Sergio Durán. Director Territorial de Cajamar en Málaga, Granada y Melilla
«Acompañaremos al 'agro' para ser más eficiente, rentable y sostenible»La modernización de las explotaciones, la incorporación de tecnología y la mejora de la competitividad figuran entre los principales desafíos del sector, según Durán
Regala esta noticia Añádenos en Google Sergio Durán analiza los principales retos que afronta actualmente el sector agroalimentario. (SUR) 04/06/2026 a las 02:00h.Licenciado en Ciencias Económicas, Sergio Durán se incorporó a Cajamar en 2004 y, en los últimos años, dirige la Dirección Territorial de Cajamar en Málaga, ... Granada y Melilla. Ha desarrollado una sólida trayectoria profesional en la entidad, desempeñando funciones como analista y técnico de riesgos, gerente de empresas, responsable de gestión de incumplimiento, director de oficina y director de zona, así como director de negocio y de la red de oficinas en Granada y Jaén.
-Hoy en día, la situación del campo malagueño puede calificarse como de alivio parcial, ya que se ha producido una recuperación muy importante de las reservas hídricas y de la humedad del suelo, pero al mismo tiempo los temporales han causado daños millonarios en explotaciones agrícolas y ganaderas. Por un lado, las precipitaciones han permitido que los embalses de Málaga hayan pasado de niveles críticos de sequía a cifras históricas, superando en la actualidad el 90 % de su capacidad. Esto garantiza agua para riego y abastecimiento a medio plazo y supone un respiro para cultivos como el olivar, el almendro, la vid o los pastos ganaderos. Sin embargo, el exceso de lluvias también ha tenido un impacto negativo. Las organizaciones agrarias estimaron pérdidas superiores a los 110 millones de euros en el campo malagueño, como consecuencia de inundaciones, encharcamientos y daños en infraestructuras rurales registrados a mediados de febrero. Además, aunque la situación hídrica general ha mejorado mucho, algunos acuíferos siguen en estado preocupante después de años de sequía acumulada. De hecho, varios municipios malagueños han tenido que mantener restricciones preventivas en el uso del agua. En resumen, el campo malagueño ha pasado de una situación de emergencia por sequía a otra más esperanzadora en términos de agua disponible, pero ahora afronta el reto de recuperarse de los daños provocados por los temporales y de reforzar infraestructuras y sistemas de gestión hídrica para el futuro.
«Consideramos que la innovación es uno de los principales vectores de transformación del sector de la agroalimentación»
-¿El agua sigue siendo el gran factor que condiciona el futuro agrario?
-Sin duda, continúa siendo un elemento determinante. La agricultura mediterránea, y en particular la malagueña, está estrechamente vinculada a la disponibilidad y gestión de este recurso. En este sentido, desde Cajamar Innova, nuestra incubadora de empresas especializada en la gestión del agua, se apuesta por soluciones que permitan optimizar su uso, apoyando proyectos de eficiencia hídrica y tecnologías aplicadas al riego, en línea con su enfoque de sostenibilidad y digitalización del sector. A pesar de la situación actual respecto a las reservas hídricas de las que disfrutamos actualmente, no debemos olvidar, que la sequía volverá, porque en Málaga más que periodos de sequía, lo que tenemos es un déficit hídrico estructural, por lo que debemos seguir insistiendo en demandar que se tomen decisiones y se realicen inversiones en infraestructuras que busquen solucionar el problema del agua. -Además de la sequía, ¿qué otros retos preocupan hoy?
Existen varios desafíos importantes. Por un lado, el incremento de costes de producción y la volatilidad de los mercados siguen afectando a la rentabilidad de muchas explotaciones. También cobra especial relevancia el desafío del relevo generacional, la disponibilidad de mano de obra, imprescindible para garantizar la continuidad de la actividad en el medio rural, junto con la incorporación de nuevas tecnologías y la adaptación continua a nuevas normativas en un entorno cada vez más competitivo y exigente. En conjunto, todos estos factores evidencian la necesidad de abordar el futuro del sector desde un enfoque integral, que combine soluciones de financiación adaptadas, transferencia de conocimiento y un acompañamiento técnico cercano que permita a agricultores, ganaderos y cooperativas afrontar con éxito los retos futuros.
-¿Qué margen tiene el sector para ganar competitividad?
- El margen es muy amplio. Cajamar considera la innovación como uno de los principales vectores de transformación del sector. A través de su 'Ecosistema de Innovación Agroalimentaria', la entidad impulsa la investigación aplicada, el desarrollo tecnológico y la transferencia de conocimiento. La digitalización de explotaciones, el uso de herramientas de gestión agronómica, la sensorización o la agricultura de precisión son ejemplos claros de cómo mejorar eficiencia, reducir costes y avanzar hacia modelos más sostenibles.
¿Qué soluciones financieras ofrece Cajamar para modernizar explotaciones y afrontar estos momentos?
-Cajamar ofrece soluciones financieras adaptadas a las necesidades del sector agroalimentario, tanto para acometer inversiones como para gestionar el día a día de las explotaciones. Entre ellas destacan las líneas destinadas a modernización, innovación y sostenibilidad, incluyendo la reconversión varietal, con plazos de amortización ajustados al tiempo necesario para que las nuevas plantaciones entren en producción. La entidad también facilita liquidez mediante el anticipo de las ayudas de la PAC y dispone de productos específicos para circulante y tesorería. Todo ello se complementa con asesoramiento especializado y herramientas digitales como Plataforma Tierra, que ayudan a mejorar la gestión y la digitalización de las explotaciones.
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