El tumor en el pulmón de un valenciano se extendió de forma decisiva durante la demora de tiempo y Sanidad lo indemnizará con 17.000 euros
Regala esta noticia Añádenos en Google Servicio de Radiología y resonancias magnéticas. (Roberto Ruiz)José Molins
Valencia
19/08/2026 a las 08:10h.Fue más de medio año de espera. En concreto siete meses los que tuvo que esperar un valenciano hasta que al fin los médicos dieran ... con el diagnóstico correcto. Pero esa larga espera resultó fatal. El hombre tenía un tumor en el pulmón que se fue extendiendo durante ese tiempo, y tal y como confirmó la prueba decisiva, ya no se podía operar. No había solución. Sólo un tratamiento de quimioterapia durante lo que le quedase de vida.
la Comunidad Valenciana le reconoce la «pérdida de oportunidad terapéutica y pronóstica» que ha sufrido en estos siete meses y por ello insta a la Conselleria de Sanidad a indemnizarle con 17.300 euros. No obstante, esta cantidad económica no es mayor porque este organismo considera que «el expediente no permite afirmar con certeza que un diagnóstico efectuado meses antes hubiera evitado la progresión tumoral o hubiera determinado una evolución clínica sustancialmente distinta», según se expone en la resolución.Las consecuencias de la demora han sido muy graves, por las lesiones temporales derivadas de los siete meses de retraso en el diagnóstico y por la pérdida de oportunidad al no haber un diagnóstico y tratamiento más precoces. Esto produjo la progresión de una enfermedad oncológica que evolucionó desde un estadio IIIB (más localizado) hasta un estadio IV con aparición de metástasis ósea y el consiguiente empeoramiento del pronóstico.
Su calvario comenzó a finales de 2022, con un cuadro médico de disnea en relación con los esfuerzos. Fue a su centro de salud pero hasta marzo de 2023 la médico de familia no lo derivó al especialista. Sospechó de una posible enfermedad intersticial difusa pulmonar y solicitó valoración al servicio de Neumología del hospital. Allí la neumóloga pensó que se trataba de la enfermedad pulmonar EPOC y pidió pruebas funcionales respiratorias y un TAC torácico.
El problema es que este TAC se hizo un mes después, en abril, y no se informó, ni se dio traslado al servicio que lo había solicitado, Neumología. Por tanto, el resultado quedó en el limbo, y esto provocó esa demora clave para el paciente. El argumento de este servicio de radiología es que son «pocos especialistas» y que se derivó esta prueba al turno de tarde para disminuir las listas de espera. «Como no hay radiólogo presencial, los volantes de estas exploraciones son derivados al hospital, pero en este caso el volante no llegó nunca al servicio de Radiología», según admiten desde el hospital en la resolución del Consell.
El malestar del hombre iba en aumento, hasta que en septiembre, más de medio año después de esa visita al hospital, el señor fue a urgencias. Pero esta vez a otro hospital, también público valenciano, buscando un diagnóstico más certero que en la anterior ocasión. Que tampoco llegó.
Acudió por fuertes dolores en el hombro izquierdo, sin que existiese previamente un traumatismo y con una limitación para levantar el brazo por encima del codo, con 15 días de evolución. En la exploración física que le hizo el médico también se apreciaba dolor a la palpación en la musculatura paravertebral, y tras hacerle una radiografía del hombro, se descartó una fractura y patología aguda. Le dijeron que tenía lumbalgia y que lo siguiera su médico del centro de salud.
Y lógicamente, el dolor continuaba. La médico de Primaria sospechó de una posible rotura degenerativa del tendón supra y en octubre le hicieron una ecografía del hombro izquierdo. Pero estaban a la espera de una resonancia magnética que aún no le habían realizado. Mientras, el hombre fue en ese lapso de tiempo dos veces más a urgencias con intenso dolor en el hombro, pero inexplicablemente no se le hizo ninguna prueba, como consta en la resolución.
En octubre
Hasta que llegó el día clave, 30 de octubre de 2023, siete meses más tarde de la visita de marzo y diez meses con respecto a los primeros dolores que padecía. El paciente presentaba dificultad para respirar y continuos dolores en el hombro izquierdo y a nivel dorsal. Ahí fue cuando el médico del centro de salud, al revisar su historial, se dio cuenta de que había un TAC de tórax sin valorar por parte del neumólogo desde abril. Al analizarlo, perciben una masa tumoral en el pulmón derecho, acompañado de ganglios linfáticos inflamados o tumorales cerca de los bronquios principales, y le pautaron parches de fentanilo para el dolor. A la semana siguiente, ya en noviembre, le hicieron otro TAC que confirmó estos tumores y el crecimiento significativo de otro en la clavícula, «todo ello concordante con una lesión metastásica», determina el informe médico.
Esos siete meses habían provocado que un tumor localizado se convirtiera en un cáncer de pulmón extendido con metástasis de hueso que crecían con rapidez. Ya no se podían operar y la expectativa de supervivencia era muy inferior. Según la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) este tipo concreto de cáncer pulmonar tiene una elevada mortalidad. La supervivencia a los 5 años es del 10% de los casos con estadios de I a III (el que tenía en un principio) y solo de un 4,6% a 2 años en los casos diagnosticados en estadio IV (el que le quedó tras esos siete meses). Por ello, los informes médicos que acompañan la resolución del Consell Jurídic establecen: «La progresión tumoral producida durante el período de retraso tuvo una indudable relevancia pronóstica».
El informe pericial de esta resolución concluye que la falta de la valoración del TAC «impidió advertir oportunamente la existencia de una neoplasia pulmonar, lo que habría permitido un diagnóstico y un planteamiento terapéutico más temprano». Asimismo, señala que durante ese período «la enfermedad evolucionó hacia una mayor afectación ganglionar y desarrolló una metástasis ósea». Por eso, concluye que la asistencia prestada no se ajustó a la lex artis, el correcto ejercicio de la profesión.
Este informe añade que consta acreditado que el TAC realizado, en abril de 2023, permaneció sin valorar durante aproximadamente seis meses, «debido a un fallo en el circuito asistencial, retrasándose con ello el diagnóstico de la neoplasia pulmonar» hasta finales de octubre y principios de noviembre de 2023, momento en el que ya se constató la existencia de enfermedad metastásica. «Debe tenerse en cuenta que dicho retraso no puede considerarse irrelevante», matiza.
El TAC realizado en abril de 2023 ya mostraba hallazgos compatibles con una patología neoplásica pulmonar, describiéndose posteriormente una masa pulmonar derecha de carácter infiltrativo asociada a adenopatías. «La falta de informe impidió que tales hallazgos fueran conocidos en tiempo por los facultativos responsables de la asistencia y retrasó la puesta en marcha de las actuaciones médicas subsiguientes», exponen los facultativos.
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