Tarique Rahman, durante un acto electoral en Daka, Bangladés. MONIRUL ALAM EFE
Asia Adiós al matriarcado en Bangladés: Tarique Rahman, del exilio forzoso en Londres a retomar la dinastía familiarEl líder del Partido Nacionalista de Bangladés (PNB) procede de una dinastía que ha marcado la vida política del país. Su madre fue primera ministra y su padre dirigió la nación hasta que fue asesinado.
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Sandro Herves Garrido Publicada 14 febrero 2026 02:50hLas claves nuevo Generado con IA
Tarique Rahman, líder del BNP, logra la mayoría absoluta en Bangladés, rompiendo décadas de alternancia femenina en el poder.
Rahman, hijo de la ex primera ministra Jaleda Zia y el expresidente Ziaur Rahman, regresa tras varios años de exilio en Londres.
Varías condenas judiciales contra Rahman fueron revocadas tras las protestas de 2024, permitiéndole presentarse a las elecciones.
Su liderazgo combina el apoyo tradicional del BNP, sectores conservadores y el voto joven surgido tras recientes protestas estudiantiles.
Con su victoria, Tarique Rahman rompe con más de tres décadas de alternancia femenina en la jefatura del Gobierno bangladesí, después de que su partido, el Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), haya obtenido una holgada victoria que le ha procurado la mayoría absoluta.
La figura de Rahman, un político de 60 años, está ligada directamente a su exilio autoimpuesto en Londres, donde ha permanecido desde 2008.
Desde el momento de su salida del país, su imagen se ha vinculado a la del líder perseguido por un sistema judicial que trata de castigar a la oposición, mientras que otros le perciben como un fugitivo que trata de eludir la labor de la justicia.
El dirigente del BNP abandonó Bangladés tras ser procesado judicialmente por cargos de corrupción, blanqueo de capitales, contrabando de armas y por supuestamente organizar un atentado.
Herencia dinástica
El nuevo mandatario electo procede de una de las dinastías más influyentes de la política nacional en el país asiático.
Partidarios del Partido Nacionalista de Bangladés (BNP) hacen el signo de la victoria frente a una pancarta con la imagen de Tarique Rahman. Reuters
Rahman es hijo de Jaleda Zia, quien ocupó el cargo de primera ministra en dos mandatos, y de Ziaur Rahman, considerado héroe de la guerra de independencia y presidente del país entre 1977 y 1981, año en que fue asesinado durante un intento fallido de golpe militar en Bangladés.
Formado en Administración de Empresas, siempre ha proyectado una imagen distinta a la de su madre, Jaleda Zia, que era una política más carismática.
En su entorno, lo describen como un dirigente reservado y metódico, más cómodo en el cálculo estratégico que en la retórica encendida.
Su fortaleza no reside en los grandes mítines, sino en la ingeniería interna del partido: organizar cuadros, cerrar pactos y dirigir la maquinaria política con paciencia y método.
Desde el exilio londinense, ha consolidado un liderazgo en la sombra. Pese a que no ocupaba cargos institucionales en el país, ejerce como presidente interino del BNP y mantiene el control estratégico del partido a través de reuniones telemáticas y una amplia actividad en redes sociales.
Su residencia británica le ha permitido operar con mayor libertad, pero también ha alimentado críticas internas sobre la viabilidad de encabezar un proyecto nacional desde el extranjero.
Durante años, la justicia bangladesí llegó a prohibir que los medios locales emitieran contenido o imágenes relacionadas con Rahman, al que consideraban un prófugo de la justicia.
Bangladés celebra sus primeras elecciones desde la revolución estudiantil de 2024 marcadas por el ascenso de los islamistasEse escenario cambió tras la ola de protestas de 2024 y el giro político posterior: varias de las sentencias que pesaban sobre Tarique Rahman fueron revocadas por los tribunales, despejando el camino para su regreso y reconfigurando el tablero político en Daca.
Tras el ocaso político de Sheikh Hasina, los tribunales revisaron las causas abiertas y dejaron sin efecto las condenas que pesaban sobre el dirigente, despejando el terreno para su retorno a Bangladés, que se produjo el 25 de diciembre, lo que le permitió presentarse a las elecciones.
El regreso del llamado “hijo pródigo” aún divide al país: para sus partidarios, supone la reparación de una injusticia y la vuelta de un referente apartado por motivos políticos; para sus detractores, confirma que la vida pública bangladesí continúa atrapada en la alternancia de élites enfrentadas.
La base de apoyo de Tarique Rahman combina tradición y renovación. Por un lado, el aparato histórico del BNP volvió a movilizar sus redes territoriales y su electorado fiel.
A ello se suman sectores conservadores críticos con la etapa anterior y una parte del voto joven activado tras las protestas de 2024 en Bangladés, que vio en su candidatura una vía para acelerar el relevo político y lograr reformas en el país.
Más que un indulto formal, la anulación judicial de las condenas transformó su exilio de símbolo de persecución en antesala de retorno, reforzando su aspiración a liderar una nueva etapa en la república bengalí.