Las empresas emergentes están combinando la inteligencia artificial y la genética para producir más alimentos a un menor coste
Regala esta noticia Añádenos en GoogleThe Economist
16/06/2026 a las 08:52h.Las inversiones mundiales en innovación agrícola superaron los 16.000 millones de dólares en 2025, según un informe de AgFunder, una empresa de capital riesgo. ... De esa cantidad, 9.000 millones de dólares se destinaron a nuevas investigaciones orientadas a aumentar el rendimiento de los cultivos, frente a los 2.500 millones de dólares invertidos con ese fin en 2016.
Afortunadamente, la incertidumbre puede contribuir a impulsar tecnologías disruptivas. La inversión mundial en tecnología agroalimentaria se disparó en 2021 a raíz de la pandemia de Covid-19, pasando de los 22.000 millones de dólares de 2019 a un máximo de 55.000 millones de dólares. «La volatilidad es muy mala para quienes quieren comer, pero buena para la adopción de tecnología», afirma Adam Anders, socio director de Anterra Capital, empresa neerlandesa de capital riesgo especializada en tecnología alimentaria y agrícola.
En F&A Next, un reciente encuentro celebrado a finales del mes pasado en la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen (Países Bajos), que reunió a más de 600 expertos e inversores en tecnología agrícola —entre ellos, más de 200 startups—, surgieron varias tendencias destacadas. Los más innovadores están desarrollando pesticidas que imitan moléculas presentes en la naturaleza, aprovechando una mejor comprensión de los mecanismos mediante los cuales estas ya protegen a las plantas. Asimismo, inspirados por el auge de la medicina personalizada, están diseñando fertilizantes, pesticidas y otros insumos adaptados a cada campo en función de la genética de las plantas y de las condiciones ambientales específicas.
«El enfoque en torno a la sostenibilidad está pasando de «debemos cuidar nuestro medio ambiente» a «los precios se dispararán por el cambio climático»», afirma Cindy Gerhardt, de Planet-B.io, una aceleradora neerlandesa de biotecnología industrial. «Ya no se trata de prevenir el cambio climático, sino de afrontarlo y encontrar soluciones, porque, de lo contrario, los precios aumentarán demasiado».
Para algunas personas, esto implica incrementar los rendimientos y reducir las pérdidas mediante el desarrollo de alternativas a los pesticidas y los fertilizantes sintéticos que han predominado desde la revolución verde de mediados del siglo XX. B-COS, una empresa creada por escisión de la Universidad de Gante, está modificando genéticamente bacterias para producir moléculas similares químicamente a la quitina, un compuesto presente en los exoesqueletos de los insectos y en las paredes celulares de los hongos.
«Ya no se trata de prevenir el cambio climático, sino de afrontarlo y encontrar soluciones, porque, de lo contrario, los precios aumentarán demasiado»
Cindy Gerhardt, de Planet-B.io