La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, durante una conferencia de prensa en Calgary, Alberta. Todd Korol Reuters
América Alberta impulsa su secesión de Canadá pese al rechazo del 60% de su población y Carney avisa: "Es un farol muy peligroso""Vi de primera mano lo que ocurrió en el Reino Unido cuando la idea era: voten esto, será algo suave, y luego negociaremos", advirtió el premier canadiense. "Diez años después siguen intentando deshacer lo que la gente no pensaba que estaba votando, pero que acabaron teniendo".
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Álvaro Escalonilla Publicada 26 mayo 2026 20:13h Actualizada 26 mayo 2026 20:43h Las clavesLas claves Generado con IA
Mark Carney se aferra a los sondeos. El primer ministro de Canadá, natural de Edmonton, la capital de Alberta, es consciente de que la mayoría de los residentes de la provincia donde creció no comulgan con la opción independentista. Según una encuesta reciente del Instituto Angus Reid, el 60% de los albertanos prefiere seguir formando parte integral de Canadá.
Y, sin embargo, la primera ministra regional, Danielle Smith, convocó para el próximo mes de octubre una consulta que tiene como objetivo dilucidar si su Gobierno pone en marcha el proceso constitucional para organizar un referéndum de independencia en el futuro. La votación no será vinculante, pero busca habilitar el proceso legal para convocar una consulta formal posterior.
Smith no hará campaña por el 'sí'. La primera ministra de Alberta, que lidera el Partido Conservador Unido (UCP, por sus siglas en inglés), adelantó este lunes en rueda de prensa que votaría por permanecer en Canadá porque es optimista y considera que el país "todavía puede funcionar", que hay margen de mejora.
Canadá ya tiene otra Cataluña: Alberta impulsa un referéndum de independencia ante la pasividad de las élites políticasLa líder conservadora aclaró que "no somos un partido independentista en este momento", en alusión a su UCP, pero defendió el derecho de que los ciudadanos de su provincia, una de las más ricas del país y con una de las mayores reservas de petróleo del mundo, pudieran emitir su opinión en las urnas.
"Aceptaré el resultado de este referéndum, por eso haré campaña con fuerza para intentar convencer a los albertanos de mi postura, que es permanecer", declaró Smith, quien adelantó que no habría "más debates sobre la independencia" en el seno de su partido si la opción de permanecer en Canadá se impone en octubre.
Al menos 300.000 personas firmaron una petición a favor de celebrar una consulta de secesión. Otras 400.000 suscribieron otra en contra. Por poner en perspectiva las cifras, en Alberta residen algo más de cinco millones de personas. Hasta la fecha, la mayoría se ha mostrado ajena al proceso.
En caso de que la opción del 'sí' se imponga en octubre y Alberta acabe organizando un referéndum vinculante, el 67% de sus ciudadanos optará, como la propia Smith, por la permanencia en Canadá, según la citada encuesta del Instituto Angus Reid, realizada entre el 22 y el 24 de mayo entre 800 adultos de Alberta y con un margen de error del 3%.
Un 51% de los encuestados considera, sin embargo, que la pregunta que aparecerá en la papeleta de octubre es "confusa". Es la siguiente: "¿Debe Alberta seguir siendo una provincia de Canadá o debería el Gobierno de Alberta iniciar el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum provincial vinculante sobre si Alberta debería separarse de Canadá?".
Smith trató de desenmarañar el trabalenguas y explicó en declaraciones a la BBC que los votantes de Alberta tendrán la opción de marcar dos casillas: la opción A para permanecer en Canadá y la opción B para iniciar el proceso legal para celebrar un referéndum vinculante de secesión.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, habla durante una conferencia de prensa Reuters
Ottawa responde
Carney considera que el movimiento de Smith es "un farol muy peligroso" que amenaza con dinamitar la convivencia. El líder del Partido Liberal comparó el proceso con la votación del Brexit, un experimento político que sufrió en sus propias carnes como gobernador del Banco Central de Inglaterra, y también trazó una analogía con la experiencia de Quebec y los referéndums independentistas de 1980 y 1995.
"Vi de primera mano lo que ocurrió en el Reino Unido cuando la idea era: voten esto, será algo suave, y luego negociaremos. Diez años después siguen intentando deshacer lo que la gente no pensaba que estaba votando, pero que acabaron teniendo", deslizó Carney, decidido a batallar contra el primer desafío separatista en firme que Canadá afronta en décadas.
El premier adelantó este lunes que su Gobierno estaba revisando el contenido del referéndum para determinar si era necesario o no activar la llamada Ley de Claridad. Aprobada tras el referéndum soberanista quebequés de 1995, la legislación pone en manos del Gobierno federal la capacidad de controlar el proceso de secesión. No será sencillo porque Smith ha calculado bien sus pasos.
Pero Carney utiliza sus propias bazas. El líder de los liberales, que gobierna con mayoría absoluta, quiere hacer de Canadá una "superpotencia energética", y ese plan pasa por Alberta. "Estamos renovando el país a medida que avanzamos, y que Alberta esté en el centro de eso es esencial", declaró.
El primer ministro canadiense no estará solo. Natural de Alberta, como el propio Carney, el discutido líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, dejó claro que haría campaña por el 'no' en la consulta de octubre.
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Los motivos que explican el impulso secesionista de Smith y el Partido Conservador Unido son variados y floridos, pero guardan relación con el descontento de los sectores más conservadores de Alberta con las políticas climáticas promovidas desde Ottawa. Una agenda verde que impulsó el ex primer ministro Justin Trudeau y que Carney prefiere suavizar.
En cualquier caso, la industria petrolera de Alberta considera que las medidas de los liberales, ya sea con Trudeau o Carney, lastran su economía, y el Gobierno de Smith acusa a Ottawa de limitar el desarrollo de sus recursos naturales y redistribuir su riqueza hacia otras provincias. Además, sus ciudadanos se sienten infrarrepresentados en las instituciones federales.
¿Pero por qué la primera ministra de Alberta impulsa un proceso en el que ella misma no cree? "Bueno, le daré la opinión de los albertanos, el 58% de los cuales afirma que Smith convocó el referéndum para apaciguar a los separatistas de su partido", responde en conversación con este periódico Shachi Kurl, presidenta del Instituto Angus Reid.
No es ella quien lidera el movimiento independentista, sino Mitch Sylvestre, propietario de una tienda de armas en la localidad de Bonnyville, y Jeffrey Rath, un abogado con sede en Calgary. Ambos forman parte del Alberta Prosperity Project, un grupo de presión contra las políticas medioambientales conocido por citarse en Washington con miembros de la Administración Trump.
Disgustado con el contenido de la consulta, que además de confuso considera demasiado tibio, Rath amenaza con desplazar a Smith del liderazgo del Partido Conservador Unido. "Al diablo con los 301.620 albertanos a los que se les prometió votar su pregunta. ¡Danielle Smith acaba de perder a su base!", escribió en redes sociales.