Arnaud Maillard y Álvaro Castejón rompen ocho años de ausencia en la pasarela madrileña con una colección espectacular que reivindica su «minimalismo barroco» en un escenario inédito
Regala esta noticia Añádenos en Google - Una modelo luce una creación de Alvarno durante el desfile celebrado este viernes en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid. (EFE)Madrid
18/09/2026 a las 22:31h.Hay regresos que necesitan una pasarela y otros que necesitan un lugar. Alvarno ha elegido el suyo: la explanada de la Galería de las Colecciones ... Reales, frente a los Jardines del Moro, para volver a la Semana de la Moda de Madrid después de varios años sin desfilar en ella. Arnaud Maillard y Álvaro Castejón presentaron allí una colección sin temporada, concebida expresamente para ese diálogo entre la ciudad que los vio nacer como firma y el París que forma parte de su ADN.
Alvarno llevaba años sin aparecer en la pasarela madrileña, pero no había dejado de trabajar. En 2021 presentó junto a Mercedes-Benz una colección de reciclaje construida a partir de piezas de archivo y, al año siguiente, Cartier eligió a la firma para diseñar la colección de costura vinculada a su presentación de alta joyería en el Palacio de Liria. Después, la firma siguió centrada en sus clientas, novias y otros proyectos internacionales, entre ellos uno de gran dimensión en Estados Unidos que los diseñadores todavía mantienen en secreto.
«Nosotros nunca nos hemos ido, siempre hemos hecho algo», explicó Maillard a este periódico. La ausencia de la pasarela no significó una retirada. Su regreso llegó, además, con la intención de reunir públicos distintos, desde las clientas que han acompañado a la firma desde sus comienzos hasta una generación más joven vinculada al cine, la música y las redes sociales. «La idea, no hay un tipo de público, son muchos públicos», resumió Maillard.
La colección presentada este viernes recuperaba el lema que acompaña a Alvarno desde su nacimiento, «La Luz de Madrid y el Espíritu de París». Pero esa dualidad no se quedó en el concepto. La sobriedad, el negro y las referencias a la tradición española convivieron con la libertad, la sofisticación y la capacidad de llevar lo cotidiano hacia un territorio más extraordinario. De esa fricción nace su conocido «minimalismo barroco».
La base era una silueta depurada que dejaba espacio para que aparecieran los detalles: bordados hechos a mano, volantes de tafeta, encajes deconstruidos y una combinación de tejidos técnicos con bámbula y satén. El negro dominaba, pero no funcionaba como uniforme. La colección recuperaba el negro de los reyes españoles del siglo XV, asociado entonces al poder y la piedad, para convertirlo ahora en una presencia contemporánea. Blanco y color aparecían como interrupciones.
«Hacemos lo nuestro, punto»
También había una cuestión práctica detrás de la idea de atemporalidad. Aunque abundaban las prendas de noche y el cóctel sofisticado, casi la mitad de la colección prescindía del tacón. Era una manera de insistir en que la ropa no estaba pensada para una única ocasión ni para una temporada concreta. Pero la atemporalidad también responde a una manera de entender su trabajo porque, como insistió Maillard, no siguen tendencias: «Hacemos lo nuestro, punto».
El regreso tenía, además, algo de vuelta a los orígenes. Maillard y Castejón presentaron su primera colección de Alvarno el 18 de febrero de 2010, en el Palacio Fernán Núñez. Antes habían construido carreras independientes junto a algunos de los nombres más importantes de la moda internacional. Maillard trabajó durante 15 años con Karl Lagerfeld y dirigió el estudio de Lagerfeld Gallery; Castejón pasó por Oscar de la Renta, Givenchy y Alexander McQueen antes de incorporarse también a Lagerfeld Gallery y, posteriormente, dirigir el estudio creativo de Fendi en París.
En Madrid encontraron el lugar desde el que construir su propia firma y una identidad basada en el encuentro de dos sensibilidades. Su trayectoria en la pasarela madrileña incluyó tres premios L'Oréal consecutivos a la mejor colección, en septiembre de 2014, febrero de 2015 y septiembre de 2015. Después llegó París, donde dirigieron Azzaro y debutaron en Alta Costura en 2014. A ello se sumaron otros proyectos internacionales que ampliaron su actividad más allá del calendario de moda.
Ahora, el punto de partida volvió a ser Madrid. Entre los muros que guardan la historia de la monarquía española y una arquitectura concebida para el presente, Alvarno presentó una colección que no pretendía borrar el pasado, sino utilizarlo como materia prima. Como ellos mismos resumieron: «No queremos romper con el pasado, queremos transformarlo».
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