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Política

Alerta en el PSOE ante el ascenso de Vox: "Los hemos inflado y se nos ha ido de las manos"

Alerta en el PSOE ante el ascenso de Vox: "Los hemos inflado y se nos ha ido de las manos"
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Crece la preocupación en Ferraz por el 'sorpaso' del partido de Abascal en varias ciudades mientras en el lambanismo no descartan que el lunes haya "cuchillos largos" en Aragón Leer

Todo gira en torno a Vox y por eso Vox se va a disparar. Las estrategias nacionales de todos los partidos dependen en mayor o menor medida de cómo se relacionan con la formación de Santiago Abascal. Todas. También la del PSOE, que sigue cebando los debates que más favorecen a la extrema derecha, para facilitar que «vampirice» -dicen- al PP, y para despertar a los suyos del letargo abstencionista. Pero en Ferraz han detectado que la alerta antifascista ha dejado de surtir efecto en las elecciones autonómicas, donde Vox ya es la segunda formación en intención de voto en algunas ciudades. Pasó en Badajoz y Trujillo y puede ocurrir en Teruel y en Zaragoza, según los últimos trackings, que pronostican «un empate técnico» en la capital, donde vive el 53% de los aragoneses.

Vox va a seguir subiendo y lo hará más aún después de las elecciones aragonesas, que se juegan en un entorno claramente favorable al PP. Así lo admite a este diario un destacado dirigente socialista: «Claro que nosotros queríamos y preferíamos que Vox engordara para perjudicar al PP, pero se nos ha ido de las manos». ¿Por qué? Porque no sólo ha cambiado la correlación de fuerzas dentro del bloque de la oposición, sino que también se ha producido un notable desplazamiento del centro de gravedad electoral hacia la derecha. Ahora lo que está en peligro es el propio sistema de partidos, después de que la recomposición paulatina del bipartidismo haya saltado por los aires.

El plan estratégico de Pedro Sánchez es, según aseguran a este diario fuentes de Moncloa, forzar la división de la derecha durante el ciclo electoral autonómico para plantear las generales como un plebiscito: ultraderecha sí, ultraderecha no. En ese contexto, los socialistas cuentan con mantener durante 2026 un mínimo del 27% de los votos, para intentar subir el año que viene al 30% -o incluso «al 35%»- en la dinámica electoral nacional. Y quedar en primera posición frente a una derecha muy hegemónica, pero muy dividida: «Sumarían, pero sería ingobernable, durarían muy poco».

Pilar Alegría enseña el 'Diario de Alegría' a una vecina de Zaragoza.EFE

Sin embargo, a medida que se consuman las citas regionales y Ferraz acumula malos resultados -el batacazo de Pilar Alegría ya se da por descontado-, a la cúpula socialista empiezan a temblarle las piernas. La última encuesta de Sigma Dos ya sitúa al PSOE nacional en el 26% y a Vox, en el 18%. A ocho puntos. En todo caso, en M0ncloa se conforman con que Feijóo sufra, aunque sufra la mitad que el PSOE. «A Vox le va a ir mejor que al PP», subrayan. No en términos absolutos, pero sí en la gestión de expectativas.

El domingo, Jorge Azcón defiende un bagaje de inversiones internacionales inédito en España -90.000 millones de euros comprometidos, asegura-, pero puede acabar en la casilla de salida de los 28 escaños que ya tiene. O incluso en 27. Los populares firman los 29 que pronostica el consenso de las encuestas y sueñan con subir un poco más y franquear el umbral psicológico de los 30 escaños -es el récord del partido, con Luisa Fernanda Rudi, en 2011-. ¿Para esto adelantó Azcón las urnas? En su equipo defienden que, de haber pospuesto las elecciones, el resultado de Vox habría sido aún más alto. «A futuro viene un maremoto Vox», reconocen en el PP.

Lo cierto es que Vox no para de subir. Capitaliza el voto del descontento ferroviario, el voto contra la inmigración -sin que nadie acierte del todo en el contrarrelato persuasivo-, el voto «antisanchista», el voto contra Mercosur -sin que nadie se atreva a rebatirle con la verdad de los datos-, el voto contra la institucionalidad -ahora erosionada- y el voto, en general, de la antipolítica. De la patada al tablero bipartidista. Si en Extremadura la formación de Abascal rozó el 17%, en Aragón puede superar esa cifra, según Sigma Dos. Y en Castilla y León amenaza con rebasar el 20% y quedarse a sólo tres escaños de los socialistas. Demasiado cerca como para obviarlo.

Alejandro Nolasco (Vox) interviene en Cuarte de Huerva, Zaragoza.EUROPA PRESS

A largo plazo, Vox compite con el PP, pero a corto ya hay una pugna clarísima con el PSOE por la segunda plaza en las coronas urbanas de Murcia, Almería, Valencia, Málaga o Huelva. A estas alturas, ni el PP ni el PSOE saben cómo frenar ese crecimiento.

El momento alcista de Abascal se ha generalizado en casi toda España, así que los barones populares ya han asumido que la manera más eficaz de neutralizarlo es el abrazo del oso, incluyendo de nuevo consejeros de Vox en los gobiernos. «Que el ciudadano vea que una cosa es predicar y otra, dar trigo. Cuando han gobernado han demostrado lo que realmente son», explica uno de los principales dirigentes regionales del PP. «Ellos no van a querer entrar en los gobiernos, porque saben que gobernar es un lastre para su mensaje», añade otro barón. «La antipolítica crece fuera de las instituciones, y cuanto más fallen las instituciones, mejor para ellos», insiste otro peso pesado, en una clara referencia al accidente de Adamuz. «El voto del caos de los trenes sigue cautivo; vamos a apretar al máximo para capitalizar el antisanchismo», explican en la campaña de Azcón.

Alegría, mientras , arrastra el estigma «sanchista» del «agravio» comparativo con Cataluña. De la ordinalidad es difícil volver, sobre todo en Aragón. La candidata socialista ha priorizado la contención de daños y ha ejecutado una eficaz campaña en redes, pero no deja de retroceder en las encuestas y eso ha encendido las alarmas en el PSOE. Y ha reactivado a los lambanistas, que ya urden su vendetta, a partir del 9 de febrero, después de ser «laminados». «Si el domingo Pilar saca el peor resultado de la historia del PSOE [17-18 diputados] a pesar de que Podemos ya casi ni existe, tendrá que irse. Va a haber cuchillos largos», explica una ex dirigente cercana al ex presidente aragonés ya fallecido Javier Lambán. «Y aunque saque 22 escaños», añaden otras fuentes. Cabe recordar que cinco miembros del PSOE de Aragón rechazaron ir en las listas de Alegría al quedar fuera de los puestos de salida de manera «humillante».

«Hay malestar en el lambanismo, porque Azcón se ha quedado con la bandera de la defensa de Aragón», contra «los privilegios al independentismo» y contra el «no» del Gobierno a la «despoblación» en el sistema de financiación, inciden en el ala crítica de los socialistas aragoneses. «Es un gran error no posicionarse contra la financiación. Desmarcarse da votos y permite sobrevivir. Jamás se había hecho una campaña tan dirigida desde Ferraz».

En condiciones normales, el 8-F sería un plebiscito sobre la estabilidad de Aragón. Pero hoy por hoy es la meta volante que calibra el tamaño de la grieta del sistema.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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