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Alemania moderniza a sus espías ante la amenaza rusa

Alemania moderniza a sus espías ante la amenaza rusa
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Conocido como una agencia 'vegetariana' y burocrática, el BND alemán inicia una reforma profunda para obtener mayores poderes de vigilancia y contraatacar ante las crecientes amenazas híbridas de Rusia. Leer
Financial TimesAlemania moderniza a sus espías ante la amenaza rusa
  • SAM JONES
Actualizado 27 JUN. 2026 - 19:46La nueva ley modificaría el sistema de control político y judicial del BND.Europa PressEXPANSION

Conocido como una agencia 'vegetariana' y burocrática, el BND alemán inicia una reforma profunda para obtener mayores poderes de vigilancia y contraatacar ante las crecientes amenazas híbridas de Rusia.

La Alemania moderna nunca se ha sentido cómoda con los espías. Los fantasmas de dos regímenes totalitarios, el Estado nazi de Adolf Hitler y la Alemania Oriental, aún están presentes en el debate público.

El BND, el servicio de inteligencia y espionaje del país y uno de los más grandes de Europa, a veces ha parecido tan rígidamente apegado a las normas que un ex alto cargo comparó su gestión con dirigir una burocracia en los confines del Estado alemán.

Políticos y empleados del BND señalan que la agencia, con 6.500 empleados, es "vegetariana" en comparación con organismos como el SIS de Reino Unido, la CIA de EEUU y la DGSE de Francia.

En 2022, el BND parecía estar tan rezagado respecto de Rusia que cuando comenzaron a caer bombas sobre Kiev el entonces presidente de la agencia quedó atrapado en la ciudad y tardó dos días en llegar a la frontera polaca. En cambio, la CIA y el SIS ya estaban alertando sobre un posible ataque.

Cuatro años después, Alemania intenta modernizar y hacer más eficaz el BND para contrarrestar la amenaza rusa, en un momento en que los líderes europeos han decidido que ya no pueden depender tanto de EEUU.

El Gobierno alemán considera que es hora de reequipar, ampliar y preparar el BND para la guerra. Berlín planea una nueva era para sus servicios de inteligencia, así como para sus soldados. Ya ha incrementado el presupuesto del BND en un 25%, hasta alcanzar los 1.510 millones de euros este año, y se espera que presente una nueva ley sobre la agencia ante el Parlamento alemán antes del otoño.

Los primeros borradores sugieren una amplia serie de reformas que otorgarán a la agencia importantes poderes.

Sin embargo, este plan podría verse obstaculizado por la burocracia y por la mentalidad de la agencia. La nueva ley que propone el Gobierno modificaría el sistema de control político y judicial bajo el cual opera actualmente el BND y cambiaría las reglas que rigen quién puede y no puede ser vigilado.

En un país cuya constitución posterior a la Guerra Fría fue diseñada para proteger la privacidad de los individuos tras décadas de represión estatal, la idea de flexibilizar las normas incomoda profundamente a muchos. "Redactar una nueva ley es una solución muy alemana a un problema. El problema de fondo radica en la cultura política", señala un diplomático alemán.

Expertos en el BND afirman que el cambio no sólo es necesario, sino urgente. "Lo cierto es que durante gran parte de las últimas dos décadas, las normas de actuación del BND se han vuelto más estrictas, incluso a medida que el mundo se ha vuelto más inestable y las amenazas a Alemania han aumentado. Hemos llegado a un punto crítico en el que o hacemos algo radical o sufriremos las consecuencias", declara un ex alto cargo del BND.

Una historia compleja

El pasado del BND no es sencillo. Reinhard Gehlen, el primer presidente de la organización en 1956, había sido director de espionaje de la Wehrmacht en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante la Guerra Fría, el BND cosechó notables éxitos. Las agencias de inteligencia del bloque de Varsovia lo citaban a menudo como su adversario más capaz durante las décadas de 1950 y 1960. En Afganistán, en la década de 1980, dirigió una amplia red encubierta para sacar de contrabando equipo militar soviético del país.

Y durante décadas, junto con la CIA, fue el propietario secreto de Crypto AG, la empresa de criptografía con mayor éxito comercial del mundo, con sede en Suiza. En la década de 1980 se estimaba que el 40% del tráfico diplomático mundial se enviaba mediante máquinas de Crypto AG. La CIA y el BND podían leerlo todo.

Pero conscientes de lo políticamente delicado que resultaba el tema de la vigilancia para muchos ciudadanos, la clase política alemana rara vez tenía algo positivo que decir sobre la agencia.

Desde el fin de la Guerra Fría, la situación apenas ha mejorado. Los documentos filtrados por Edward Snowden en 2013 expusieron actividades de vigilancia masiva llevadas a cabo por agencias de inteligencia estadounidenses en colaboración con el BND en territorio alemán, lo que incrementó aún más la desconfianza. En respuesta a esas revelaciones, Alemania endureció la ley del BND, imponiendo nuevas restricciones. Pero desde la invasión de Ucrania por Rusia en 2022 la situación ha cambiado.

El Gobierno de Merz sostiene que la nueva ley del BND abordará el problema en cuatro áreas: inteligencia de señales, uso de IA y tecnología, nuevas facultades para que la agencia pueda tomar represalias contra sus adversarios y supervisión del BND.

Jueces y normas

En 2020, el Tribunal Constitucional Federal de Alemania emitió una sentencia histórica a favor de un grupo de activistas de derechos civiles que habían estado impugnando las prácticas de vigilancia del BND desde las revelaciones de Snowden.

El impacto de la sentencia quedó expresado en el primer punto de su decisión: "Las protecciones que la Constitución alemana otorga como derechos de defensa contra la vigilancia se extienden también a los extranjeros fuera de su país".

El fallo puso de manifiesto la tensión latente entre la Constitución alemana moderna, que protege los derechos humanos, y la naturaleza del espionaje.

Una policía alemana ante la sede del BND, en Berlín.DPA vía Europa PressEXPANSION

Actualmente, el BND está supervisado por cuatro entidades. Además del consejo creado por la sentencia de 2020, está supervisado por el comité Henrichmann, que se reúne mayoritariamente en secreto y cuenta con amplias facultades de supervisión y control.

Existe también una comisión de diez expertos y exdiputados designados por el comité que supervisa retroactivamente las actividades de vigilancia del BND. Esta comisión a su vez puede remitir los asuntos que le preocupen al Comisionado Federal Alemán para la Protección de Datos y la Libertad de Información, que cuenta con amplias facultades para hacer cumplir la ley.

Esta es la estructura de supervisión que aplica las normas que, según los servicios de inteligencia alemanes, les impiden proteger a su país como deberían, problemas que resultan especialmente acuciantes en el ámbito de la inteligencia.

Según el centro DE-CIX de Fráncfort, uno de los mayores centros de comunicaciones del mundo, el BND puede interceptar aproximadamente 1,2 billones de comunicaciones diarias y enviarlas a su sede en Pullach, cerca de Múnich. Sin embargo, actualmente normas estrictas limitan el uso de esta gran cantidad de información.

Para filtrar los datos, debe utilizar una serie de términos de búsqueda controlados por un conjunto de requisitos legales. No puede acceder a información relativa a ciudadanos alemanes, periodistas ni a nada que sea de índole sexualmente íntima o que haga referencia a las creencias religiosas de una persona.

Estrictas restricciones

También existen estrictas restricciones en cuanto a la retención de datos. En ocasiones, el BND se ve obligado a eliminar conjuntos de datos tras tan solo dos semanas, lo que dificulta el trabajo de los analistas, quienes necesitan más tiempo para investigar las pistas.

Incluso cuando se permite conservar la información, las múltiples aprobaciones y salvaguardias exigidas por la sentencia constitucional de 2020 ralentizan el proceso de análisis.

Cuando la agencia proporciona información de inteligencia actualizada al minuto para Berlín o sus aliados, quienes la reciben deben preguntar primero si se trata de información del BND o de información real.

La nueva ley pretende solucionar estos problemas. El Gobierno afirma que no quiere reducir la supervisión, sino hacerla más flexible, por ejemplo, ampliando el período de retención de datos que han superado los filtros de la agencia, mucho más allá del máximo actual de seis meses.

El BND también espera almacenar durante mucho más tiempo la mayor parte de la información en Internet sin filtrar que recopila diariamente, datos que actualmente conserva solo durante unos días.

Esto es importante porque en la actualidad Alemania no exige a las empresas que conserven datos.Aunque cuente con una orden judicial, el BND a menudo no logra acceder a información valiosa de grupos de internet porque estos la han borrado.

En cambio, Reino Unido puede exigir a las empresas de telecomunicaciones y proveedores de servicios de Internet que conserven los datos hasta por un año.

Otorgar al BND la facultad legal para conservar durante más tiempo la gran cantidad de datos que recopila de sus centros, hasta 15 meses en el caso de los metadatos, es esencial.

Pero en un siglo en el que agencias de inteligencia como la CIA han estado involucradas en actos de tortura, muchos analistas enfatizan la importancia de la vigilancia.

Políticos alemanes hablan de la diferencia entre un servicio de información y un verdadero servicio secreto.

La primera categoría es la que se concibió para el BND: una herramienta de recopilación y análisis de información secreta que termina en los despachos de los políticos alemanes, quienes luego ordenan a otros poderes del Estado que actúen.

En cambio, agencias como la CIA y la DGSE francesa pertenecen a la segunda categoría: servicios que no solo recopilan información, sino que también llevan a cabo operaciones agresivas, incluso asesinatos.

Ciberespacio

El Gobierno alemán pretende que el cambio en el BND se centre principalmente en las actividades en el ciberespacio. Los servicios de inteligencia alemanes deberían poder contraatacar a sus objetivos.

La intención es también fomentar un cambio cultural más amplio, en el que se anime a los empleados del BND a considerar la asunción de riesgos calculados y a ser más proactivos. La impresión actual es que las operaciones de la agencia están diseñadas por sus abogados en lugar de por sus agentes. En un mundo de creciente guerra híbrida, librada con especial agresividad por Rusia, esto debe cambiar.

Cambio de cultura

Sin embargo, cambiar la cultura del servicio de inteligencia y espionaje podría requerir más que una nueva ley. De una u otra forma, la agencia ha estado constantemente en reforma para intentar corregir sus deficiencias durante gran parte de sus 70 años de historia. El problema no radica tanto en el BND como en el propio Estado alemán.

Los servicios de inteligencia exterior de Estados Unidos, Reino Unido y Francia son componentes esenciales de la autoridad e influencia presidencial y ministerial. Pero en Alemania el BND suele ser considerado como una posible fuente de problemas políticos.

Los informes del BND (unos 400 al mes) se distribuyen por todo el Gobierno. La agencia no cuenta con un defensor en el gabinete.

Sus prioridades suelen perderse o minimizarse en los departamentos dirigidos por ministros que no son los principales responsables de la seguridad nacional.

Aun así, se espera que el BND siga funcionando como un servicio de inteligencia global y que abarque desde la economía hasta el armamento y la doctrina militar.

En 2019, el BND inauguró una nueva sede en el centro de Berlín. El edificio, un complejo de imponentes edificios grises del tamaño de 36 campos de fútbol, es la mayor sede de inteligencia del mundo, incluso mayor que la base de la CIA en Langley, Virginia.

Pero la esperanza de sus empleados es que el BND sea el gigante dormido que pueda ayudar a afrontar la amenaza de Rusia en un momento en que Europa teme ser abandonada por Estados Unidos, su benefactor tradicional en materia de inteligencia.

Cambiar la ley es un comienzo, pero realmente es solo el principio, señala un alto cargo del BND.

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Fuente original: Leer en Expansión
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