El Gobierno de España no permitirá que ningún país ingrese en la Unión Europea si el catalán, gallego y euskera no se convierten en lenguas oficiales de la UE. Vetará el proceso de ampliación en el que Montenegro ha avanzado especialmente, y en el que también se encuentran Albania, Ucrania o Moldavia. Y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha sido tajante al respecto.
"Somos totalmente favorables a la ampliación, por eso urgimos a resolver el asunto de nuestras lenguas oficiales, porque es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, el gallego y el euskera", ha señalado Albares en Bruselas.
La advertencia de Albares se produce a unos días de que el próximo 22 de septiembre se produzca un debate sobre el proceso de ampliación en el Consejo de Asuntos Generales. Y no es que en ese momento se vaya a aprobar la entrada de ningún país. De hecho, es posible que el actual Ejecutivo de Pedro Sánchez ni siquiera esté en el poder cuando realmente un país esté en condiciones de entrar en la UE. Pero Albares ha querido ser muy claro con la posición del Gobierno, que ya había avanzado de manera más tímida el secretario de Estado para la UE, Fernando Sampedro, y retomar así una medida que lleva tiempo tratando de sacar adelante ante las exigencias del independentismo catalán aunque, en realidad, nunca ha estado cerca de aprobarse y el Ejecutivo acumula numerosos fracasos en este ámbito.
El año pasado, el Gobierno arrancó un aparente acuerdo con Alemania para avanzar en la oficialidad del catalán. Pero fuentes diplomáticas alemanas siempre han rebajado el entusiasmo español, y la posición de la principal potencia europea no parece haber cambiado.
"No me consta ningún informe"
Albares se ha desplazado a Bruselas para reunirse, entre otros, con el comisario de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, así como con la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, y tratar la crisis de Ceuta. El ministro de Asuntos Exteriores ha afirmado que ni la Comisión Europea ni Frontex tuvieron "indicio" y "no vieron nada" los días previos a la entrada masiva de 80.000 migrantes. Y preguntado por el informe desclasificado del CNI por el que se avisó tanto al Gobierno como a Marruecos del riesgo de invasión, ha asegurado que no les consta ningún tipo de documento en este sentido.
"A mí no me consta que hubiera ningún informe que pudiera prever la magnitud de lo que ocurrió el día 30 de julio. Y sí me consta que todos los ministerios, todos los cuerpos de la administración, desde el primer minuto, cuando se empezó a tener esa conciencia de lo que estaba ocurriendo, hicieron todo lo que estuvo en su mano para poder parar ese flujo y después revertirlo, como se hizo muy rápidamente", ha defendido Albares a pesar de la evidencia.
El ministro de Asuntos Exteriores también se ha mostrado satisfecho por la ayuda de 114 millones que la Comisión ha aprobado hoy para Ceuta. "Esta ayuda financiera se suma a la respuesta inmediata de la Comisión desde el primer día, cuando ofreció a España asistencia tanto financiera como operativa. La decisión demuestra una vez más la plena solidaridad de la Comisión con España a la hora de hacer frente a esta difícil situación", ha explicado el Ejecutivo comunitario.