La CIA, el Mossad, el Pentágono, el ejército ucraniano y el ICE que ejecuta las deportaciones de Trump dependen de él. Todos usan el 'software' de vigilancia y logística militar de Palantir, la empresa que Karp dirige y sin la cual la guerra moderna es imposible.
Regala esta noticia Añádenos en GoogleCarlos Manuel Sánchez
28/08/2026 a las 12:25h.¿Cómo un doctor en filosofía ajeno por completo a los negocios y a la informática se ha convertido en el líder de la mayor ... empresa tecnológica de defensa y vigilancia del mundo?
En una entrevista durante un evento de The New York Times, en diciembre, Karp, de 59 años, no consiguió quedarse quieto en el asiento en veinte minutos. Las redes lo convirtieron en meme, vinculado al consumo de drogas como la ketamina, que abunda en Silicon Valley, según cuentan y defienden algunos tecnócratas y notables ingenieros.El producto estrella de Palantir –surgida en Palo Alto, California, y ahora con sede en Miami– es una plataforma que cruza bases de datos. Ahí pueden acabar movimientos bancarios, antecedentes penales, historiales médicos, comunicaciones interceptadas... Hay muchos que la consideran la empresa más peligrosa del mundo. «Nuestro producto se usa, en ocasiones, para matar enemigos», reconoce Karp. Y desde la vuelta al poder de Donald Trump, el negocio de Palantir se ha multiplicado: 1.935 millones de dólares de ingresos en el último trimestre, un 93 por ciento más que hace un año.
Curiosamente, Karl le dijo a su biógrafo –Michael Steinberger, autor de El filósofo de Silicon Valley (ed. Shackleton)– que su mayor miedo es el fascismo y reclama el agradecimiento de Europa por haber frenado la invasión rusa de Ucrania. «La única razón por la que nadie desfila a paso de oca en Europa es mi producto. ¡Dad las gracias!», soltó Karp en 2024. Lo que él vende, alardea, es un dique contra los totalitarismos. Sus detractores ven justo lo contrario: una herramienta totalitaria que no debería tener cabida en Estados democráticos.
Palantir cruza bases de datos: movimientos bancarios, historiales médicos, comunicaciones interceptadas... muchos la consideran la empresa más peligrosa del mundo. «Nuestro producto se usa, en ocasiones, para matar», reconoce Karp
Pero Karp no le tiene miedo a las polémicas. De hecho, le encanta provocar. En 2023, en una visita al Senado, lo sentaron al lado de Elon Musk. Karp le preguntó si sabía por qué los habían puesto juntos. Musk dijo que ni idea. «Porque si alguien entra con un arma, mata dos pájaros de un tiro».
Su biógrafo aclara que no es del todo una broma, que Karp se siente en constante peligro. «Lo que hay que entender acerca de él es la sensación de vulnerabilidad que le persigue –dice–. Se podría decir que Palantir existe para hacer del mundo un sitio más seguro, entiéndase que más seguro para el propio Alex Karp».
Palantir ha jugado un papel clave en la guerra de Ucrania. Al principio de la invasión rusa, el software de Palantir le indicaba al ejército ucraniano dónde se concentraban las tropas enemigas.Karp se ha reunido en varias ocasiones con Zelenski y reclama una parte del mérito del ejército ucraniano..En realidad, no era tan pobre, pero asegura que hubo momentos difíciles en los que no tenían dinero para comprar un coche. Karp atribuye su precariedad económica más a la ideología de sus padres que a su desempeño profesional: para ellos, activistas de izquierda, dice, el dinero no era una prioridad. Karp, que padecía una fuerte dislexia, alega que creció sintiéndose vulnerable al ser un niño «racialmente ambiguo» al que sus padres no protegían frente al mundo exterior.
En 1992, con el título de abogado recién obtenido, Karp se fue a Alemania. Llegó a Fráncfort sin hablar el idioma, aprendió lo justo para entrar en la universidad y se empeñó en escribir la tesis en filosofía en alemán. Quiso que se la dirigiera Jürgen Habermas, uno de los grandes de la filosofía occidental, y durante años se presentó como discípulo suyo. No lo fue. En 2000, Habermas se lo quitó de en medio con tres folios demoledores donde le decía que no estaba a la altura.
Karp vive aterrado, dice su biógrafo. Tiene una veintena de casas y en ninguna duerme más de dos noches seguidas. Lleva, además, su móvil en una caja metálica aislante porque cree que los chinos lo espían
Pero para entonces Karp ya había dejado su impronta en otro personaje determinante en Silicon Valley: Peter Thiel, el gran inversor de empresas tecnológicas desde los tiempos de Pay Pal y gran promotor de Trump.
Thiel y Karp se conocieron en la universidad de Stanford, donde discutían «como animales salvajes»: Thiel, libertario confeso, que aspira a minimizar el Estado, y Karp, que se definía entonces como 'neosocialista'. Cuando Thiel fundó Palantir y tuvo que buscar consejero delegado, llamó a su viejo adversario.
La empresa la concibió Thiel a partir del sistema que PayPal había desarrollado para contener los fraudes mediante un sistema de alertas. Y le puso el nombre por las 'palantiri' de Tolkien, las piedras que permitían ver lo que ocurría lejos; también las que Sauron usaba para vigilar y manipular a quienes miraban por ellas.
Karp con su valedor y amigo, Peter Thiel, principal accionista y cofundador de Palantir.Karp convirtió aquella idea de Thiel en un imperio tecnológico. Lo que no ha logrado es superar sus miedos infantiles. Steinberger asegura que no hay un solo aspecto de su vida que no esté motivado por el terror.
El terror tiene su logística. Una veintena de casas, muchas junto a pistas de esquí de fondo, su deporte preferido. En ninguna duerme más de dos noches seguidas. En diciembre pagó 120 millones por un monasterio trapense en Colorado. El móvil lo lleva en una jaula de Faraday, una caja metálica que lo aísla: «Los chinos estarían locos si no intentaran escuchar mis llamadas». Nunca se ha casado y no tiene hijos, idea que, dice, le produce urticaria. Mantiene desde hace años dos relaciones (heterosexuales) simultáneas y a distancia. Un colega lo definió como «monógamo por zonas geográficas». Y solo deja de pensar en Palantir, dice, cuando hace taichí y durante la actividad sexual.
Karp, como casi todos los tecnócratas que hoy respaldan a Trump, apoyaron durante años al Partido Demócrata. El cambio, explica su biógrafo, es puro pragmatismo. «Dirige una empresa que hace una enorme cantidad de negocios con el gobierno. Y, cuando Trump vuelve a ser presidente, la primera regla para hacer negocios es no cabrear a Trump». Luego, reviste su decisión de argumentos ideológicos. La mejor excusa para Karp fue el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, que percibió como un estallido de antisemitismo en Europa y Estados Unidos. «Decidió que la política exterior y la inmigración eran las razones que le permitían subirse al carro de Trump». En cuanto lo hizo, llegaron los contratos del gobierno con Palantir: entre ellos, un acuerdo marco con el Ejército de 1o.000 millones de dólares durante diez años.
(imagen: Mekakushi)Y llegó la guerra con Irán. En el centro de la ofensiva de Estados Unidos contra el país islámico estaba Maven Smart System, la plataforma de Palantir que cruza datos de satélites, drones y radares y permite identificar blancos. En marzo el Ejército estadounidense incorporó Maven –que ya se había usado en Venezuela en la operación contra Maduro– de manera permanente.
A la vez, las reticencias en Europa hacia Palantir se han disparado. Hoy usan sus plataformas la inteligencia francesa, la sanidad británica, la OTAN… pero están intentando alejarse, porque Washington ha dejado ser fiable, aunque no es fácil prescindir de los servicios de Palantir.
Llamativamente, y quizá como reflejo de su pasado progresista o consecuencia de su terror a ser agredido, a Karp le preocupa mucho la desigualdad económica disparada por la IA. En julio afirmó que estamos ante una ruptura total entre la acumulación de «una riqueza inimaginable» en la cima y la precariedad del resto, «el problema más grave» del sistema actual. Karp admite que él no tiene una solución. Como el resto de tecnócratas, responsabiliza a los gobiernos, que deben tomar medidas fiscales para equilibrar el sistema. Karp no apela a principios éticos, sino de supervivencia: teme que la gente acabe rebelándose. «Te están diciendo que tu vida va a ser una miseria y, a la vez, ellos (los creadores de la IA) se están volviendo extremadamente ricos. Ya vivimos en una sociedad dividida y desigual y lo que hacen es potenciar eso al máximo». Karp cree que, para evitar el colapso del sistema, ni siquiera el gobierno de Trump puede seguir negando lo evidente y diciendo a la gente «no creas lo que ven tus ojos». Toda una declaración, viniendo del hombre que lo ve todo.
comentarios Reportar un error