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Acerca de las fuerzas invisibles de Yuko Mohri

Acerca de las fuerzas invisibles de Yuko Mohri
Artículo Completo 1,095 palabras
Diré de entrada que una retrospectiva –figuran aquí desde su proyecto de fin de carrera, 'Magnetic Organ', de 2004, hasta algunas piezas realizadas in situ, inspiradas por la panorámica espectacular de la bahía que ofrece el Centro Botín – de una artista sonora (que además procede del punk, cita a menudo a Cage y no es, por tanto, dada a lo melódico) es, como puede imaginarse, complicada de montar… Y de recorrer. Si bien es cierto que 'Entrelazamientos', la primera individual en España de la artista japonesa Yuko Mohri (Kanagawa, 1980, radicada en Tokio), trata precisamente de interacciones y del modo en que cada pieza es moldeada por el entorno –metáforas, por tanto, del ser y del mundo– y, consecuentemente, esta sinfonía aleatoria –para piano, órgano, xilófono, sirena, platillo…– ha de entenderse como un momento único e irrepetible, producto de interacciones múltiples irrepetibles.Noticia relacionada general No No ARTE De la fusión de la vida con el arte en Ruth Asawa Javier Rubio NomblotPorque los dispositivos de esta autora, por lo general, incorporan una serie de sensores que miden una gran variedad de factores, desde el sonido ambiente hasta la energía electromagnética pasando por las partículas en suspensión, y todos estos estímulos determinan el comportamiento de sus obras, siempre animadas. Son, además, artefactos formalmente muy complejos en los que se cita de forma expresa a Calder, a Paik, a Cage y a Fluxus y, desde luego, a Duchamp, entre otras influencias.Extraordinaria experienciaUna extraordinaria experiencia, por tanto (que, con sus instrumentos que tocan solos, movidos por fuerzas invisibles, yo creo que encandilará particularmente a los niños), ideada por una artista que representó a Japón en la Bienal de Venecia de 2024 y que Vicent Todolí llevó al Pirelli Hangar Bicocca de Milán –con comisariado de Fiammeta Griccioli – en 2025. La monografía que se editó entonces, la más completa de la artista hasta la fecha, con textos de Todolí, Griccioli, los críticos Ryo Sawayama, Martin Clark y Diego Sileo y la propia artista, además de un glosario y un manga de Ran Kurumi que ilustra la trayectoria de Mohri, se ha traducido al español y se presentará próximamente.La exposición se distribuye en dos espacios, uno en penumbra y otro a plena luz, y concluye en la pequeña sala rodeada de mar –la más famosa del Centro–, donde se ubica 'Fuente' (2025), en la que una bota de vidrio deja caer agua en un estanque traslúcido. La sala oscura la ocupa 'You Locked me up in a Grave, You Owe me at Least the Pezce of a Grave' (2018), una enorme instalación que combina pues sonido, luz y movimiento. Describamos el dispositivo para ver cómo trabaja Yuko Mohri. Detalles de las popuestas de la muestra de Yuko Mohri en el Centro Botín C. BotínLa frase del título es del revolucionario francés Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) y la pronuncia en el transcurso de una entrevista que le hizo en prisión el crítico de arte Gustave Geffroy . Bianqui estaba entoces escribiendo 'La eternidad a través de los astros' (1872), una obra que trata de la circularidad y que más tarde fue citada por Benjamin. El epicentro de la pieza es una escalera de caracol de forma cónica, metálica y negra, que se va estrechando hasta llegar al techo de la sala. Una espiral ascendente que gira sobre sí misma, como metáfora –barroca– de la revolución y la utopía. A su alrededor hay cuatro enormes megáfonos que rotan sobre sí mismos y distorsionan y amplifican el imperceptible sonido de unas cuerdas –es otro extraño artefacto giratorio débilmente iluminado; todas las salas están llenas de dispositivos electrónicos, cables, tubos, que transmiten estímulos de un componente de la obra a otro–, que vibran con unos arcos eléctricos (arcos E) produciendo una gama de armónicos. Un ulular, diríamos.En esta pieza, la artista parte de una fuente literaria. En otras, de obras pertenecientes a la tradición contemporánea; en otras, como 'Moré Moré (Leaky)' (2018), de acontecimientos cotidianos, como las goteras en el metro de Tokio; siempre se mezclan, azarosamente, objetos humildes y comunes (perchas, ventiladores, cacharros, utensilios de cocina…), como homenajes constantes al 'ready made', pero también a la cultura concreta del país donde se lleva a cabo la exposición (son reveladoras, según nos contaba, las diferencias que hay entre los barreños y demás objetos humildes de unas áreas geográficas y otras). arte_abc_0724En 'Decomposition' (2021), se inspira de la tradición japonesa del Kusozu (pintar las 'nueve etapas de la descomposición' de un cadáver); en otras, de fenómenos naturales o ecosistemas, como 'I/O' (2011), que recoge partículas de polvo con un complejo sistema de rollos de papel y las procesa para producir sonido; o 'Flutter' (2018), una de las piezas más delirantes, donde el movimiento de los peces de un acuario es captado mediante sensores, monitorizado, procesado y alterado por dos artefactos –incluyendo señales electromagnéticas y una cuchara móvil– para terminar activando las teclas de un órgano.Yuko Mohri 'Entrelazamientos' Lugar: Centro Botín (Santander) Dirección: Jardines de Pereda, s/n. Comisaria: Bárbara Rodríguez Muñoz Organizan: Pirelli Hangar Bicocca y Centro Botín Duración: Hasta el 6 de septiembre Valoración: ****Y me dejo piezas fascinantes, como 'Piano Solo: Belle-Île' (2021), que homenajea a Monet, a Erik Satie y a Santander, ya que es el sonido de su mar el que hace que el piano toque solo… Visita obligada y todo un descubrimiento de Todolí y el Centro Botín.

Diré de entrada que una retrospectiva –figuran aquí desde su proyecto de fin de carrera, 'Magnetic Organ', de 2004, hasta algunas piezas realizadas in situ, inspiradas por la panorámica espectacular de la bahía que ofrece el Centro Botín– de una artista sonora (que además ... procede del punk, cita a menudo a Cage y no es, por tanto, dada a lo melódico) es, como puede imaginarse, complicada de montar… Y de recorrer.

Si bien es cierto que 'Entrelazamientos', la primera individual en España de la artista japonesa Yuko Mohri (Kanagawa, 1980, radicada en Tokio), trata precisamente de interacciones y del modo en que cada pieza es moldeada por el entorno –metáforas, por tanto, del ser y del mundo– y, consecuentemente, esta sinfonía aleatoria –para piano, órgano, xilófono, sirena, platillo…– ha de entenderse como un momento único e irrepetible, producto de interacciones múltiples irrepetibles.

De la fusión de la vida con el arte en Ruth Asawa

Porque los dispositivos de esta autora, por lo general, incorporan una serie de sensores que miden una gran variedad de factores, desde el sonido ambiente hasta la energía electromagnética pasando por las partículas en suspensión, y todos estos estímulos determinan el comportamiento de sus obras, siempre animadas. Son, además, artefactos formalmente muy complejos en los que se cita de forma expresa a Calder, a Paik, a Cage y a Fluxus y, desde luego, a Duchamp, entre otras influencias.

Una extraordinaria experiencia, por tanto (que, con sus instrumentos que tocan solos, movidos por fuerzas invisibles, yo creo que encandilará particularmente a los niños), ideada por una artista que representó a Japón en la Bienal de Venecia de 2024 y que Vicent Todolí llevó al Pirelli Hangar Bicocca de Milán –con comisariado de Fiammeta Griccioli– en 2025. La monografía que se editó entonces, la más completa de la artista hasta la fecha, con textos de Todolí, Griccioli, los críticos Ryo Sawayama, Martin Clark y Diego Sileo y la propia artista, además de un glosario y un manga de Ran Kurumi que ilustra la trayectoria de Mohri, se ha traducido al español y se presentará próximamente.

La exposición se distribuye en dos espacios, uno en penumbra y otro a plena luz, y concluye en la pequeña sala rodeada de mar –la más famosa del Centro–, donde se ubica 'Fuente' (2025), en la que una bota de vidrio deja caer agua en un estanque traslúcido. La sala oscura la ocupa 'You Locked me up in a Grave, You Owe me at Least the Pezce of a Grave' (2018), una enorme instalación que combina pues sonido, luz y movimiento. Describamos el dispositivo para ver cómo trabaja Yuko Mohri.

La frase del título es del revolucionario francés Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) y la pronuncia en el transcurso de una entrevista que le hizo en prisión el crítico de arte Gustave Geffroy. Bianqui estaba entoces escribiendo 'La eternidad a través de los astros' (1872), una obra que trata de la circularidad y que más tarde fue citada por Benjamin.

El epicentro de la pieza es una escalera de caracol de forma cónica, metálica y negra, que se va estrechando hasta llegar al techo de la sala. Una espiral ascendente que gira sobre sí misma, como metáfora –barroca– de la revolución y la utopía. A su alrededor hay cuatro enormes megáfonos que rotan sobre sí mismos y distorsionan y amplifican el imperceptible sonido de unas cuerdas –es otro extraño artefacto giratorio débilmente iluminado; todas las salas están llenas de dispositivos electrónicos, cables, tubos, que transmiten estímulos de un componente de la obra a otro–, que vibran con unos arcos eléctricos (arcos E) produciendo una gama de armónicos. Un ulular, diríamos.

En esta pieza, la artista parte de una fuente literaria. En otras, de obras pertenecientes a la tradición contemporánea; en otras, como 'Moré Moré (Leaky)' (2018), de acontecimientos cotidianos, como las goteras en el metro de Tokio; siempre se mezclan, azarosamente, objetos humildes y comunes (perchas, ventiladores, cacharros, utensilios de cocina…), como homenajes constantes al 'ready made', pero también a la cultura concreta del país donde se lleva a cabo la exposición (son reveladoras, según nos contaba, las diferencias que hay entre los barreños y demás objetos humildes de unas áreas geográficas y otras).

En 'Decomposition' (2021), se inspira de la tradición japonesa del Kusozu (pintar las 'nueve etapas de la descomposición' de un cadáver); en otras, de fenómenos naturales o ecosistemas, como 'I/O' (2011), que recoge partículas de polvo con un complejo sistema de rollos de papel y las procesa para producir sonido; o 'Flutter' (2018), una de las piezas más delirantes, donde el movimiento de los peces de un acuario es captado mediante sensores, monitorizado, procesado y alterado por dos artefactos –incluyendo señales electromagnéticas y una cuchara móvil– para terminar activando las teclas de un órgano.

Organizan: Pirelli Hangar Bicocca y Centro Botín

Y me dejo piezas fascinantes, como 'Piano Solo: Belle-Île' (2021), que homenajea a Monet, a Erik Satie y a Santander, ya que es el sonido de su mar el que hace que el piano toque solo… Visita obligada y todo un descubrimiento de Todolí y el Centro Botín.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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