Alemania se granjeó la fama de ser uno de los mercados laborales más eficientes y con una productividad muy alta. Sin embargo, las sucesivas crisis de los últimos años han dejado ver sus costuras dejando al descubierto sus debilidades.
El Gobierno de Friedrich Merz quiere cambiar las reglas para que a la gente le compense trabajar más horas y dejar de depender de las ayudas sociales. Actualmente, muchos alemanes prefieren tener una jornada laboral más corta, porque si trabajan más, pierden las prestaciones y acaban ganando lo mismo o menos.
Trabajar más para cobrar menos. En Alemania, si alguien con bajos ingresos recibe una prestación social y acepta más horas de trabajo, las autoridades restan esa cantidad extra del salario de su ayuda. Por ejemplo, alguien que cobra un subsidio (un Ingreso Mínimo Vital, por ejemplo), acepta un minijob (un empleo a tiempo parcial de hasta 600 euros al mes que no cotiza a la Seguridad Social), el trabajador se queda en una situación similar a la que tendría si solo cobra la prestación sin trabajar.
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Esto desincentiva el esfuerzo por conseguir un empleo a jornada completa, porque el dinero neto a final de mes apenas cambia o incluso baja. La comisión de expertos del Ministerio de Trabajo explica este fenómeno en su último informe, y propone reducir el impacto de los ingresos en las ayudas para que trabajar más siempre salga a cuenta económicamente.
El canciller Merz se pronunciaba con respecto al contenido de este informe destacando que "este informe es la base para todas las reformas adicionales que llevaremos a cabo juntos en los próximos años".
Objetivo: fomentar la jornada completa. El Gobierno propone varias ideas concretas para impulsar el trabajo a tiempo completo y reducir el impacto negativo de los minijobs, que no generan cotizaciones suficientes para pensiones o seguros y lastran la creación de trabajo a tiempo completo.
Una de las propuestas es eliminar las exenciones a este tipo de empleos precarios y elevar las de los empleos cercanos a la jornada completa para evitar "incentivos erróneos". "Queremos que trabajar merezca la pena", destacaba Bärbel Bas, ministra federal de Trabajo.
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Sin motivo justificado, no hay jornada a tiempo parcial. Los conservadores de la CDU, partido del canciller Merz, proponen reducir los supuestos en los que las empresas deban aceptar las peticiones de reducción de jornada.
En la actualidad, cualquier empleado con una antigüedad superior a los seis meses de una empresa de más de 15 trabajadores puede pedir jornada reducida sin alegar ningún motivo y la empresa debe aceptarla siempre que no existan motivos operativos que lo impidan. Es lo que se ha dado en llamar reducción por "estilo de vida".
El Gobierno plantea la posibilidad de limitar esta reducción solo a casos justificables, como cuidado de hijos o formación, eliminando el uso libre que frena la productividad.
El reto de la conciliación familiar. Según datos de la Oficina Federal de Estadística y Eurostat, Alemania registra una de las jornadas laborales más cortas de Europa y una de las tasas más altas de empleo a tiempo parcial.
En 2024, el 29% de la población activa trabajaba así, pero entre las mujeres, este modelo de jornada llega al 50,3%, frente al 13,4% de los hombres. Es decir, que aunque a muchas madres les gustaría trabajar a jornada completa, la falta de guarderías o apoyo para cuidar hijos las obliga a elegir minijobs de unas 18 horas semanales de promedio.
Este problema agrava la escasez de mano de obra cualificada, porque deja fuera del mercado laboral a tiempo completo a casi la mitad de las mujeres empleadas. La reforma pretende facilitar la conciliación con más flexibilidad, pero sin bajar la presión para que cada vez más empleados pasen a trabajar a tiempo completo.
En Xataka | Alemania cree haber encontrado la solución más alemana posible a sus problemas de productividad: trabajar más
Imagen | Unsplash (Maheshkumar Painam, Spencer Davis)
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Alemania busca un cambio revolucionario en su sistema laboral: que trabajar más horas sea rentable
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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Alemania busca un cambio revolucionario en su sistema laboral: que trabajar más horas sea rentable
Alemania ha destapado un problema silencioso: trabajar más podía dejar el sueldo a final de mes igual o peor
El canciller Merz ha impulsado una reforma para que las ayudas no castiguen las horas trabajadas penalizando los minijobs
Alemania se granjeó la fama de ser uno de los mercados laborales más eficientes y con una productividad muy alta. Sin embargo, las sucesivas crisis de los últimos años han dejado ver sus costuras dejando al descubierto sus debilidades.
El Gobierno de Friedrich Merz quiere cambiar las reglas para que a la gente le compense trabajar más horas y dejar de depender de las ayudas sociales. Actualmente, muchos alemanes prefieren tener una jornada laboral más corta, porque si trabajan más, pierden las prestaciones y acaban ganando lo mismo o menos.
Trabajar más para cobrar menos. En Alemania, si alguien con bajos ingresos recibe una prestación social y acepta más horas de trabajo, las autoridades restan esa cantidad extra del salario de su ayuda. Por ejemplo, alguien que cobra un subsidio (un Ingreso Mínimo Vital, por ejemplo), acepta un minijob (un empleo a tiempo parcial de hasta 600 euros al mes que no cotiza a la Seguridad Social), el trabajador se queda en una situación similar a la que tendría si solo cobra la prestación sin trabajar.
Esto desincentiva el esfuerzo por conseguir un empleo a jornada completa, porque el dinero neto a final de mes apenas cambia o incluso baja. La comisión de expertos del Ministerio de Trabajo explica este fenómeno en su último informe, y propone reducir el impacto de los ingresos en las ayudas para que trabajar más siempre salga a cuenta económicamente.
El canciller Merz se pronunciaba con respecto al contenido de este informe destacando que "este informe es la base para todas las reformas adicionales que llevaremos a cabo juntos en los próximos años".
Objetivo: fomentar la jornada completa. El Gobierno propone varias ideas concretas para impulsar el trabajo a tiempo completo y reducir el impacto negativo de los minijobs, que no generan cotizaciones suficientes para pensiones o seguros y lastran la creación de trabajo a tiempo completo.
Una de las propuestas es eliminar las exenciones a este tipo de empleos precarios y elevar las de los empleos cercanos a la jornada completa para evitar "incentivos erróneos". "Queremos que trabajar merezca la pena", destacaba Bärbel Bas, ministra federal de Trabajo.
Sin motivo justificado, no hay jornada a tiempo parcial. Los conservadores de la CDU, partido del canciller Merz, proponen reducir los supuestos en los que las empresas deban aceptar las peticiones de reducción de jornada.
En la actualidad, cualquier empleado con una antigüedad superior a los seis meses de una empresa de más de 15 trabajadores puede pedir jornada reducida sin alegar ningún motivo y la empresa debe aceptarla siempre que no existan motivos operativos que lo impidan. Es lo que se ha dado en llamar reducción por "estilo de vida".
El Gobierno plantea la posibilidad de limitar esta reducción solo a casos justificables, como cuidado de hijos o formación, eliminando el uso libre que frena la productividad.
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En 2024, el 29% de la población activa trabajaba así, pero entre las mujeres, este modelo de jornada llega al 50,3%, frente al 13,4% de los hombres. Es decir, que aunque a muchas madres les gustaría trabajar a jornada completa, la falta de guarderías o apoyo para cuidar hijos las obliga a elegir minijobs de unas 18 horas semanales de promedio.
Este problema agrava la escasez de mano de obra cualificada, porque deja fuera del mercado laboral a tiempo completo a casi la mitad de las mujeres empleadas. La reforma pretende facilitar la conciliación con más flexibilidad, pero sin bajar la presión para que cada vez más empleados pasen a trabajar a tiempo completo.