Mientras la mayoría de jóvenes de 16 años pensaban y hacían otras cosas, a Julián Fernández (La Línea de la Concepción, Cádiz, 22 años) se le ocurrió crear desde cero un picosatélite de 250 gramos. Aquel proyecto y esa ambición cambiaron su vida y acabaron haciendo que fundara Fossa Systems en 2018. Hoy, seis años más tarde, estamos ante una empresa puntera en este mercado que tiene las cosas muy claras y una proyección espectacular.
Desde la Gran Vía al espacio. Fernández comentaba en una reciente entrevista en RTVE cómo Fossa es la empresa española que más satélites ha lanzado al espacio: en estos momentos son 24 satélites. El proyecto de su empresa —con sede en la madrileña calle de Gran Vía— es el de lograr crear una constelación de 80 pequeños satélites. Tienen esa cantidad licenciada, y todos ellos están específicamente diseñados para comunicaciones con dispositivos IoT.
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La española FOSSA Systems es la única empresa del mundo que planta cara a Starlink donde nadie se había atrevido
Esto no es un Starlink. Las comparaciones son odiosas, pero a menudo útiles, y es inevitable fijarse en Starlink, la red satelital de SpaceX. Las últimas versiones de sus satélites pesan entre 800 y 1.250 kg, mientras que los nanosatélites de Fossa no superan los 6 kg. Los de Starlink necesitan enormes paneles solares porque procesar sus comunicaciones de banda ancha consume mucha energía, mientras que los de Fossa usan baterías que pueden durar hasta diez años.
Nanosatélites para IoT. El foco es además muy distinto, porque los nanosatélites de Fossa tienen como misión mover pequeños paquetes de datos de forma ultraeficiente. Están diseñados para que un sensor de un barril de petróleo, el collar de una vaca o un contenedor de carga envíe mensajes cortos e informativos como "nivel de presión OK" o "ubicación: X". Están totalmente pensados para esas comunicaciones breves y críticas en la Internet de las Cosas.
España comienza a despuntar de verdad. Fossa ha levantado ya más de 12 millones de euros entre financiación privada y pública, tiene más de 50 empleados y sedes en Madrid y Portugal —y próximamente en Asia—. Se han convertido en un absoluto referente en su segmento. y aunque de momento lanzan con SpaceX, pronto esperan hacerlo con PLD Space, la otra joya de la corona aeroespacial española: "satélites españoles en cohetes españoles".
Soberanía satelital. La tecnología de Fossa está siendo especialmente aprovechada en el sector de defensa: más del 80% de su facturación proviene de dicho segmento. Como explicaba Fernández en aquella entrevista, "no podemos depender de EEUU para una tecnología tan crítica como es la comunicación satelital y hacen falta sistemas soberanos e independientes".
Una apuesta notable. Aquí también desarrolla un papel importante el hecho de que España es por primera vez el cuarto país europeo que más invierte en espacio. Junto a Polonia es el que más ha incrementado su contribución, que ahora llega a los 22.000 millones de euros.
Hola, modelo "New Space". Fossa ha aprovechado un nuevo paradigma conocido como "New Space" en el que de los grandes megaproyectos espaciales pasamos a desarrollos ágiles en los que la miniaturización y la reducción de costes es enorme. Fossa Systems es capaz de crear un nuevo satélite y ponerlo en el espacio en seis meses, pero además ese satélite cuesta cientos de miles de euros, no decenas de millones de dólares. Hay otra ventaja fundamental: Fossa Systems lo hace todo a excepción del diseño y fabricación de los semiconductores y el lanzamiento de los satélites. Esa verticalización, ese "no depender de casi nadie" es otra de sus fortalezas.
El futuro: satélites (algo más grandes)... y licenciarse. De aquel picosatélite inicial de 250 g hemos pasado a los actuales FOSSASat FEROX de unos 6 kg, pero el futuro pasa por fabricar satélites algo más voluminosos de unos 20 kg. Esperan completar su constelación de 80 satélites antes de 2030, y mientras lo hacen, Fernández tiene otro objetivo que a buen seguro no tendrá problema en completar: sacarse su título de ingeniero de telecomunicaciones en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, donde actualmente cursa esa carrera.
En Xataka | PLD Space tiene un plan pormenorizado para convertirse en la fábrica de cohetes de Europa. Y las piezas han empezado a encajar
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La noticia
A los 16 años creó un picosatélite desde su habitación en Madrid. Hoy su empresa está a la vanguardia mundial en comunicaciones IoT
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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A los 16 años creó un picosatélite desde su habitación en Madrid. Hoy su empresa está a la vanguardia mundial en comunicaciones IoT
Fossa Systems y su constelación de nanosatélites IoT están convirtiéndose en pieza clave de la defensa europea
Mientras la mayoría de jóvenes de 16 años pensaban y hacían otras cosas, a Julián Fernández (La Línea de la Concepción, Cádiz, 22 años) se le ocurrió crear desde cero un picosatélite de 250 gramos. Aquel proyecto y esa ambición cambiaron su vida y acabaron haciendo que fundara Fossa Systems en 2018. Hoy, seis años más tarde, estamos ante una empresa puntera en este mercado que tiene las cosas muy claras y una proyección espectacular.
Desde la Gran Vía al espacio. Fernández comentaba en una reciente entrevista en RTVE cómo Fossa es la empresa española que más satélites ha lanzado al espacio: en estos momentos son 24 satélites. El proyecto de su empresa —con sede en la madrileña calle de Gran Vía— es el de lograr crear una constelación de 80 pequeños satélites. Tienen esa cantidad licenciada, y todos ellos están específicamente diseñados para comunicaciones con dispositivos IoT.
Esto no es un Starlink. Las comparaciones son odiosas, pero a menudo útiles, y es inevitable fijarse en Starlink, la red satelital de SpaceX. Las últimas versiones de sus satélites pesan entre 800 y 1.250 kg, mientras que los nanosatélites de Fossa no superan los 6 kg. Los de Starlink necesitan enormes paneles solares porque procesar sus comunicaciones de banda ancha consume mucha energía, mientras que los de Fossa usan baterías que pueden durar hasta diez años.
Nanosatélites para IoT. El foco es además muy distinto, porque los nanosatélites de Fossa tienen como misión mover pequeños paquetes de datos de forma ultraeficiente. Están diseñados para que un sensor de un barril de petróleo, el collar de una vaca o un contenedor de carga envíe mensajes cortos e informativos como "nivel de presión OK" o "ubicación: X". Están totalmente pensados para esas comunicaciones breves y críticas en la Internet de las Cosas.
España comienza a despuntar de verdad. Fossa ha levantado ya más de 12 millones de euros entre financiación privada y pública, tiene más de 50 empleados y sedes en Madrid y Portugal —y próximamente en Asia—. Se han convertido en un absoluto referente en su segmento. y aunque de momento lanzan con SpaceX, pronto esperan hacerlo con PLD Space, la otra joya de la corona aeroespacial española: "satélites españoles en cohetes españoles".
Soberanía satelital. La tecnología de Fossa está siendo especialmente aprovechada en el sector de defensa: más del 80% de su facturación proviene de dicho segmento. Como explicaba Fernández en aquella entrevista, "no podemos depender de EEUU para una tecnología tan crítica como es la comunicación satelital y hacen falta sistemas soberanos e independientes".
Una apuesta notable. Aquí también desarrolla un papel importante el hecho de que España es por primera vez el cuarto país europeo que más invierte en espacio. Junto a Polonia es el que más ha incrementado su contribución, que ahora llega a los 22.000 millones de euros.
Hola, modelo "New Space". Fossa ha aprovechado un nuevo paradigma conocido como "New Space" en el que de los grandes megaproyectos espaciales pasamos a desarrollos ágiles en los que la miniaturización y la reducción de costes es enorme. Fossa Systems es capaz de crear un nuevo satélite y ponerlo en el espacio en seis meses, pero además ese satélite cuesta cientos de miles de euros, no decenas de millones de dólares. Hay otra ventaja fundamental: Fossa Systems lo hace todo a excepción del diseño y fabricación de los semiconductores y el lanzamiento de los satélites. Esa verticalización, ese "no depender de casi nadie" es otra de sus fortalezas.
El futuro: satélites (algo más grandes)... y licenciarse. De aquel picosatélite inicial de 250 g hemos pasado a los actuales FOSSASat FEROX de unos 6 kg, pero el futuro pasa por fabricar satélites algo más voluminosos de unos 20 kg. Esperan completar su constelación de 80 satélites antes de 2030, y mientras lo hacen, Fernández tiene otro objetivo que a buen seguro no tendrá problema en completar: sacarse su título de ingeniero de telecomunicaciones en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, donde actualmente cursa esa carrera.