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Alguien se colocó con una pipa de hueso de puma hace 4.000 años: es la evidencia más antigua de psicodélicos documentada en América

Alguien se colocó con una pipa de hueso de puma hace 4.000 años: es la evidencia más antigua de psicodélicos documentada en América
Artículo Completo 901 palabras
La humanidad lleva toda la vida usando drogas. De hecho, algunas de las evidencias más antiguas datan de hasta el 15.000 a.C. en Marruecos a partir de semillas de Ephedra o los hongos que representaron en pinturas rupestres en Argelia en el 9.000 a.C o el uso de alucinógenos derivados del cactus de San Pedro en los Andes desde al menos 8.600 a.C. Pero una cosa es encontrar restos de la planta y otra muy diferente la prueba química de que nuestros antepasados se drogaban.  Lo que empezó en los 70 como un hallazgo fortuito de dos pipas hechas de huesos con restos de un alucinógeno se ha convertido, tras décadas de investigación, en la evidencia química directa del uso de alucinógenos más antigua y sofisticada de toda América.  Contexto. Viajamos al 2100 a.C., al periodo Precerámico. El escenario es la Puna de Jujuy, una meseta de alta montaña ubicada en el extremo noroeste de la República Argentina, que hace frontera con Bolivia y Chile. Allí vivían en cuevas como Inca Cueva o Antofagasta de la Sierra grupos de cazadores y recolectores. El entorno era extremo en cuanto a sequedad y salinidad, lo que ha ayudado a que los materiales orgánicos hayan aguantado hasta hoy. Finalmente, cabe mencionar el cebil (Anadenanthera macrocarpa), una planta leguminosa cuyas semillas contienen bufotenina, un alcaloide triptamínico con efectos alucinógenos que puede inhalarse o fumarse con una estructura similar a la familia del DMT. El hallazgo. En el primer yacimiento, en Inca Cueva y con fecha de 2130 a.C, dos pipas tubulares de hueso ocultas en un escondrijo sin restos humanos asociados. En su interior había restos de carbonización. Alrededor, restos de cebil y una completa parafernalia con calabazas decoradas y unas espátulas también de hueso para dosificar el alucinógeno. Su análisis químico detectó un alcaloide, la N,N-dimetiltriptamina. En el yacimiento de Huachichocana y datado en 1450 a.C., cuatro pipas de piedra enmarcadas dentro de un ajuar fúnebre de un varón joven, con otros elementos como sonajeros o caparazones de tortuga. El análisis químico da positivo para alcaloides pero negativo para cebil.  Tráfico de alcaloides precolombino. ¿Había cebil a 3.860 metros de altura? No, y eso es una de las cosas más llamativas del paper de Fernández Distel: alguien lo había llevado hasta allí. Enviaban a jóvenes a buscar el cebil entre tribus del oriente de Salta en los meses de verano, cuando madura el fruto.  Su revisión posterior lo contextualiza: estaba integrado dentro de un sistema de transporte más amplio que incluía otros productos como plumas o fruta procedentes de las tierras bajas, a cientos de kilómetros de distancia. Y las pipas de hueso no procedían de humanos, como hipotetizaron al principio, sino de pumas. Por qué es importante. Porque Inca Cueva es el registro con evidencia química directa más antiguo de América para alucinógenos triptamínicos, muy anterior al de Chavín de Huántar en Perú. La parafernalia de este yacimiento deja claro que se trataba un protocolo ritual elaborado, no algo improvisado u ocasional. Y el punto anterior evidencia la existencia de redes comerciales de larga distancia, planificación estacional y un avanzado conocimiento botánico. El alucinógeno era un bien preciado.  El contexto funerario de Huachichocana es asociado por Fernández Distel a un ritual de alta montaña, a la consideración del fallecido como "chamán". Sin embargo, Torres revela que el consumo era una práctica integrada en la sociedad: aproximadamente el 20% de hombres enterrados en algunos cementerios del norte de Chile llevaban a la tumba su kit alucinógeno.  En Xataka Drogas, salud mental y civilizaciones prehispánicas: el choque entre la medicina moderna y las tradiciones milenarias Cómo lo hicieron. Con excavaciones que tuvieron lugar entre 1971 y 1976 con financiación del CONICET y la Universidad de Buenos Aires. El análisis químico del contenido de las pipas se hizo mediante cromatografía en capa fina y en 1979, hubo una segunda fase con cromatografía gaseosa. Así detectaron siete picos de alcaloides vegetales en Huachichocana que no pudieron identificar. Para datar los restos emplearon Carbono 14. Sigue habiendo muchos misterios. Que las pipas de Inca Cueva aparecieran sin restos humanos implica que no sabemos quién las usaba ni en qué circunstancias.   Desconocemos también por qué usaban huecos para las pipas y no otros elementos. Y aunque sabemos más o menos qué consumían, todavía hay incógnitas como las recetas de sus mezclas.  En Xataka | La nueva era de la psicodelia: cómo algunas drogas “recreativas” quieren ayudarnos con nuestra salud mental En Xataka | Los datos más alucinantes sobre el consumo de drogas en Europa Portada | Christopher Walker y fr0ggy5  - La noticia Alguien se colocó con una pipa de hueso de puma hace 4.000 años: es la evidencia más antigua de psicodélicos documentada en América fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .
Alguien se colocó con una pipa de hueso de puma hace 4.000 años: es la evidencia más antigua de psicodélicos documentada en América

La droga más antigua de América no venía de ningún laboratorio: procedía de una semilla que alguien transportó a lomo durante días por los Andes

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Eva R. de Luis

Editor Senior

Eva R. de Luis

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La humanidad lleva toda la vida usando drogas. De hecho, algunas de las evidencias más antiguas datan de hasta el 15.000 a.C. en Marruecos a partir de semillas de Ephedra o los hongos que representaron en pinturas rupestres en Argelia en el 9.000 a.C o el uso de alucinógenos derivados del cactus de San Pedro en los Andes desde al menos 8.600 a.C. Pero una cosa es encontrar restos de la planta y otra muy diferente la prueba química de que nuestros antepasados se drogaban. 

Lo que empezó en los 70 como un hallazgo fortuito de dos pipas hechas de huesos con restos de un alucinógeno se ha convertido, tras décadas de investigación, en la evidencia química directa del uso de alucinógenos más antigua y sofisticada de toda América. 

Contexto. Viajamos al 2100 a.C., al periodo Precerámico. El escenario es la Puna de Jujuy, una meseta de alta montaña ubicada en el extremo noroeste de la República Argentina, que hace frontera con Bolivia y Chile. Allí vivían en cuevas como Inca Cueva o Antofagasta de la Sierra grupos de cazadores y recolectores. El entorno era extremo en cuanto a sequedad y salinidad, lo que ha ayudado a que los materiales orgánicos hayan aguantado hasta hoy.

Finalmente, cabe mencionar el cebil (Anadenanthera macrocarpa), una planta leguminosa cuyas semillas contienen bufotenina, un alcaloide triptamínico con efectos alucinógenos que puede inhalarse o fumarse con una estructura similar a la familia del DMT.

El hallazgo. En el primer yacimiento, en Inca Cueva y con fecha de 2130 a.C, dos pipas tubulares de hueso ocultas en un escondrijo sin restos humanos asociados. En su interior había restos de carbonización. Alrededor, restos de cebil y una completa parafernalia con calabazas decoradas y unas espátulas también de hueso para dosificar el alucinógeno. Su análisis químico detectó un alcaloide, la N,N-dimetiltriptamina.

En el yacimiento de Huachichocana y datado en 1450 a.C., cuatro pipas de piedra enmarcadas dentro de un ajuar fúnebre de un varón joven, con otros elementos como sonajeros o caparazones de tortuga. El análisis químico da positivo para alcaloides pero negativo para cebil. 

Tráfico de alcaloides precolombino. ¿Había cebil a 3.860 metros de altura? No, y eso es una de las cosas más llamativas del paper de Fernández Distel: alguien lo había llevado hasta allí. Enviaban a jóvenes a buscar el cebil entre tribus del oriente de Salta en los meses de verano, cuando madura el fruto. 

Su revisión posterior lo contextualiza: estaba integrado dentro de un sistema de transporte más amplio que incluía otros productos como plumas o fruta procedentes de las tierras bajas, a cientos de kilómetros de distancia. Y las pipas de hueso no procedían de humanos, como hipotetizaron al principio, sino de pumas.

Por qué es importante. Porque Inca Cueva es el registro con evidencia química directa más antiguo de América para alucinógenos triptamínicos, muy anterior al de Chavín de Huántar en Perú. La parafernalia de este yacimiento deja claro que se trataba un protocolo ritual elaborado, no algo improvisado u ocasional. Y el punto anterior evidencia la existencia de redes comerciales de larga distancia, planificación estacional y un avanzado conocimiento botánico. El alucinógeno era un bien preciado. 

El contexto funerario de Huachichocana es asociado por Fernández Distel a un ritual de alta montaña, a la consideración del fallecido como "chamán". Sin embargo, Torres revela que el consumo era una práctica integrada en la sociedad: aproximadamente el 20% de hombres enterrados en algunos cementerios del norte de Chile llevaban a la tumba su kit alucinógeno. 

En XatakaDrogas, salud mental y civilizaciones prehispánicas: el choque entre la medicina moderna y las tradiciones milenarias

Cómo lo hicieron. Con excavaciones que tuvieron lugar entre 1971 y 1976 con financiación del CONICET y la Universidad de Buenos Aires. El análisis químico del contenido de las pipas se hizo mediante cromatografía en capa fina y en 1979, hubo una segunda fase con cromatografía gaseosa. Así detectaron siete picos de alcaloides vegetales en Huachichocana que no pudieron identificar. Para datar los restos emplearon Carbono 14.

Sigue habiendo muchos misterios. Que las pipas de Inca Cueva aparecieran sin restos humanos implica que no sabemos quién las usaba ni en qué circunstancias.   Desconocemos también por qué usaban huecos para las pipas y no otros elementos. Y aunque sabemos más o menos qué consumían, todavía hay incógnitas como las recetas de sus mezclas. 

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Portada | Christopher Walker y fr0ggy5 

Fuente original: Leer en Xataka
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