El guardameta del Málaga y canterano del Real Madrid debuta en Primera a la vez que su padre, Paco, se jubila como jefe superior de Castilla-La Mancha
Regala esta noticia Añádenos en Google Alfonso y Paco Herrero, en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid y en la toma de posesión como jefe superior de Castilla-La Mancha. (Paco Herrero)Juan Antonio Pérez
29/08/2026 a las 20:52h.La infancia y adolescencia de Alfonso Herrero (Toledo, 1994) fue un coche, el de sus padres, y una carretera, la autovía A-42. En ese ... habitáculo de motor y cuatro ruedas pasaba dos horas en la ida y vuelta desde casa hasta la vieja ciudad deportiva del Real Madrid primero y Valdebebas después. Cerca de 200 kilómetros diarios que multiplicados por los treces años que Alfonso estuvo en la cantera blanca —desde los nueve a los 22, desde benjamines hasta el Castilla— dan para unas cuantas vueltas al mundo.
Y en la grada, en un lugar discreto, estarán Paco, su padre, que acaba de firmar su jubilación como jefe superior de Policía de Castilla-La Mancha, y Estrella, su madre, ya también en la reserva como profesora de Infantil. «El verdadero sacrificio lo hizo mi mujer. Yo intentaba dejarme un día entre semana y siempre los findes, aunque más de una vez Alfonso se tuvo que venir con otros padres porque me había tenido que volver corriendo a Toledo. Era un sacrificio, pero era un deber y éramos plenamente conscientes. ¿Qué no hace uno por sus hijos?», explica el progenitor con naturalidad a ABC.
Al pensar en un futbolista, la mente imagina los ceros de su cuenta corriente. Es inevitable. Sin embargo, cuesta más reparar en el tremendo esfuerzo que a menudo han realizado sus padres para que el chaval tenga acaso una mínima oportunidad de triunfar.
Cuando el Real Madrid vino a buscar a aquel crio toledano más ágil que un gato, sus padres tuvieron una conversación en la que «nos dijimos: 'Este tren puede pasar más veces, pero, ¿y si no?'». Y aceptaron. «Entonces, tan pequeño, no era consciente del esfuerzo que hacían. Realmente, vieron que, pasase lo que pasase, iba a ser una muy buen experiencia, aunque no es una decisión fácil de tomar porque te cambia la vida por completo. Era vivir por y para esto, así que estoy superagradecido», declara Alfonso, el segundo de cuatro hermanos —el mayor tiene tres años más y los mellizos, chico y chica, seis años menos—.
El ahora capitán del Málaga define a su madre como «la persona más alegre que conozco, siempre dispuesta a ayudar a quien tiene al lado, y eso es lo más importante que me ha transmitido. Su felicidad gira en torno a la de los demás». En cuanto a su padre, «me acuerdo perfectamente de verlo estudiar en casa y echarle horas y horas para preparar una oposición. Es algo que se me quedó grabado. Una persona muy recta, que ha tenido muy claro cuál era su camino y ha sido muy consecuente. Encima ha tenido una carrera envidiable. Ha sido mi mayor ejemplo».