Sábado, 18 de abril de 2026 Sáb 18/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Aixa Portero: arte como respuesta a la violencia

Aixa Portero: arte como respuesta a la violencia
Artículo Completo 1,046 palabras
La creadora malagueña, hija de Luis Portero, asesinado por ETA en el año 2000, presenta en Bolivia su proyecto 'Pachaq Ñusta' y participa como artista invitada en la exposición del centenario de la revista Litoral

Ampliar

Portero, en la sede de SUR. Migue Fernández Aixa Portero: arte como respuesta a la violencia

La creadora malagueña, hija de Luis Portero, asesinado por ETA en el año 2000, presenta en Bolivia su proyecto 'Pachaq Ñusta' y participa como artista invitada en la exposición del centenario de la revista Litoral

Alberto Gómez

Sábado, 18 de abril 2026, 00:10

¿Pero se puede nombrar algo tan terrible? «Yo no lo puedo nombrar. Hay hechos que quedan fuera del lenguaje. Y, sin embargo, no desaparecen». Silencio. «No quiero quedarme en la violencia». Ya habla su obra por ella: libros cuyas letras caen al suelo, pájaros invertidos, raíces que germinan en la copa de un árbol. «No puedo cambiar lo ocurrido, pero sí puedo desplazar la forma en que se inscribe. Mi trabajo no parte de representar ese hecho, sino de insistir en que incluso dentro de una ruptura irreversible puede haber una transformación». Más tarde ahonda en esa idea: «Uno no puede cambiar lo que le sucede, pero puede interpretar lo que le sucede».

«¿Poner palabras a lo de mi padre? Yo no lo puedo nombrar. Hay hechos que se quedan fuera del lenguaje y, sin embargo, no desaparecen»

Todo está «en el inconsciente». Por eso en su trabajo hay otra constante: el ciclo de la vida. «Cuando mataron a mi padre decidimos donar sus órganos. Con el tiempo he entendido que ahí hay una lógica que atraviesa todo mi trabajo. Permitir que algo se desplace, que continúe en otro lugar». Las raíces enrolladas, sucias, se transforman hasta limpiarse. Porque él «era así», escribió hace unos meses, con motivo del veinticinco aniversario del asesinato: «Generoso hasta el final, un hombre afable, reflexivo, culto y trabajador, con un humor fino y una templanza que desarmaba». El mismo que tenía la costumbre de dejarle libros de poesía encima de la cama cuando era niña.

«La poesía ha estado ahí desde el principio, pero no como referencia, sino como forma de pensamiento. Es algo que atraviesa todo mi trabajo». Se nota en su obra, donde suenan ecos de María Zambrano y Emilio Prados, de Alejandra Pizarnik y José Ángel Valente, un círculo que de alguna manera se cerrará este año.

«Siempre digo que el arte me ha salvado, pero no en un sentido literal. Me ha permitido situarme en un lugar desde el que mirar, pensar y sostener lo que no termina de resolverse. Como cuando se poda un árbol. Algo se corta, pero también brota, se reorganiza». Así, su carrera ha tomado forma en proyectos y discursos vinculados a la convivencia y la deslegitimación de la violencia, con exposiciones individuales y colectivas, muchas de ellas fuera de España.

«Creo que mi trabajo encuentra ciertas resonancias en Latinoamérica porque allí hay una relación más directa con la violencia. En ese contexto, la obra no se lee igual, se activa de otra manera». La violencia se presenta «como una forma de deshumanizar al otro». Y ahí también entran la polarización nacional y la actualidad internacional, que en los últimos meses parecen siempre al borde del abismo: «Vivimos en un momento en el que todo se simplifica, donde la distancia con lo real es cada vez mayor. Y ahí el arte puede introducir una interrupción, una pausa que obligue a mirar de otra manera».

Ha llevado su obra a países como Bielorrusia, Lituania, Colombia, México, y acaba de inaugurar una exposición en Bolivia

¿Duele no terminar de ser profeta en su tierra? «Mi trabajo se ha desarrollado en gran parte fuera, y eso ha configurado también su lenguaje. Es una práctica más instalativa, multidisciplinar, más procesual que pictórica, así que a veces no encaja en determinados circuitos. Pero no lo entiendo como una limitación, es más un reto». Ha llevado su obra a países como Bielorrusia, Lituania, Colombia, México, y acaba de inaugurar esta semana en la tercera sede de la Fundación Patiño en Bolivia, donde ha participado en los actos del Bicentenario con 'Pachaq Ñusta'.

«Bolivia ha sido un punto de inflexión en el sentido de que la obra entra en contacto con un contexto que no es neutral. Es una exposición itinerante por tres ciudades donde estas las sedes de la Fundación Patiño. 'Pachaq Ñusta' plantea la exposición como un espacio de relación. Allí la obra deja de pertenecerte del todo y empieza a operar en diálogo con el territorio, con otras formas de conocimiento».

Una deuda que se salda

Pero en casa la deuda va saldándose. Tras exponer en espacios como CAC Málaga o el Ateneo, aquella vez junto con Enrique Brinkmann, ha sido elegida artista invitada de la exposición que conmemora el centenario de la Revista Litoral que se inaugura dentro de unos días. «Trabajar con Litoral ha sido especialmente significativo porque conecta con un lugar de origen. He querido pensar la revista como algo que sigue generando sentido. Es una exposición de poesía expandida que espero esté a la altura del centenario».

Aquella niña que leía libros de poesía que su padre le dejaba encima de la cama vuelve ahora a dialogar, desde su trabajo, con la tradición literaria que marcó su infancia. «En el fondo, todo vuelve, pero no de la misma forma. Se desplaza, se transforma. Y es en ese movimiento donde me interesa situar el trabajo». Como los árboles invertidos de su obra, que encuentran la manera de florecer también en la oscuridad.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir