Dos son las grandes banderas ideológicas que Vox iza por encima de las demás: su oposición a la "inmigración masiva" y a las "políticas verdes". Ambas consignas quedan recogidas en los acuerdos cerrados con los populares en Extremadura y Aragón, pues es en estos asuntos donde los de Santiago Abascal logran más cesiones del PP. Y no solo en términos programáticos, sino también de gestión: en las dos autonomías, Vox asumirá consejerías con competencias migratorias -en materia de servicios sociales- y, en Aragón, tendrá también el control de la cartera encargada de política medioambiental.
Y lo hará por primera vez. Tras el anterior ciclo electoral, PP y Vox formaron cinco gobiernos autonómicos de coalición y los de Abascal asumieron, en total, 11 consejerías. Ninguna de ellas contenía el grueso de las competencias de Medio Ambiente. Tampoco se les ha asignado esta cartera en el pacto cerrado ahora con María Guardiola en Extremadura, que deja dos consejerías a nombre de Vox, pero sí en el acuerdo sellado en Aragón, que concede a los de Abascal las competencias de Medio Ambiente y Turismo -y otras dos carteras-.
Medio Ambiente constituye en Aragón una cartera independiente (con Turismo) desde 2023, cuando, en el primer ejecutivo de Jorge Azcón, dejó de ir de la mano de Agricultura y Ganadería. Precisamente, esta última consejería fue una de las que asumió entonces Vox, con lo que la rebaja de competencias asociada a esta cartera -al escindirse Medio Ambiente- repercutió en los de Abascal, que vieron frenada su capacidad para impulsar sus tesis climáticas. Ahora, no será así: tanto Agricultura y Ganadería como Medio Ambiente y Turismo quedan en manos de Vox.
Al contrario, en Extremadura, el partido más a la derecha no asumirá, según la información recogida en el pacto, las competencias medioambientales, pese a que en la legislatura que se cierra estas sí iban asociadas a una de las carteras que ahora controlará Vox. Bajo sus mandos tendrá la consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, que fusiona algunas materias antes repartidas en dos carteras, y que deja fuera las cuestiones relativas a "desarrollo sostenible" -antes incluidas junto a Agricultura-. Así, Aragón será la comunidad en la que Vox tendrá vía libre para aplicar, en primera persona, su política medioambiental, contraria a la pautada en Bruselas.
Y tendrá vía libre porque el pacto programático firmado con el PP de Azcón recoge en buena medida sus tesis en esta materia. Dice, por ejemplo, que el gobierno autonómico "protegerá activamente -económica, política y jurídicamente-" al sector primario "de las imposiciones de Bruselas y del Pacto Verde". Contempla también suprimir el impuesto medioambiental sobre la emisión de contaminantes a la atmósfera o "impulsar el saneamiento, la retirada de vegetación y la adecuada gestión del cauce" del Ebro, medidas, estas últimas, que Vox viene defendiendo tras la dana que asoló Valencia en 2024.
Los de Abascal tendrán en sus manos en Aragón direcciones generales con competencias en esto, y también tendrán asociados a su cartera algunos entes públicos vinculados a estas materias, si se mantiene la distribución de la pasada legislatura. Es el caso del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA), el órgano que tramita expedientes ambientales -autoriza, por ejemplo, la ejecución de proyectos renovables, aunque también tiene competencias en esta materia la dirección general de Energía-. El INAGA está ahora además en el foco por el caso Forestalia: la Guardia Civil investiga la presunta aprobación irregular por parte de este ente -y del Ministerio de Transición Ecológica- de Declaraciones de Impacto Ambiental asociadas a proyectos impulsados por Forestalia como un "trato de favor" a esta empresa.
En la cartera de Medio Ambiente que asumirá Vox en Aragón quedan también las competencias de Gestión Forestal -prevención de incendios-. El partido ya controló esto en Extremadura la pasada legislatura -aunque no en la ola de fuegos del último verano, pues ya había roto el pacto de gobierno-, pero allí ahora el PP recuperará esta cartera. Queda en el aire saber quién asumirá en Extremadura las competencias en Energía y, así, cierta potestad sobre la central nuclear de Almaraz, pieza clave para Vox.