Taleb Alisalem, analista y activista saharaui, durante una visita a la Casa Árabe. Cedida
Reportajes Alisalem, analista saharaui: "El Gobierno ha hecho dejación de funciones, Pedro Sánchez está regalando Ceuta a Marruecos"El analista y escritor saharaui analiza para EL ESPAÑOL la crisis que atraviesa Ceuta y las aspiraciones de Marruecos sobre las dos ciudades autónomas.
"Sánchez ha ignorado todas las teorías, la Constitución y todos los hechos históricos: está alimentando a un monstruo que se lo quiere comer".
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Alejandra Inza Publicada 26 agosto 2026 06:30hTaleb Alisalem (Tinduf, 1992) conoce bien lo que significa vivir entre dos orillas. Nació en los campamentos de refugiados saharauis y llegó a España con ocho años, dentro del programa 'Vacaciones en Paz'.
Este conocido analista y divulgador de la cuestión saharaui y colaborador habitual en medios de comunicación concede esta entrevista a EL ESPAÑOL en plena crisis migratoria de Ceuta, mientras Marruecos vuelve a elevar el tono sobre las dos ciudades autónomas.
Alisalem lleva años siguiendo los movimientos de Rabat y su relación con España. En su lectura de la actual crisis, la inmigración es solo una parte de un problema mucho mayor. "Marruecos lo que necesitaba era esto: generar inseguridad", sostiene.
Taleb Alisalem, durante una intervención pública. Cedida
A su juicio, esa presión busca crear unas condiciones que permitan, a largo plazo, llevar al terreno político una reivindicación sobre Ceuta y Melilla: "A largo plazo, Marruecos quiere tener la soberanía sobre las dos ciudades".
En esta conversación aborda las aspiraciones territoriales de Marruecos, el proyecto del 'Gran Marruecos', el giro de Pedro Sánchez sobre el Sáhara en 2022 y la respuesta del Gobierno español ante la crisis de Ceuta.
Habla de la dimensión personal de un conflicto que, en su caso, no puede separarse de su propia historia: "Es una cuestión que cruza, modifica y condiciona mi vida", expresa.
Taleb Alisalem, durante una intervención pública en apoyo de la causa saharaui. Cedida
PREGUNTA.- En un momento en el que Ceuta afronta la mayor crisis migratoria de los últimos años, ¿cómo interpreta usted lo que está ocurriendo y qué intereses cree que hay detrás de esta situación?
RESPUESTA.- Marruecos lo que necesitaba era esto: generar inseguridad. El otro día me escribió un guardia civil y me dijo que había puesto su casa en venta y que había decidido marcharse a Valladolid.
Eso es, lamentablemente, lo que Marruecos está consiguiendo: un éxodo para generar unas condiciones que, quizás en el futuro, le den la oportunidad de negociar el estatus jurídico y político de Ceuta y Melilla.
Podemos hablar claramente de una dejación de funciones. No solo lo digo yo, también lo ha dicho el presidente de Ceuta, que no ha dejado de pedir que alguien venga a ayudarle y no ha recibido más que un desfile de ministros que han ido poco más que a hacerse la foto y a hacer acto de presencia.
En una crisis así, que es la mayor que afronta la ciudad desde hace muchísimos años, tendría que haber un gabinete de crisis presente en el terreno, pero no lo ha habido.
Los ceutíes se sienten completamente huérfanos ante un Gobierno que no está respondiendo con la contundencia que requiere la situación.
P.- ¿Qué persigue realmente Marruecos y hasta dónde cree que pueden llegar sus reivindicaciones territoriales?
R.- Marruecos ha entendido que la presión funciona y no considera cerrada la cuestión del Sáhara. Le falta, por ejemplo, el espacio aéreo que controla España y también cambiar la delimitación de las aguas con Canarias. Por eso va a seguir utilizando la inmigración para conseguir sus objetivos.
Todo esto hay que entenderlo dentro de ese proyecto del 'Gran Marruecos', de esa concepción territorial en la que las reivindicaciones no terminan en el Sáhara. Esta idea, de hecho, la rescató ayer el CSIC.
El Partido del Istiqlal, uno de los principales partidos de Marruecos, ya defendía esta concepción territorial desde un Marruecos recién independizado. Para ellos, sus fronteras no son las fronteras heredadas del colonialismo, sino lo que llaman derechos históricos, una frontera que consideran distinta de la establecida por el colonialismo.
Recurren a los reinos almorávides y también a otros mapas históricos para intentar reconstruir esa concepción territorial. El mapa sobre el que más están apostando actualmente incluye todo el Sáhara Occidental, parte del suroeste de Argelia, Ceuta, Melilla y Canarias. Llevan años preparando a su población para esa idea.
No sé cómo pretenden materializarlo, pero si hacemos un repaso histórico de lo que ha ocurrido en la región, vemos que Marruecos nunca ha perdido una oportunidad de intentar materializar ese mapa.
Por eso es imposible entender esta última crisis únicamente como una crisis migratoria humanitaria. Ahí están las declaraciones políticas, la última de ellas hoy, del ministro de Asuntos Religiosos de Marruecos, donde reclaman abiertamente Ceuta y Melilla. Están utilizando las herramientas que tienen hoy, como la migración y la presión política, para intentar materializar ese mapa del 'Gran Marruecos'.
Esto también explica por qué Argelia lleva tantísimo tiempo preparándose. La mayor concentración militar que tiene está precisamente en las zonas que Marruecos reclama en su frontera suroeste.
Taleb Alisalem, analista y activista saharaui. Cedida
P.- En marzo de 2022, Pedro Sánchez cambió la posición de España sobre el Sáhara y respaldó el plan marroquí de autonomía. ¿Qué cree que hubo realmente detrás de ese cambio y qué papel tuvo el propio PSOE?
R.- Mucha gente dice que el cambio de Sánchez fue por Pegasus. Me parece una forma muy superficial de explicarlo. Esto es un vaso en el que van cayendo gotitas y creo que esa fue una de las gotas que colmó el vaso para hacer ese reconocimiento.
Antes de eso hay un trabajo del propio Felipe González, sobre todo de Zapatero, pero especialmente en la época de Sánchez.
Se sabe que Zapatero tuvo una relación muy cercana con Marruecos y nunca ocultó su apoyo. No ha dejado estos años de dar conferencias muy bien pagadas en Marruecos, donde defendía que el Sáhara tiene que ser marroquí, con ese discurso suyo de la autonomía.
A mí me parece insultante con los saharauis que nos invite a perdonar y a convivir con quien nos está violando, con las activistas agredidas y también con el bombardeo. Marruecos nunca ha hecho nada por convivir.
Creo que hay un trabajo también interno dentro del Partido Socialista que ha presionado muchísimo para que surja ese cambio.
P.- ¿Qué cree que esperaba obtener a cambio y por qué considera que esa estrategia no ha funcionado?
R.- Entiendo que desde la realpolitik España dijera: "A mí el Sáhara no me importa, no me aporta nada; si tengo que dar el Sáhara para proteger lo mío, Ceuta y Melilla, lo entiendo hasta cierto punto". Pero es que es una fórmula que se ha demostrado que no funciona.
Además, que a Marruecos no le importe la historia o que nadie le reconozca, vale. Pero que España lo haga, con la responsabilidad que tiene sobre el Sáhara Occidental y el peso político que tiene, le vino muy bien a Marruecos para envalentonarse ante las Naciones Unidas: "Lleváis 50 años diciéndome que esto es un territorio pendiente de descolonizar, cuya potencia administradora es España y en el que me tengo que sentar a negociar una solución; pues ya hasta la potencia administradora me reconoce que esto es mío. No tengo nada que negociar".
Eso debilita también la posición de las Naciones Unidas frente a Marruecos y, si la ONU sigue considerando el Sáhara un territorio pendiente de descolonización, supone un atentado contra la legalidad internacional. Pero también fue una piedra en el camino de un pueblo que ha dado mucho, ha sufrido mucho y ha resistido mucho y que ha visto cómo se le volvía a traicionar.
Llevo muchísimos años en esto y he coincidido con diplomáticos, intelectuales e historiadores españoles que me han explicado que, aunque no justificaban el abandono de 1975, Franco se estaba muriendo, España tenía muchos problemas internos y no sabía a qué se iba a enfrentar. Con Hassan II presionando, iniciar una guerra con Marruecos en aquel momento podía resultar insoportable. Eso puedo entenderlo, aunque no lo comparta.
Lo que no entiendo es que, en la España democrática de 2022, estable económica, política y socialmente, se llevara a España a entregar el Sáhara otra vez. Jamás habrá nada que justifique eso.
Además, Marruecos pudo interpretar esa decisión española como una demostración de que realmente la presión funciona.
Pedro Sánchez cede ante Marruecos y reconoce el plan de "autonomía para el Sáhara" que exigía RabatP.- ¿Qué riesgo asumió España al favorecer esa estrategia marroquí?
R.- Se hablaba antes de la apuesta argelina por la República Saharaui como una apuesta estratégica de no alimentar un monstruo que se los quiere comer. Es decir, es la ideología expansionista marroquí.
Lo que hizo Pedro Sánchez fue ignorar todas las teorías, ignorar la Constitución e ignorar todos los hechos históricos. No hace falta tener una gran inteligencia, para entender que si termina el problema del Sáhara y si materializa de algún modo su ocupación, van a venir a por mí.
P.- ¿Sirvió de algo el giro de España sobre el Sáhara para proteger los intereses de Ceuta y Melilla?
R.- Absolutamente de nada. De hecho, es una fórmula que yo entiendo que, desde la perspectiva de la realpolitik, puedo conocer muy bien. Existe la legalidad internacional, el derecho de los pueblos y todo esto, muy bien, un discurso romántico.
Entiendo que desde la realpolitik España diga: "A mí el Sáhara no me importa, no me aporta nada; a mí me aporta lo mío. Si tengo que dar el Sáhara para proteger Ceuta y Melilla, lo entiendo hasta cierto punto". Pero es una fórmula que se ha demostrado que no funciona porque ya has dado el Sáhara. Ni han abierto las fronteras ni han dejado de lado a Ceuta y Melilla.
Hablo de la frontera para las mercancías, porque llevan ahorrándose económicamente cinco años y no han abierto las aduanas para que entren mercancías. Ceuta y Melilla siguen dependiendo al cien por cien de España. Y, mientras tanto, las ciudades siguen utilizando la inmigración.
Por lo cual, esta es una fórmula fallida. Aunque se estudie desde el punto de vista de "no me interesa como Estado regalar el Sáhara porque me protejo", es que no funciona, está demostrado y ya está.
P.- ¿Dónde situaría entonces el origen de la crisis de Ceuta?
R.- El Sáhara es el problema de trasfondo de absolutamente todos los problemas que hay entre España y Marruecos, porque siempre que hay algún tipo de crisis con Marruecos existe por debajo de la mesa un reclamo sobre el Sáhara. Siempre presiona al norte, pero el interés está al sur.
Empezó en 1965 pero, si hablamos de las crisis actuales, empezó cuando Sánchez, en marzo de 2022, reconoció esa soberanía sobre el Sáhara Occidental.
Ahí Marruecos entendió algo muy importante: que el chantaje funciona y que ahora sí podrían empezar a empujar poco a poco hacia un debate que, hasta cierto punto, ya tiene el reconocimiento de España sobre el Sáhara.
Le pueden arrancar alguna cosa más, pero eso es secundario. Para ellos lo más importante es empezar a generar una especie de debate sobre la soberanía en Ceuta y Melilla, que, de algún modo, lamentablemente ya se está produciendo.
Taleb Alisalem, analista y activista saharaui. Cedida
P.- ¿Qué cree que busca Marruecos al generar este problema?
R.- Para buscarle una solución a un problema, primero se ha tenido que crear el problema. De igual forma, para debatir sobre una soberanía, primero se tiene que creer que hay un problema sobre la soberanía.
Tanto el tema de la inseguridad de los inmigrantes, como el haber creado un problema sanitario, de migración, de sobreexplotación de los servicios públicos en la ciudad responden a un mismo objetivo: generar ese problema para que luego España se ahogue y se tenga que sentar con Marruecos para buscarle una solución a ese problema.
P.- ¿Considera que España es incapaz de controlar la frontera o que, sencillamente, no hay voluntad para hacerlo?
R.- Está Frontex, que es una unidad de la Unión Europea para controlar las fronteras. Pero la realidad es que se llegó a una especie de acuerdo con Turquía y con Marruecos hace años por parte de la Unión Europea en el que Europa, por conservar su imagen de conjunto de países que defienden los derechos humanos, no consideraba 'decoroso' que aparecieran imágenes de ellos pegando a la gente en la frontera.
Fue entonces cuando este control se cedió en un acuerdo a Turquía y a Marruecos, es decir, a la otra parte: "Los paras tú, yo te doy el dinero". Son las famosas ayudas para luchar contra la inmigración ilegal.
Turquía recibió unos 6.000 millones y Marruecos, hasta el momento, aproximadamente 2.000, porque quieren que ellos hagan ese control de la frontera.
Pero, viendo que, por lo menos en el caso de Marruecos, no es efectivo, España sí debería tener esa capacidad de control. Son 13 kilómetros. España tiene la capacidad, otra cosa es que haya voluntad para ello.
El aluvión de menas dejará viejo el decreto para sacar a 4.000 de Canarias: "Si el Frontex no frena las llegadas, no servirá de nada"P.- ¿Cree que Marruecos ha comprobado que esa presión funciona?
R.- Cuando premias el chantaje, la otra parte entiende que eso es lo que funciona, que por ahí es por donde tienes que actuar. Lo más grave es que ese mensaje no se lo están lanzando sólo a Marruecos —que lo va a seguir utilizando— sino también a los países de la región.
Túnez, Argelia, Libia o Mauritania pueden decir: "Ah, vale, que Europa no nos hace caso. Pues vamos a seguir el método de Marruecos, que es el único al que están haciendo caso porque les está chantajeando. Así que yo también les chantajeo".
P.- ¿Cree que Marruecos está midiendo la capacidad de respuesta de España y de sus aliados con esta crisis?
R.- Sí, como ocurrió con el Islote de Perejil, es una forma de testar no solo la respuesta de España, sino también hasta qué nivel iba a ir la respuesta de la Unión Europea en su conjunto, incluso en una movilización, de algún modo, de la OTAN.
Dependiendo de ello, ellos iban a calcular el grado de respuesta o el grado de hasta dónde podemos llegar. Marruecos sabe hacerlo muy bien.
Por eso tampoco vimos una declaración política hasta pasados cuatro o cinco días, porque primero lanzaron esto para hacer una prueba, a ver cómo se iba a responder no solo a nivel de fuerzas en la frontera, sino también si iba a haber una condena, si se iba a convocar a la embajadora.
Si se hubiese hecho todo esto, te aseguro que ahora mismo no estaríamos contabilizando cuatro reclamos, que ya son el ministro de Justicia, dos veces; el ex primer ministro, una vez; y el de hoy, el ministro de Asuntos Religiosos.
No tendríamos nada de eso si se hubiese convocado a la embajadora y a la Unión Europea. Además, habrían pisado el freno muchísimo antes. Todo el mundo habría aceptado y se hubiese cerrado ahí, porque ellos tampoco quieren escalar mucho.
P.-Margarita Robles ha defendido que el CNI hizo su trabajo y proporcionó información al Gobierno, mientras que Fernando Grande-Marlaska sostiene que ningún servicio de inteligencia previó una entrada masiva como la que finalmente se produjo. ¿Qué le sugiere esta contradicción dentro del Gobierno?
R.- Me sugiere que desde el Gobierno se está transmitiendo una imagen de caos interno y de debilidad impresionante, porque Marruecos sigue y lee al detalle todo esto.
Entre los partidos de la izquierda solo quieren hablar de la cuestión desde un punto de vista humanitario, que está bien, y de que es una crisis migratoria de pobres, los inmigrantes que no les hemos hecho nada y que los tenemos que traer todos aquí.
Pero es que a Marruecos le da igual la cuestión humanitaria. Ellos están utilizando la inmigración como una herramienta política y como una herramienta de presión.
Y mientras nosotros estamos discutiendo si son pobres, si tienen derechos humanos o no, Marruecos está diciendo: "Perfecto, yo sigo utilizando esto porque me está funcionando".
Por eso, cuando ves además una contradicción entre dos ministros del Gobierno sobre algo tan importante como si los servicios de inteligencia tenían o no información previa, la imagen que se transmite hacia fuera es de debilidad y de descoordinación.
Robles dice que los agentes del CNI en Ceuta compartieron su información verbalmente con Moncloa y Marlaska lo niegaP.- ¿Hasta qué punto le está afectando personalmente la presión que está recibiendo y qué le lleva, pese a todo, a seguir hablando públicamente de la cuestión saharaui?
R.- Para mí la cuestión saharaui no es solamente una cuestión política. Es una cuestión que cruza, modifica y condiciona mi vida. Mi madre todavía continúa en el campo de refugiados y mi padre vive en la zona ocupada.
No soy miembro del Frente Polisario ni tengo ninguna representación política. Trabajo en un hospital. Muchas veces intentan ponerme la caricatura de activista, pero soy un estudioso del tema, un analista porque lo conozco en profundidad.
Precisamente por hacer este trabajo, siempre he recibido amenazas, pero ahora está siendo brutal a todos los niveles. Todos los días hay publicaciones difamándome, diciendo que soy terrorista.
Incluso el exministro de Turismo marroquí está haciendo una campaña contra mí en X y en varios medios marroquíes. También recibo decenas de mensajes en redes sociales diciéndome "sabemos dónde vives" y publicando mi número de teléfono privado.
Sin embargo, considero que es una responsabilidad moral informar y que la gente entienda Marruecos y, sobre todo, que la cuestión saharaui esté presente y la gente la escuche.
P.- ¿Con todo lo expuesto diría que el Gobierno de España está regalando, en cierta forma, Ceuta y Melilla a Marruecos?
R.- Totalmente. Si cada vez que Marruecos presiona España concede algo, lo que estamos haciendo es enseñarle que puede seguir presionando.