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Acabamos de pulverizar una de las marcas más inexpugnables del deporte mundial: ¿dónde está realmente el límite del ser humano?

Acabamos de pulverizar una de las marcas más inexpugnables del deporte mundial: ¿dónde está realmente el límite del ser humano?
Artículo Completo 610 palabras
El 26 de abril de 2026 pasará a la historia: Sabastian Sawe ganó la maratón de Londres y se convirtió en el primer ser humano en bajar de dos horas en una carrera homologable. Es más, en esa misma carrera Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo también hicieron mejor tiempos que el anterior récord mundial (aunque solo Sawe y Kejelcha bajaron de las dos horas).  Por ello, la pregunta clave ha dejado de ser cuándo conseguiremos bajar de las dos horas en la maratón y empezará a ser "¿dónde está realmente el límite fisiológico del cuerpo humano?".  La pregunta es esencial, sí; pero no podemos abordarla de forma ingenua. Hay dos factores sin los que Sawe no hubiera sido capaz de conseguir el récord: las zapatillas (que, aunque son de Adidas, forman parte de la revolución que impulsó Nike hace unos años) y la nutrición (trabajó con los especialistas suecos en nutrición Maurten durante 12 meses para diseñar un protocolo de avituallamiento específico).  Si algo ha demostrado la búsqueda contemporánea por romper las dos horas, es que correr va mucho más allá de una cuestión fisiológica.  En Xataka Las maratones son tan extremas que nuestro cerebro toma decisiones drásticas, como consumirse a sí mismo ¿Qué variables mandan en el apartado fisiológico? Desde 1991, la fisiología del maratón suele entenderse siguiendo un sencillo modelo que planteó Michael Joyner de la Clínica Mayo. Según Joyner, el ritmo sostenido en el maratón depende de tres variables: • La cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede absorber por minuto. • La cantidad máxima que puede sostener durante horas sin acumular lactato más rápido de lo que se elimina.  • El coste energético de mantener una velocidad dada.  Joyner, que vivía en un mundo donde el récord estaba en 2:06:50, teorizó que el límite debía estar en torno a la 1:57:58.  Con eso no basta. Años después, Andy Jones de la Universidad de Exeter añadió un factor más: la resiliciencia fisiológica. Es decir, la capacidad de que esas tres variables se deterioren lo mínimo posible durante dos horas de carrera. Por esto, las zapatillas y el avituallamiento son imprescindibles: son dos herramientas que mejoran la eficiencia y la resiliencia. De hecho, muchos experto sostienen que la revolución de 2016 es una ruptura de la serie y los récords son "tecnológicos, no fisiológicos".  Esto es importante porque, usando modelos de las variables de Joyner, podemos hacer conjeturas del límite fisiológico "siempre y cuando se mantengan las mismas condiciones tecnológicas".  ¿Y cuál es el límite ahora mismo? Siguiendo los valores reales del proyecto Breaking2, restando la resilencia y considerando las mejoras tecnológicas y nutricionales, el límite realista estaría entre 1:55 y 1:57. Por debajo de 1:55 necesitaríamos a un atleta con capacidad fisiológicas que no hemos visto aún. No es imposible, pero es muy improbable.  Imagen | Miguel A Amutio En Xataka | Cada vez más personas participan en maratones populares. La ciencia sabe que pasarse de optimista tiene sus riesgos - La noticia Acabamos de pulverizar una de las marcas más inexpugnables del deporte mundial: ¿dónde está realmente el límite del ser humano? fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .
Acabamos de pulverizar una de las marcas más inexpugnables del deporte mundial: ¿dónde está realmente el límite del ser humano?
  • En 1991, un fisiólogo predijo que la marca bajaría hasta la 1:57:58. Acabamos de bajar de las dos horas y su modelo sigue (casi) intacto

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Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia

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El 26 de abril de 2026 pasará a la historia: Sabastian Sawe ganó la maratón de Londres y se convirtió en el primer ser humano en bajar de dos horas en una carrera homologable. Es más, en esa misma carrera Yomif Kejelcha y Jacob Kiplimo también hicieron mejor tiempos que el anterior récord mundial (aunque solo Sawe y Kejelcha bajaron de las dos horas). 

Por ello, la pregunta clave ha dejado de ser cuándo conseguiremos bajar de las dos horas en la maratón y empezará a ser "¿dónde está realmente el límite fisiológico del cuerpo humano?". 

La pregunta es esencial, sí; pero no podemos abordarla de forma ingenua. Hay dos factores sin los que Sawe no hubiera sido capaz de conseguir el récord: las zapatillas (que, aunque son de Adidas, forman parte de la revolución que impulsó Nike hace unos años) y la nutrición (trabajó con los especialistas suecos en nutrición Maurten durante 12 meses para diseñar un protocolo de avituallamiento específico). 

Si algo ha demostrado la búsqueda contemporánea por romper las dos horas, es que correr va mucho más allá de una cuestión fisiológica. 

En XatakaLas maratones son tan extremas que nuestro cerebro toma decisiones drásticas, como consumirse a sí mismo

¿Qué variables mandan en el apartado fisiológico? Desde 1991, la fisiología del maratón suele entenderse siguiendo un sencillo modelo que planteó Michael Joyner de la Clínica Mayo. Según Joyner, el ritmo sostenido en el maratón depende de tres variables:

  • La cantidad máxima de oxígeno que el organismo puede absorber por minuto.
  • La cantidad máxima que puede sostener durante horas sin acumular lactato más rápido de lo que se elimina. 
  • El coste energético de mantener una velocidad dada. 

Joyner, que vivía en un mundo donde el récord estaba en 2:06:50, teorizó que el límite debía estar en torno a la 1:57:58

Con eso no basta. Años después, Andy Jones de la Universidad de Exeter añadió un factor más: la resiliciencia fisiológica. Es decir, la capacidad de que esas tres variables se deterioren lo mínimo posible durante dos horas de carrera.

Por esto, las zapatillas y el avituallamiento son imprescindibles: son dos herramientas que mejoran la eficiencia y la resiliencia. De hecho, muchos experto sostienen que la revolución de 2016 es una ruptura de la serie y los récords son "tecnológicos, no fisiológicos". 

Esto es importante porque, usando modelos de las variables de Joyner, podemos hacer conjeturas del límite fisiológico "siempre y cuando se mantengan las mismas condiciones tecnológicas". 

¿Y cuál es el límite ahora mismo? Siguiendo los valores reales del proyecto Breaking2, restando la resilencia y considerando las mejoras tecnológicas y nutricionales, el límite realista estaría entre 1:55 y 1:57. Por debajo de 1:55 necesitaríamos a un atleta con capacidad fisiológicas que no hemos visto aún. No es imposible, pero es muy improbable. 

Imagen | Miguel A Amutio

En Xataka | Cada vez más personas participan en maratones populares. La ciencia sabe que pasarse de optimista tiene sus riesgos

Fuente original: Leer en Xataka
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