Donald Trump habla en el Despacho Oval de la Casa Blanca frente a miembros de su gabinete. REUTERS/Evelyn Hockstein
EEUU Altos cargos de EEUU presionan a Trump para "relajar" la guerra con Irán hasta las elecciones de noviembre y atacar despuésEl vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, tratan de convencer al presidente.
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Paolo Fava Publicada 3 septiembre 2026 06:30h Las clavesLas claves Generado con IA
Altos cargos de la Casa Blanca presionan al presidente de EEUU, Donald Trump, para en la guerra con Irán antes de las elecciones legislativas de noviembre. El motivo sería la caída en las encuestas del Partido Republicano a causa de la impopularidad del conflicto y del alza en el coste de la vida que ha causado.
A cambio, según ha podido saber Reuters, los miembros del gabinete proponen intensificar la actividad militar después de la votación del 3 de noviembre. Los últimos movimientos de EEUU han sido contradictorios, con gestos que apuntaban al apaciguamiento seguidos de bombardeos contra posiciones en el estratégico estrecho de Ormuz.
La administración mantiene por el momento su plan de bloqueo económico con que el que pretende convertir a Irán en "paria" y forzar a la república islámica a negociar. No obstante, según las fuentes en Washington, "noviembre es la prioridad".
El enigma Mojtaba Jamenei: los iraníes cumplen medio año bajo el régimen de un líder supremo al que nunca han visto ni oídoContener las hostilidades hasta la apertura de urnas ayudaría a evitar la erosión de los republicanos mientras sus candidatos hacen campaña para defender sus ajustadas mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes, señalaron las fuentes de Reuters. Tres de ellas, precisan, son funcionarios de la Casa Blanca.
Estos miembros del Gobierno señalan que el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio figuran entre los altos cargos que abogan por intentar mantener el conflicto relativamente "tranquilo" hasta noviembre.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance. Reuters
Una reciente encuesta de Reuters/Ipsos indica que únicamente un 31% de los estadounidenses aprueba la guerra, mientras que cerca del 63% la desaprueba. Los votantes se muestran particularmente descontentos con los altos precios de la gasolina.
Además, el arsenal de Estados Unidos está prácticamente agotado, por lo que el gabinete de Trump insiste en que unos meses de tregua permitirían reponer las reservas de municiones.
No obstante, los analistas señalan que los 'duros' del régimen iraní, envalentonados tras meses de interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz y con escasa oposición interna pese a la crisis económica, probablemente seguirán atacando objetivos de EEUU y sus aliados en el Golfo. Esto incluye bases militares, cargueros y petroleros, y su infraestructura energética.
Estados Unidos atacó recientemente la isla de Larak en Ormuz desde la que, según afirmaron, se estaban colocando minas marinas en este estrecho. En represalia, Irán lanzó misiles contra objetivos estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos, en una espiral que ha vuelto a disparar la tensión en la zona.
"El régimen tiene incentivos para perturbar la 'calma', que después de todo no es una verdadera calma, ya que la administración Trump ha dejado claro que va a aumentar masivamente la presión económica sobre Irán", declara Barbara Leaf, que ejerció como la principal funcionaria del Departamento de Estado para Oriente Medio bajo el expresidente Joe Biden.
Por otro lado, ni siquiera su círculo interno puede anticipar qué decisiones tomará el propio Trump. Su índice de aprobación ha caído del 40% al 33% desde que ordenó atacar Irán, según la misma encuesta. Y aunque había mostrado desinterés tanto por la guerra como por la negociación en las últimas semanas, ha recuperado el tono amenazante tras la ofensiva contra Larak.
"Si la fracasada nación de Irán toma represalias por este ataque completamente justificado, la golpearemos de nuevo de manera mucho más fuerte y dura y elevado. Pero ese no será el ataque más grande de todos, ése está esperando en la sombra", escribió en su plataforma Truth Social.
"El calendario marca la guerra"
Trump ha menospreciado públicamente la relación entre la guerra con Irán y la caída en las encuestas de los republicanos. Sin embargo, cuando la ofensiva se adentra ya en su séptimo mes, el Pentágono se encuentra maniatado por la realidad. "El calendario marca el ritmo con Irán", valora una de estas fuentes.
Reuters publicó el pasado agosto que el ejército había gastado "prácticamente todo" su arsenal de determinados misiles de precisión. El Washington Post informó a continuación que los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea advirtieron al jefe del Pentágono, Pete Hegseth, que prolongar la guerra era "insostenible" y dejaría al Ejército estadounidense desprotegido en otros flancos.
El secretario de Estado Marco Rubio Kylie Cooper Reuters
Algunos de los aliados árabes de EEUU en el Golfo Pérsico habían abogado por la acción militar, en consonancia con Israel, como oportunidad para debilitar a Irán, su principal adversario regional. No obstante, incluso Arabia Saudí, el más beligerante, insta a la Casa Blanca a desescalar desde finales del pasado julio.
No obstante, pese al 'Día D económico' con el que EEUU ha exigido cortar todo comercio con Irán al resto de países so pena de imponer sanciones masivas, la estrategia centrada en el comercio tiene sus límites, afirman tanto los analistas como los funcionarios consultados.
Irán ha estado bajo sanciones internacionales durante décadas, recuerdan, y aunque ciertamente han dañado su desarrollo económico, han hecho poco por debilitar el poder de los ayatolás.
Además, para consternación de Washington, potencias mundiales como China, principal cliente de la república islámica, ya han rechazado participar en este embargo, lo que en la práctica condena la campaña al fracaso.
La UE y la OTAN redoblarán la presión sobre Rusia ante la escalada de ataques híbridos: "Esta es la nueva normalidad""El propósito del nuevo paquete de sanciones es añadir presión económica a la ya causada por el bloqueo naval para obligar a Irán a volver a la mesa de negociación", valora Alex Plitsas, investigador sénior del Atlantic Council.
La administración Trump determinó entonces que "era una mejor opción que volver a la acción militar", prosigue el experto. "E Irán está preocupado"
Sin embargo, China ya ha indicado que no está dispuesta a colaborar. "Esto pone en duda hasta qué punto será efectiva la medida", concluye Plitsas.