admiración.

«La primera vez que lo vi conducir en pista fue en el Gran Premio de España de F1 de 2001. Yo salía desde atrás de la parrilla con el Jaguar. Tuve un accidente en clasificación, tuve un problema en clasificación. Él corría con Minardi en 2001», introduce De la Rosa.

«Y recuerdo llegar a un Minardi; yo llevaba un Jaguar y mi coche iba infinitamente más rápido que los Minardi. Y de repente veo un Minardi ahí. Tenía que pasarlo rápido y no perder tiempo. Y, ostras, el tío que llevaba adelante se estaba jugando el pellejo», prosigue.

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Una exhibición silenciosa en la chicane de La Moreneta

Pero, antes de profundizar en las declaraciones del expiloto catalán, permíteme, querido lector, aportar algo de contexto a aquel momento a través de mi vivencia personal. Y es que uno de mis recuerdos más impactantes como aficionado a la Fórmula 1 se produjo precisamente en aquel Gran Premio de España de 2001 celebrado en el Circuit de Barcelona-Catalunya, al que acudí como espectador en la pelouse de la conocida como chicane de La Moreneta (curvas 7 y 8).

Yo ya llevaba años siendo aficionado a la Fórmula 1, pero aquella fue la primera vez que presenciaba un monoplaza de la categoría reina en pista y, sí, fue un shock por la velocidad a la que eran capaces esos bólidos de negociar las curvas, pero, sobre todo, por el sonido.

Una vez recuperado del impacto inicial de aquellos bólidos con ruedas, aquel fin de semana saqué dos conclusiones: en esa parrilla había dos pilotos especiales que recibían el nombre de Michael Schumacher y Fernando Alonso. Ambos, aunque con monoplazas muy diferentes (Ferrari vs. Minardi), eran capaces de ofrecer un pilotaje apreciablemente superior al del resto.

El día de la carrera, un Fernando Alonso que había debutado en la Fórmula 1 apenas mes y medio antes y que contaba con el peor coche de la parrilla, partía 18.º tras superar en clasificación a los dos Benetton, el Jaguar de De la Rosa y a su compañero, Tarso Marques.

Una vez iniciada la carrera, el asturiano no perdió comba y fue capaz de pelear también con los Arrows y el Jordan de Frentzen. Para ello empleaba un pilotaje al límite, pero sorprendentemente preciso y consistente. En aquella chicane de La Moreneta, el asturiano fue capaz de trazar exactamente de la misma manera y por la misma porción de asfalto durante todas y cada una de las 66 vueltas el errático Minardi con el que su compañero sufría lo indecible. Fue toda una revelación presenciarlo desde la pelouse, una exhibición silenciosa en el fondo de la parrilla que anticipaba lo que ocurriría un par de años más tarde.

Fernando Alonso, a bordo del Minardi de la temporada 2001

El temerario Alonso

El entonces piloto oficial de Jaguar, Pedro de la Rosa, quedó igualmente impactado con un Fernando Alonso con el que no había coincidido hasta ese momento en la pista. El monoplaza británico no era excepcionalmente competitivo, pero sí lo suficiente como para clasificarse muy por delante del achacoso Minardi del joven español.

Solo fueron un par de vueltas, pero bastaron para que Pedro de la Rosa pensara que el pìlotaje de aquel ocupante del Minardi era excesivamente arriesgado con el monoplaza que tenía entre manos.

Fernando Alonso presiona a Giancarlo Fisichella en el Gran Premio de España de 2001

«"A ver, ¿pero este tío qué hace aquí con este coche? Este tío se va a matar en un momento dado”. Y fui una vuelta ahí detrás, dos vueltas, y al final, ya saliendo de la recta principal, le adelanté», comenta el catalán, que superó a Alonso en la vuelta 3, antes de abandonar un par de giros más tarde tras un toque con Heinz-Harald Frentzen.

Tanto le impactó que, al superarlo en la recta de meta, Pedro de la Rosa no pudo evitar mirarlo para comprobar de qué piloto se trataba. «Recuerdo girar en la cabeza, porque yo sabía que era un Minardi, pero no sabía quién lo conducía. Entonces miré y era Fernando».

«Y fue un momento en el que a 300km/h mi mirada fue de “tío, te estás jugando la vida. ¿Dónde vas?”. Pero fue una sensación de “qué bueno es este tío”. Fue la primera vez que dije: “Caray, todo lo que cuentan de él es verdad”, revela quien también fuera piloto de Arrows y McLaren.

«Porque en ese momento de Fernando, todos oíamos que era muy bueno, que en karting había sido uno de los tíos más exitosos de la historia. Llegó al Open Nissan y ganó; en la Fórmula 3000 ganó carreras ya en su primer año», amplía De la Rosa en referencia a la fama que ya tenía Alonso. «O sea, era realmente fuera de serie. Y todo el mundo decía: “Este será el próximo campeón del mundo”. Entonces fue un momento de decir: “Pues sí, este tío tiene manos”».

Aquel año, Fernando Alonso pasó algo desapercibido para el gran público y la prensa, que se fijaba mucho más en otros dos debutantes: Kimi Räikkönen y Juan Pablo Montoya. Pero Flavio Briatore ya tenía un plan para el ovetense, que en 2002 se convirtió en probador de Renault como paso previo a su titularidad al año siguiente. El resto, como suele decirse, es historia…

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Fuente original: Leer en Motor - Noticias
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