El joven italiano ha visto cómo su ventaja se ha visto reducida drásticamente
Antonelli, durante el GP de Barcelona.EFE- ADRIÁN SICILIA
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El Gran Premio de Gran Bretaña ha dejado una profunda herida en el garaje de Mercedes. El director del equipo, Toto Wolff, confirmó que el W17 de Kimi Antonelli será desmontado por completo en la base de Brackley tras esfumarse una victoria que el joven piloto ya acariciaba con la punta de los dedos. El líder del campeonato vio cómo un fallo técnico arruinaba su carrera, terminando finalmente fuera de los puntos y con su ventaja en el Mundial drásticamente reducida.
Tras diez vueltas magistrales con neumáticos nuevos, Antonelli volaba sobre el asfalto y se acercaba peligrosamente al Ferrari de Charles Leclerc para arrebatarle el liderato. Sin embargo, el drama saltó por la radio: el italiano redujo drásticamente la velocidad e informó de un problema grave en su rueda delantera izquierda.
Un conducto de freno maldito
El propio Toto Wolff explicó la naturaleza de la avería a los medios de comunicación en el paddock: “Parece ser un conducto de freno con el protector de la rueda hundido. Algo se atascó ahí, y por eso no pudo girar”. Aunque Antonelli entró en boxes para intentar una reparación de emergencia, el comportamiento de su monoplaza quedó herido de muerte, convirtiendo cada curva en una auténtica lotería.
Ante la gravedad del asunto, Mercedes no quiere dejar ningún cabo suelto. “He visto el coche, pero aún no está del todo claro”, admitió un serio Wolff. “Vamos a llevar el coche entero a la fábrica para desmontarlo allí y ver realmente dónde ocurrió, cómo ocurrió y por qué tuvo consecuencias tan graves como que no pudiera conducir”, sentenció.
Testarudez al volante y castigo de la FIA
A pesar de que el muro de ingenieros le pidió repetidamente que entrara al garaje para abandonar por motivos de seguridad, Antonelli se negó en redondo. Con el título en mente, el italiano tiró de casta y siguió adelante, desesperado por rascar aunque fuera un solo punto. Una heroicidad que Wolff no veía del todo clara: “Si hubiera dependido solo de mí, habría tomado la decisión a 10 vueltas del final por cuestiones de seguridad. Básicamente, él solo sobrevivía vuelta tras vuelta y decía que podía hacerlo”.
Lamentablemente, el calvario de controlar un Mercedes ingobernable provocó que Antonelli infringiera los límites de la pista de forma repetida. La dirección de carrera no tuvo piedad y le impuso una penalización de cinco segundos. Al terminar la carrera bajo el coche de seguridad, la sanción le hundió definitivamente hasta la decimoquinta posición.
Mercedes descarta la apelación
El enfado inicial de Wolff alimentó los rumores sobre una posible reclamación de las flechas plateadas, argumentando que los comisarios deberían mostrar más indulgencia al tratarse de un coche claramente dañado. “Al final, si logramos eliminar esa penalización, estos puntos podrían ser decisivos en el campeonato”, llegó a soltar el austriaco.
Sin embargo, las aguas se han calmado. Mercedes ha decidido dar marcha atrás y no apelará la sanción. Wolff asumió con deportividad la dificultad de la situación: “Para la FIA siempre es difícil determinar si el coche está tan dañado como para tener que entrar en boxes. Era solo esta característica la que resultaba realmente difícil de modificar. Espero que acepten esa situación, pero desconozco cuál será el resultado”. El Mundial se aprieta y en Brackley ya trabajan a contrarreloj.
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