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'A 500 millas de casa', una road movie «física y emocional»

'A 500 millas de casa', una road movie «física y emocional»
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Morgan Matthews, ganador de 4 baftas, adapta la novela de Mark Lowery, que sigue los pasos de dos hermanos que se fugan de casa ante el temor de que sus padres se separen
'A 500 millas de casa', una road movie «física y emocional»

Morgan Matthews, ganador de 4 baftas, adapta la novela de Mark Lowery, que sigue los pasos de dos hermanos que se fugan de casa ante el temor de que sus padres se separen

Regala esta noticia Añádenos en Google Morgan Matthews da unas indicaciones a Maisie Williams y Roman Griffin Davis. (R. C.)

Iker Cortés

Madrid

12/07/2026 a las 00:13h.

'A 500 millas de casa', la película que adapta la novela 'A 677 km de casa' (Mark Lowery, Crossbooks) y que acaba de llegar ... a las salas de cine españolas, está llena de aventura y diversión pero también da algún que otro pellizco al corazón. La cinta del cuatro veces ganador del Bafta Morgan Matthews arranca con la voz de Finn, un joven de dieciséis años al que da vida Roman Griffin Davis, el pequeño que adoraba a Hitler en 'Jojo Rabbit', relatando lo que supuso la llegada de su hermano Charlie a la familia.

Los primeros compases del largometraje de este cineasta británico, cuya trayectoria profesional se ha movido entre el documental y la ficción, dibujan a una familia bien avenida –Clare Dunne se mete en la piel de la madre y Michael Socha, del padre–, que vive en Sheffield, una ciudad ubicada al norte de Inglaterra, pero que cuando llegan las vacaciones se desplaza a Dingle, un pueblecito junto a la costa irlandesa, en el que viven los abuelos maternos (Deirdre Monaghan y Bill Nighy) y con los que los chavales se lo pasan de lo lindo. La acción da entonces un salto temporal: hace años que la familia no tiene relación con los abuelos y las cosas en casa no parecen ir bien. Tras escuchar la enésima discusión entre sus padres, Finn y Charlie deciden huir de casa para evitar que sus padres los separen en el divorcio y poner rumbo a casa de sus abuelos, el último lugar donde recuerdan haber sido felices.

Arriba, Roman Griffin Davis y Dexter Sol Ansell; debajo, dos fotogramas de la película.. (R. C.)

«Es un viaje físico, pero también emocional, catártico y metafórico y eso era algo que compartían varias de las películas que había dirigido anteriormente», explica Matthews al otro lado de la pantalla sobre esta conmovedora road movie. Fueron sus productores los que pusieron sobre la mesa del cineasta '421 Miles, Charlie & Me', título original de la novela de Lowery. «Creo que todos conectamos con los temas y con el viaje que plantea la historia. Vi que tenía una base muy sólida para convertirse en un largometraje y después me reuní con Malcolm Campbell, el guionista, y juntos incorporamos muchas de nuestras propias experiencias a la historia», señala el autor de 'The Fallen'.

Uno de los grandes cambios, de hecho, fue el destino final del trayecto: la costa suroeste de Irlanda. «Malcolm vive allí y conoce muy bien la geografía y el país, así que me pareció muy lógico que los chicos emprendieran ese viaje para intentar reconectar con su abuelo, en un lugar tan especial para ellos», comenta Matthews. El viaje, claro, les obligará a ir cambiando de transporte –un tren, un autobús, un barco, un coche...–, mientras los jóvenes conocen a distintos personajes y disfrutan de los espectaculares paisajes de Irlanda.

Sin caer en lo lacrimógeno

«Dar con el tono fue lo más difícil, pero he estado muy cerca de este tipo de experiencias»

Morgan Matthews

Humor luminoso para una 'feel good movie' llena de esperanza que, sin embargo, gira en torno a un trágico acontecimiento. Sorprendentemente, Matthews logra no caer en el melodrama ni en lo lacrimógeno. «Dar con el tono fue lo más difícil», asegura el cineasta. «He estado muy cerca de este tipo de experiencias, tanto por vivencias personales como por los documentales que he realizado, y conozco muy bien los temas que aborda la película. Sé que, una vez que esas emociones empiezan a aflorar, esa catarsis puede seguir creciendo y creciendo. Pero también sé que cada espectador conectará con la historia de una manera distinta. Habrá personas que conecten especialmente con una escena concreta; otras lo harán a partir de un momento determinado y permanecerán emocionalmente implicadas hasta el final; y también habrá quienes no conecten con la película o incluso la sientan demasiado intensa», reconoce.

La reacción del público

En este sentido, asegura que le han «impresionado muchísimo» las reacciones del público. «Es una película que parece funcionar especialmente bien como una experiencia compartida, sentados en una sala de cine junto a otras personas», señala. Hizo el ejercicio de acudir a una sala cuando se estrenó la película sin anunciar su presencia y fue «una experiencia muy poderosa». «Al terminar la película, encendieron las luces inmediatamente, en cuanto empezaron los créditos. Y creo que, para mucha gente, fue demasiado pronto. Me fijé en que la mayoría de los espectadores permanecieron sentados durante casi todos los créditos, y algunos incluso hasta el final», explica.

'A 500 millas de casa' destaca también por un elenco magnífico, en el que sobresalen los dos chavales. Dice Matthews que para dar con Dexter Sol Ansell vieron a decenas y decenas de jóvenes. «Es un proceso que disfruto muchísimo y procuramos que las pruebas de casting sean lo más amenas posibles». Las primeras son por videollamada o mediante grabaciones y es a partir de los cientos de vídeos que selecciona la directora de casting, cuando se van reduciendo los candidatos en distintas rondas. En el caso de Dexter Sol Ansell, Matthews no descubrió que coprotagonizaba 'El caballero de los Siete Reinos' hasta la tercera o cuarta ronda. «Cuando se trata de actores poco conocidos, procuro no fijarme en sus trabajos anteriores. Intento juzgarlos únicamente por su interpretación y no por su experiencia», desliza el director. «Es un actor joven extraordinario y, además, resultó ser mucho más experimentado de lo que imaginaba. Fue un auténtico placer trabajar con él y aportó una energía fantástica tanto a la película como al rodaje», dice.

En el caso de Finn, fueron muchas menos las pruebas porque «Roman Griffin Davis destacó desde el principio», comenta. «Después de 'Jojo Rabbit' ha seguido haciendo algunos trabajos como actor, pero también ha continuado con su vida normal: iba al colegio, preparaba sus exámenes e intentaba ser un chico corriente, que es, en realidad, lo que sigue siendo», apunta. «Para mí captó a la perfección la esencia de Finn; realmente encontró al personaje. Finn es un chico introvertido, y creo que Roman supo transmitir muy bien esa faceta. Pero también es un personaje vulnerable. Bajo esa apariencia reservada esconde un profundo dolor que termina aflorando al final de la película y creo que Roman supo reflejar todo eso de una manera maravillosa», concluye.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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