El joven pide colaboración económica para adquirir una casa en el campo «sin barreras» y costear parte de su tratamiento
Regala esta noticia Añádenos en Google Adrián Fernández, en su casa de Cártama el pasado mes de julio. (SALVADOR SALAS) 03/10/2026 Actualizado a las 07:17h.Adrián Fernández, el joven cartameño de 25 años que ha sido diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ha grabado un emotivo vídeo en su perfil ... de Instagram en el que pide a sus seguidores y simpatizantes ayuda económica para poder adquirir una casa adaptada a sus necesidades «y sin barreras» en el campo y poder sufragar parte de su tratamiento. «Quiero comprar tiempo: exprimir cada día al máximo, hacer escapadas, seguir disfrutando de mi pasión por el motor y vivir experiencias inolvidables junto a mi familia y amigos. Vuestra ayuda no sólo compra terapias, compra sonrisas y momentos de calidad», asegura en un texto que ha compartido en la plataforma GoFundMe.
Adrián cuenta que, con la ELA, la actitud no basta «para frenar el impacto económico que provoca esta enfermedad en una familia; tiene un coste diario enorme que las ayudas públicas apenas cubren». Explica que debe recibir sesiones de fisioterapia, dado que su cuerpo tiene «mucha espasticidad y ayudan a reducir la rigidez muscular»; lo trata un logopeda para que pueda conservar su voz y comunicarse; va a fisioterapia respiratoria para fortalecer y conservar los músculos y mantener una buena capacidad pulmonar y requiere de ayudas técnicas y adaptaciones para seguir siendo lo más independiente posible.
«Me niego rotundamente a que mi vida solo se reduzca a facturas médicas y una rutina de supervivencia. La ELA paraliza el cuerpo, pero deja intactas las ganas de vivir, de sentir y de reír, por eso, otra parte fundamental va destinada a mi mista de deseos», reseña. Quiere exprimir su vida al máximo.
«Me niego rotundamente a que mi vida solo se reduzca a facturas médicas y una rutina de supervivencia»
«El sueño más grande es comprar una casa en el campo: necesitamos un hogar que sea totalmente llano y sin barreras, donde mi silla de ruedas y los equipos que necesite en el futuro no sean un obstáculo, sino parte de un entorno adaptado y lleno de paz. Quiero un refugio rodeado de naturaleza donde podamos reunirnos, organizar comidas, respirar aire puro y construir recuerdos imborrables todos juntos. Financiar esta casa significa garantizar que, pase lo que pase, mi familia y yo tengamos un refugio frente a la dureza de este diagnóstico», precisa el joven en su entrada.
La cantidad que se ha fijado es la de 500.000 euros. «Sé que es una cifra muy ambiciosa, pero es el reflejo real de lo que cuesta enfrentarse a la ELA a largo plazo, cubrir los cuidados ininterrumpidos y, sobre todo, hacer realidad esa casa en el campo sin dejar a mi familia ahogada económicamente», reflexiona.
Un equipo
No pide un donativo, dice, sino «que forméis parte de mi equipo en esta lucha». «Con vuestra ayuda no sólo financiamos terapias o paredes, estamos plantándole cara a la ELA», agrega.
Afirma en el vídeo compartido en redes que el dinero que recibe su ONG Neuronas con Chispa irá destinado a investigación.
«Desde pequeño he sido muy activo, siempre haciendo deporte, actividades con mis amigos y disfrutando del único vicio que tenía: el mundo del motor», cuenta. A los 14, empezó a trabajar para comprarse su primera moto. «He probado muchísimos trabajos y al final me lancé a la aventura y empecé mi propio negocio de limpieza detallada de coches», reseña.
Sin embargo, en diciembre de 2022 tuvo un accidente con la bicicleta. «A partir de ahí, mi cuerpo comenzó a fallar. En mayo de 2023, empezaron las pruebas, análisis, resonancias y muchísimas cosas más», relata. Estuvo ingresado en el hospital un total de tres veces, hasta que en enero de 2025 le diagnosticaron ELA. «Este diagnóstico fue un jarro de agua fría que te frena la vida en seco y te llena de dudas y miedos. Pero en mi cabeza rendirme nunca ha sido una opción», agrega.
«El diagnóstico fue un jarro de agua fría que te frena la vida en seco y te llena de dudas y miedos, pero rendirme no es una opción»
De esta forma, «he pasado de ser un chaval independiente a ir perdiendo movilidad y fuerza y depender de los demás para muchísimas cosas. He ido aceptando cambios como utilizar silla de ruedas, andador y todo tipo de ayudas ortopédicas que se han ido presentando».
Es más, está entrenando día a día para que la cura (que podría venir de una pastilla contra la ELA que se prueba ahora en el CSIC) «me pille lo mejor posible, y no sin luchar parado en el sofá».
Adrián es todo un activista y ha subido numerosos vídeos a su perfil de Instagram para ayudar a quienes como él hacen frente a la ELA.
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