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Adiós a Arrakis y Tatooine: por fin sabemos cuánta agua debe tener un planeta para sostener la vida

Adiós a Arrakis y Tatooine: por fin sabemos cuánta agua debe tener un planeta para sostener la vida
Artículo Completo 540 palabras
Los planetas áridos tienen pocas posibilidades de ser viables para albergar vida extraterrestre, aunque a la ciencia ficción le encanten.
Jorge GarayEspacio17 de abril de 2026entra y sale de la atmósfera, un proceso que en la Tierra ha mantenido un clima templado y estable durante millones de años. El agua actúa como intermediaria clave: permite que el CO2 se disuelva, forma precipitaciones ácidas que erosionan las rocas y facilita que el carbono quede atrapado en forma de carbonatos en el suelo y los océanos. Cuando los niveles de CO2 aumentan y la temperatura sube, las lluvias se intensifican y aceleran esta captura, devolviendo el sistema al equilibrio. En esencia, el agua superficial funciona como un termostato natural del planeta.

el albedo, la actividad volcánica o la insolación. Solo por encima del 50% el ciclo del carbono alcanza la estabilidad robusta que, en la Tierra, ha hecho posible el desarrollo y mantenimiento de la vida

la búsqueda de exoplanetas es identificar mundos templados capaces de albergar agua líquida en su superficie. Para orientar esa búsqueda, los astrónomos recurren al concepto de zona habitable, popularmente conocida como la zona de "ricitos de oro": la franja de distancia orbital donde las condiciones térmicas de una estrella no son ni demasiado extremas ni demasiado frías, lo que permite que un planeta desarrolle atmósfera y acumule agua en estado líquido, considerada condición indispensable para el origen de la vida. Todo planeta situado dentro de esa franja adquiere de inmediato relevancia científica.

La evidencia reciente sugiere que, si bien los componentes químicos esenciales se encuentran dispersos por el espacio, su ensamblaje en estructuras funcionales requiere condiciones extraordinariamente específicas y, en apariencia, poco probables.

En ese marco, ya no basta con que un planeta se encuentre dentro de la zona habitable. La proporción de agua líquida en su superficie resulta igualmente determinante. Un mundo con escasa cobertura hídrica respecto a su extensión continental experimentará, en un período relativamente corto, un calentamiento progresivo y sin contrapeso que derivará en condiciones incompatibles con el origen de la vida. La investigación establece así nuevos criterios para acotar la búsqueda: los planetas con menos del 20% del agua oceánica terrestre son candidatos poco prometedores para sostener habitabilidad a largo plazo.

Venus, el ejemplo más claro

Venus es el caso más claro de que no todos los planetas en regiones templadas son buenos para la vida. Prácticamente está en la zona habitable del sistema solar y por sus proporciones ha llegado a ser descrito como el “gemelo” de la Tierra. Pero sobre su superficie la temperatura promedio es de 462 °C, casi ocho veces más caliente que el lugar más caluroso jamás registrado en nuestro planeta.

Para los autores de la investigación publicada en The Planetary Science Journal, el planeta vecino pudo haber comenzado con poca agua, y esa aridez inicial habría impedido que su ciclo del carbono estabilizara el clima. Su atmósfera actual es casi puro dióxido de carbono y cualquier agua superficial se perdió hace miles de millones de años. Aunque su historia exacta sigue siendo incierta, la evidencia indica que alguna vez pudo ser un lugar templado como la Tierra, hasta que su termostato geológico falló.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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