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Acento español en los inicios del Bodo/Glimt campeón: «Son un grupo de chavales»

Acento español en los inicios del Bodo/Glimt campeón: «Son un grupo de chavales»
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José Ángel Jurado y José Isidoro Gómez son los únicos españoles que han jugado en el equipo sensación de Europa

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José Ángel Jurado y José Isidoro Gómez, exjugadores del Bodo/Glimt. Cedida Champions | Octavos Acento español en los inicios del Bodo/Glimt campeón: «Son un grupo de chavales»

José Ángel Jurado y José Isidoro Gómez son los únicos españoles que han jugado en el equipo sensación de Europa

Salvador Vallejo

Madrid

Lunes, 16 de marzo 2026, 19:36

... Bodo es ahora un lugar agradable para estar, dados los estándares de esta ciudad noruega ubicada en el círculo polar ártico.

el equipo de fútbol que está escribiendo una de las páginas más bonitas en la historia de la Copa de Europa y que ahora se encuentra en Marbella preparando el choque de vuelta de octavos contra el Sporting de Portugal: «El pasado jueves, tras el partido de ida, salieron para España», cuenta José Isidoro Gómez, exjugador del Bodo/Glimt entre 2018 y 2020, y uno de los dos españoles que hasta ahora han militado allí; el otro es José Ángel Jurado.

Futbolistas de la primera plantilla como Nikita Haikin, Fredrik Bjørkan, Ulrik Saltnes, Håkon Evjen, Patrick Berg o Jens Petter Hauge compartieron vestuario con ambos, sevillanos, y mantienen contacto con ellos: «Lo viven con tranquilidad. La gente está muy emocionada, muy ilusionada, pero ellos están en su burbuja», relata Isidoro.

Dos fichajes, los de estos españoles, excéntricos. El agente de ambos, Jorge Llagostera, cuenta que es una persona que ha viajado mucho y siempre ha tenido «contactos atípicos. Con el tiempo, empecé a especializarme en captar jugadores que buscaran experiencias nuevas en sitios más lejanos». Fue entonces cuando, en 2017, José Ángel Jurado se quedó sin equipo, fuera del mercado, y tenía opciones muy reducidas de competir hasta verano. Llagostera le ofreció la opción del Bodo/Glimt, en segunda división, y Jurado, «valiente», se lanzó a ello.

Noches polares, -20 grados...

Aterrizaron en pleno invierno: periodo de noches polares en la zona, temperaturas de -20 grados… algo distinto a Sevilla, sin duda. «Impresiona», cuenta el agente, aunque asegura que el carácter aventurero de ambos hizo que se lo tomaran «con humor»; asimismo, la profesionalidad del club ayudó a que la adaptación fuera idónea. José Ángel Jurado se convirtió en el primer jugador español en la historia del Bodo/Glimt.

Cuando el sevillano llegó (contaba con trayectoria en el fútbol profesional español), el Bodo/Glimt estaba en la segunda categoría. Acababa de descender, aunque tenía potencial para regresar a la división de oro noruega. El centrocampista, que actualmente milita en el Deportivo de La Coruña, asumió la casaca diez, fue pieza clave en el brillante ascenso de su equipo y el año siguiente lideró de nuevo a los suyos. «Encajó muy bien con Patrick Berg», asegura Llagostera, que afirma que el centrocampista noruego «aprendió bastante de Jurado». «It's a player» (expresión que lo eleva como un gran jugador), decía sobre él su técnico Kjetil Knutsen, toda una institución en el club.

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José Isidoro Gómez y José Ángel Jurado, exjugadores del Bodo/Glimt. Cedida

Un año después, en 2018, se sumó al proyecto José Isidoro Gómez (defensor que debutó en Primera con el Real Betis y se desempeñó también en el fútbol profesional). Entre risas, recuerda que Jurado «le presionó» para que fichara: «Pruébalo, pruébalo», le insistía su paisano.

Isidoro y su familia tenían claro que querían probar fuera de España. Recibió una oferta de Finlandia, pero eligió Noruega, y no se arrepiente: «Tomé la decisión acertada. Es un país con una cultura totalmente diferente; no hay desempleo, la vida es más calmada… es otro tipo de cultura».

De hecho, tres años después de abandonar Noruega, no vaciló en volver a Bodo -se pronuncia 'Buda'- en cuanto le salió una oferta que le sedujo. El pasado 2025 se incorporó al cuerpo técnico del Ik Junkeren (otro club de la ciudad) y también trabaja para Federación Noruega de fútbol.

«Muy feliz» fue también Jurado en Bodo, recuerda Llagostera, que asevera que sigue al tanto de la actualidad del club: «Está pendiente y celebra sus triunfos, le hace ilusión. Ahí tiene su casa, tanto el club como la afición le guardan un rinconcito en el corazón».

Y hablamos de dos sevillanos, acostumbrados a los 40 grados de temperatura, pero esto no fue óbice para disfrutar su estancia en el país nórdico: «Cuando volvimos (a Sevilla), mis hijos me decían que cómo que aguantábamos 40 grados, que no se podía», comenta Isidoro para enfatizar la buena adaptación de su familia al país nórdico.

La filosofía del Bodo/Glimt

La tranquilidad, bien entendida, y la confianza en los procesos son la seña de identidad del Bodo/Glimt: «Uno de los éxitos está en que son muy estrictos con su filosofía. Ellos se ponen a entrenar algo y lo practican y lo practican… el equipo tiene muy claro lo que hacer en todas las fases del campo». A esto, se suma el incuestionable compromiso que demuestran: «El que se ahorra una carrera no juega, eso es así».

La llegada de Isidoro en 2018 coincidió con la del entrenador Kjetil Knutsen, artífice del actual Bodo/Glimt: «Él y su cuerpo técnico han destinado mucho personal a cada faceta, cada uno está centrado en una cosa. Es a base de repetir y perfeccionar lo que tienen. Además, trabajan como un reloj».

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El entrenador del Bodo/Glimt, Kjetil Knutsen. EFE

Cuando juegan en el Aspmyra Stadion son un equipo que mantiene más la posesión; fuera de casa explotan su fortaleza en las transiciones, pero nunca traicionan su propuesta: valiente y sin condicionar su juego al rival. «Pase lo que pase, siguen haciendo lo mismo, no es que no tengan un plan B, sino que están muy bien trabajados», cuenta Isidoro sobre un equipo que exhibe un excepcional estado de forma y que es tremendamente efectivo, «sobre todo en casa».

Otro de los nombres propios del Glimt es el de Bjorn Mannsverk, psicólogo deportivo y antes piloto de caza: «Es una persona que ha estado trabajando en situaciones complicadas», cuenta Isidoro sobre él, quien ayuda a la plantilla a «mantener la calma y creer en el progreso, en el sistema, en lo que están trabajando; creer mucho ante cualquier adversidad».

«Vas a la guerra y el plan es atacar allí, pero te pegan un tiro y cambias el plan. No, tú no cambias, sigues ahí. Al final hay muchos partidos, sobre todo los de Liga, que meten gol muy cerca del minuto noventa. No cambian ni un ápice del plan», detalla.

Una filosofía de vida que le ha atrapado y que, de hecho, espera inculcar a sus hijos: «Al principio pensaba, 'hemos perdido y a esta gente le da igual', pero no es que les de igual, sino que no son tan resultadistas, ven todas las cosas mucho más a largo plazo. Me gustaría inculcarle a mi familia que la vida no es que todo lo ganas o lo pierdes hoy», reflexiona.

Una filosofía que también destaca Llagostera: «Le daban paciencia a los jugadores jóvenes, se les ha formado y no se les ha achuchado. Y mira dónde están».

En lo que compete a su parcela, el agente aprecia la profesionalidad de su directiva: «He trabajado en muchísimos países con el fútbol y, sin ningún tipo de duda, en cuanto a organización y seriedad para negociar, materializar contratos o pagos, son los mejores».

El club, una familia

Seis de los 25 jugadores que conforman la primera plantilla son noruegos. Muchos se conocen desde pequeños: Patrick Berge, Fredrik Bjørkan o Ulrik Saltnes jugaban juntos en los torneos de la ciudad. «Son un grupo de chavales», define.

De hecho, trasciende la saga familiar de los Berge: Harald, Runar y Patrick son abuelo, tío y nieto que han defendido la camiseta amarilla. Harald es considerado por muchos el mejor futbolista de su historia y Patrick porta ahora el brazalete en su memorable andadura europea.

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Afición del Bodo/Glimt. Reuters

Un grupo de chavales noruegos que, sin embargo, acogió «espectacularmente» a los españoles. «No hacían piña entre extranjeros, convivían entre todos; eran un chavales muy sanos», agradece Llagostera, cercano a Jurado e Isidoro.

Los años en el club de estos dos españoles (2017-2020) fueron los del proceso. Los años de la transición que crearon al Bodo/Glimt campeón. Jurado se fue en 2018, tras firmar una sufrida permanencia; Isidoro lo hizo en 2020, después de un meritorio subcampeonato de Liga que fue la antesala a la explosión definitiva del grupo; la temporada siguiente ganó la primera Liga en su historia, y la primera de las cuatro que estarían por venir en los siguientes seis cursos.

Ilusión por asaltar la Copa de Europa

La población noruega es más cauta. Las celebraciones de los títulos son más comedidas que las de España, aunque guarda cariño Llagostera de una peculiar fábrica de cervezas que hace las veces de bar, y donde toman lugar previas y se celebran victorias.

La ilusión es total en esta ciudad de poco más de 50.000 habitantes, que se reconstruyó casi desde cero tras el brutal paso de la Segunda Guerra Mundial. «El equipo ha hecho que se ponga a Bodo en el mapa y ahora el noruego se identifica con el Bodo/Glimt. Para la ciudad es casi más importante que el alcalde», bromea.

Cualquier equipo que juegue en el Aspmyra Stadion -con capacidad para 8.000 asistentes-, tendrá que ponerse «el mono de trabajo», algo que en su opinión no hizo, por ejemplo, el Manchester City (3-1 ganaron los noruegos). «Cuando se dan cuenta han encajado tres goles o tienen al Bodo/Glimt totalmente metido en el partido y controlándote. Hoy en día cualquier equipo bien trabajado te lo pone complicado, y esto es lo bonito del fútbol», destaca sobre un conjunto que no solamente está bien trabajado, «sino que tiene mucha efectividad arriba. Creo que o no lo han analizado suficiente, o no sé qué es lo que es, pero la sensación es extraña», plantea Isidoro, pues sea cual sea el equipo que visite el norte de Noruega, será el Bodo/Glimt quien controle el partido.

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Blomberg anota el segundo gol en el partido entre el Bodo/Glimt y el Sporting de Portugal (3-0). Reuters

Su rival en los octavos de final de la Copa de Europa, el Sporting de Portugal, tampoco lo hizo del todo en la ida. Este martes afrontan en Lisboa el choque de vuelta. Un contundente 3-0 en Noruega, con goles de Brunstad, Blomberg y Høgh dejó la eliminatoria encarrilada para los nórdicos, pero no se confían.

Desde el jueves preparan el partido en Marbella, ya rutina para sus partidos europeos, pues así se adaptan al clima y a jugar en césped natural -en su estadio el césped es artificial por las condiciones climáticas-. Además, como explica Isidoro, «por el dinero que están aquí en Noruega, en España se tiran una semana».

Si consiguen superar la eliminatoria enfrentarían en los cuartos de final al vencedor del cruce entre Arsenal y Bayer Leverkusen (1-1 en la ida) y, en unas futuras semifinales, podrían ponerse en el camino de Barcelona o Atlético. Pero es mirar demasiado a futuro para un equipo que disfruta enormemente de su día a día. Eso sí, Isidoro, como hincha, se permite soñar: «Ya veremos qué pasa. No descarto nada. Por el bien del fútbol me encantaría verlos contra el Arsenal».

Sin cortinas en su casa durante el invierno noruego, para aprovechar el mínimo rayo de sol que se pueda vislumbrar durante la noche polar, Isidoro vive desde cerca con su familia la gesta del Bodo/Glimt. Jurado lo hace desde A Coruña, pero ambos maravillados por lo que está haciendo el equipo que una vez defendieron, la ciudad que una vez los acogió. Uno ve al Glimt desde el sofá de su casa y el otro lo hace desde el estadio. Uno pasa más frío que el otro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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