Caso Plus Ultra
Aceite de oliva, vino, operaciones médicas... cómo blanqueaba la trama vinculada a ZapateroLa investigación destapa una «caja de compensación» que se nutría de fondos opacos del extranjero para camuflar el desvío de capitales
Regala esta noticia Añádenos en Google Registro de la UDEF del despacho de Zapatero la semana pasada. (José Ramón Ladra)Almudena Santos y Melchor Sáiz-Pardo
26/05/2026 Actualizado a las 00:31h.Aceite de oliva virgen extra, vinos de alta gama, ropa hecha a medida e, incluso, operaciones médicas. Son algunas de las partidas con las que ... la trama en la que está imputado el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero justificaba una maraña de pagos presuntamente ilícitos destinados al desvío de capitales. La investigación llevada a cabo por los agentes de la UDEF ha destapado una «caja de compensación» financiera en la que se utilizaban facturas falsas, asesorías fantasma y contratos simulados para blanquear fondos opacos procedentes del extranjero, camuflando el rastro del dinero detrás de supuestas transacciones comerciales de apariencia legal.
supuesta compraventa de miles de litros de aceite de oliva virgen extra (AOVE) fue uno de los métodos clave utilizado por el empresario venezolano Danilo Diazgranados y su gestor, Miguel Palomero, para camuflar el trasvase de fondos. Los investigadores descubrieron el fraude al analizar los chats de los implicados y constatar cómo modificaban los documentos contables a última hora. En una de las operaciones, el archivo PDF que debía justificar la transacción se llamaba originalmente «Desplazamiento», pero fue renombrado de forma apresurada como una factura por la «Venta de 7.000 litros de AOVE» para darle una apariencia comercial que ocultara su verdadero propósito.Esta tapadera habría servido de conducto para canalizar los pagos opacos dirigidos a Julio Martínez Martínez, socio fundador de la aerolínea Plus Ultra. Las transferencias se realizaban desde una cuenta bancaria a nombre de Diazgranados hacia la sociedad Agropecuaria Lucena S. L., controlada por el empresario aeronáutico. La Policía Judicial ha documentado exhaustivamente el rastro de estas operaciones —con importes que oscilaban entre los 24.000 y los 34.000 euros por supuestos pedidos masivos de aceite de oliva en envases de cinco litros— que, en realidad, operaban como una coartada ficticia para inyectar capital ilícito de forma ciega.
En total, la trama llegó a canalizar, entre 2020 y 2021, 93.220,45 euros a través de este mecanismo, justificando el desembolso a cambio de una supuesta compra de 26.000 litros de aceite de oliva virgen extra repartidos en tres operaciones distintas. El análisis policial de los mensajes interceptados constató el carácter ficticio de estas transacciones, en las que el precio y el producto agrícola eran alterados de forma arbitraria en las facturas emitidas por Agropecuaria Lucena S.L. con el único fin de cuadrar las salidas de fondos solicitadas y vaciar el saldo de la cuenta bancaria.
Más conceptos para el fraude
Más allá de la tapadera alimentaria, la cuenta bancaria investigada, perteneciente a Diazgranados, operaba de facto como una «caja de compensación» diseñada para sufragar el alto nivel de vida de los implicados y de sus familias. Bajo este sistema ciego de abono de facturas y conceptos manipulados, la organización camuflaba gastos personales de lujo para darles una apariencia corporativa o de negocio que borrara el rastro real del dinero. La red no solo asumía facturas emitidas por entrenamientos en gimnasios (18.040,50 euros), sino que llegó a costear operaciones médicas de carácter privado (una artroscopia de hombro por 3.043,32 euros).
Camuflaron el desvío de 93.220,45 euros con facturas falsas por la compra de 26.000 litros de aceite a la empresa de Julio Martínez
El exclusivo tren de vida financiado por esta vía también incluía caprichos de lo más variados. Los flujos de dinero sirvieron para abonar sustanciosas sumas en encargos de ropa hecha a medida (5.422,70 euros pagados a un sastre llamado Manuel Molina García) y en exclusivas adquisiciones en establecimientos de relojería de lujo (un total de 119.670 euros en dos facturas a favor de Suárez Trading S. L.). Asimismo, la pasión por el deporte y el coleccionismo de los implicados quedó registrada en el rastro bancario mediante el pago de bicicletas de alta gama con fondos de origen opaco (el pago ascendió hasta los 7.598 euros).
Por último, las inspecciones de la UDEF evidenciaron la salida constante de capitales destinada a la compra de vinos de alta gama, que eran adquiridos de forma masiva para el disfrute de los miembros del entramado. Según la investigación de la Policía se pagaron «cuatro facturas» por 32.078,31 euros a Bodegas Vega Sicilia S. A., otra por 3.423,19 euros a Bodega Convento de las Claras, y una transferencia a Italia de 3.876 euros bajo el concepto «Payment Wine Sassicai'. Todo este abanico de lujos cotidianos y extraordinarios se blindaba de forma sistemática alterando los conceptos de los archivos contables antes de ser remitidos al banco.
Además, la cuenta del inversor venezolano también emitía pagos para estancias de alto nivel, incluyendo 70.735 euros en alquileres a través de inmobiliarias (Proactinmo y Level Real Estate) para una vivienda en la céntrica calle Prim de Madrid, y una transferencia a Italia por 17.520 euros con el concepto «6 rooms Danilo Diazgranados Family». La conclusión a la que llegan los investigadores es que la cuenta operaba como una «caja de compensación», de manera que Diazgranados inyectaba periódicamente miles de euros procedentes de sus cuentas en el extranjero o de sociedades pantalla, y Palomero, su gestor y principal gestor operativo y financiero en España de la trama, se encargaba de ir vaciando ese saldo pagando facturas, servicios, relojes, impuestos y sobresueldos, manteniendo siempre un equilibrio para blanquear el dinero de forma continuada.
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