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"Es como un parto, una amputación y la gota todo junto: te vuelves loco, por eso soy drogodependiente"<br>

"Es como un parto, una amputación y la gota todo junto: te vuelves loco, por eso soy drogodependiente"<br>
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El español Josu González de Heredia, el entrenador que desafía al desierto dirige al Sohar SC en Omán y está a las puertas de hacer historia en uno de los clubes más humildes de la liga: tras superar un gravísimo accidente que le dejó tres años sin poder andar, el míster español cuenta en MARCA su historia de película
FútbolDe estar tres años sin poder andar a luchar por un título en mitad de la guerra: “Aquí son de gatillo fácil"

El español Josu González de Heredia, el entrenador que desafía al desierto dirige al Sohar SC en Omán y está a las puertas de hacer historia en uno de los clubes más humildes de la liga: tras superar un gravísimo accidente que le dejó tres años sin poder andar, el míster español cuenta en MARCA su historia de película

De estar tres años sin poder andar a luchar por un título en mitad de la guerra: “Aquí son de gatillo fácil"Josu González de Heredia atiende a MARCA desde Omán.MARCA
  • NACHO LABARGA
Actualizado 04/04/2026 - 11:45CESTMostrar comentarios16

Una historia de película. Así es la de Josu González de Heredia (Vitoria, 1984). Pasó de las canteras del norte de España al desierto de Omán, con paradas en Armenia, Chipre y Egipto, y un tramo a pie —literalmente— que explica todo lo demás. Un accidente de moto lo dejó tres años sin caminar. Cuando por fin volvió a hacerlo, ya tenía clara la dirección.

Hoy esa dirección apunta al Sohar SC, uno de los clubes más modestos de la liga omaní, "una especie de Rayo Vallecano: humilde pero con mucha masa social". Un equipo sin internacionales en la plantilla, sin el presupuesto de sus rivales, sin el peso de los títulos en los vitrinas. En el mercado de invierno (6 de enero) el club vendió al máximo goleador de la liga que estaba en el equipo y, pese a ello, siguen siendo competitivos.

Y sin embargo, ahí está: en la pelea por un campeonato que el club jamás ha conseguido en sus cincuenta años de historia. Hace muchos años jugó una finales de Copa, que perdieron, y su mejor clasificación histórica es el mismo 4º puesto que tienen ahora.

El técnico vasco atiende desde el otro lado del mundo con la calma de quien ya no se sorprende de nada. "La verdad es que está siendo un año muy bueno. A nivel de resultados estamos haciendo una temporada increíble. Hemos hecho más puntos en la primera vuelta que los que logró el equipo el año pasado en toda la temporada. Queremos que sea un año histórico. De momento estamos haciendo una campaña que nadie esperaba", dice a MARCA desde Omán.

Josu, en una imagen de archivo.

La anomalía del Sohar tiene nombre: identidad colectiva. En una liga donde el dinero marca las distancias, González de Heredia ha construido algo más difícil de comprar que un delantero centro. "Sohar es uno de los equipos más humildes de la categoría. Hicieron una apuesta muy fuerte conmigo porque fueron a pagarme la cláusula del equipo donde estaba trabajando. Lo primero que encontré fue una buena predisposición de la gente. Han confiado muchísimo en mí y hemos hecho un grupo, nunca mejor dicho. Quizás individualmente hay equipos que nos superan, pero a nivel colectivo hemos construido algo muy fuerte y los chavales tienen una implicación absoluta. Vamos a cada partido como si fuera una final de Copa".

Mi objetivo es ganar el siguiente partido. Si pienso demasiado en el futuro, me puedo caer

Josu, a MARCA

Esa mentalidad los ha llevado a territorios que nadie había cartografiado para ellos. "Exacto. Imagínate. De repente nos estamos encontrando en escenarios donde no se preveía que íbamos a estar. Les he dicho a los jugadores que disfruten de esto que se han ganado en el campo. Vamos a intentar llegar hasta donde podamos".

Josu, en el banquillo.

Para entender cómo un entrenador vitoriano acaba dirigiendo en el golfo Pérsico hay que seguir el rastro de una biografía construida a base de maletas. Egipto, Chipre, Armenia: el periplo de González de Heredia es el de tantos técnicos que buscan fuera lo que el fútbol español no siempre sabe ofrecer. "Es una vida en la que tienes que ir buscándote las oportunidades. Cuando sales fuera muchas veces es porque en tu país no encuentras las que desearías. Pero la verdad es que los últimos cuatro años a nivel laboral han sido muy buenos. En Egipto hicimos dos campañas y media brutales antes de venir aquí a Omán".

África dejó algo más que experiencia en su mochila. "Ahora mismo hay dos jugadores que sacamos de cantera que están en el Al-Ahly. Otros están en primera división y algunos en segunda. Fue una experiencia brutal. Aquello nos abrió las puertas para venir a Omán el año pasado". Antes del Sohar, su primera escala omaní fue el Saham, un club al que llegó con el descenso respirándole en la nuca. "Cogimos el equipo a un punto del descenso y al final se salvó holgadamente. Llegamos a las semis de Copa y dimos una imagen muy buena. Luego busqué nuevos retos y aquí me ofrecían esas oportunidades".

Hemos hecho más puntos en la primera vuelta que los que logró el equipo el año pasado en toda la temporada

Josu, a MARCA

Entrenar en Omán exige un músculo que no se trabaja en los cursos de entrenador: la capacidad de convivir con la incertidumbre permanente. "Aquí tienen el gatillo muy rápido. De hecho, yo llevo un año y dos meses y soy el entrenador con más partidos seguidos en el cargo de toda la competición. Tienes que saber manejar ese nivel de estrés". Una presión que conoce bien de su etapa africana, aunque matiza: "En otros países se puede hablar más de proyecto o de continuidad. Saber que todo necesita tiempo para llegar a los objetivos. En Egipto pasaba algo parecido a lo que sucede aquí, pero ahora estamos encadenando resultados y la gente ha ido confiando en nosotros como staff. Eso es importante, porque nuestro cuerpo técnico trabaja en cinco idiomas y eso nos ayuda mucho".

Josu, durante un partido en una imagen de archivo.

El desierto, paradójicamente, resulta ser un lugar tranquilo. Omán vive como una excepción geográfica en una región en llamas. "Afortunadamente, Omán es el país más tranquilo de toda esta zona. Culturalmente son gente muy pacífica, no quieren conflictos para nada. Es un poco la Suiza de la Segunda Guerra Mundial, por decirlo de alguna manera. Aquí se hacen muchas negociaciones internacionales". En la calle, el conflicto regional es casi un rumor lejano. "Nuestra vida es totalmente normal. No se percibe nada extraño en las calles. Todo está muy tranquilo. Evidentemente ves petroleros y cosas en el mar, pero dentro del país no hay nada que haga pensar que la situación sea peligrosa".

Queremos que sea un año histórico. De momento estamos haciendo una campaña que nadie esperaba

Josu, a MARCA

Más allá de la geopolítica, González de Heredia observa con ojos de profesional el estado de un fútbol que muchos subestiman. "Cuando yo llegué, la selección acababa de ganar a Arabia Saudí y había empatado con Corea del Sur. Ese es el nivel que tienen. Con Carlos Queiroz estuvieron cerca de clasificarse para el Mundial. Contra Qatar y Emiratos hicieron un gran trabajo, pero hubo decisiones arbitrales un poco extrañas que les perjudicaron". El relevo generacional marca ahora el ritmo: "Hay jugadores veteranos muy importantes que están saliendo y están entrando jóvenes con mucho potencial. Necesitan tiempo para adaptarse, pero creo que es una selección que puede dar juego en el futuro". El hecho, respecto a su club, de que sólo puedan tener 4 jugadores extranjeros en Omán es algo que condiciona mucho, aunque en el club tienen internaciones con Trinidad y Tobago.

Josu, posando en la playa.Cedidas.

Hay una fecha que divide la vida de González de Heredia en dos mitades. Agosto de 2015. Una moto, un accidente, cinco meses de hospital y tres años sin caminar. Al otro lado del diagnóstico: el síndrome de Sudeck, un trastorno cuyo dolor resulta casi imposible de describir con palabras ordinarias. Él lo intenta: "Es como si tuvieras dentro aceite hirviendo y lo mezclas con el calambre que te da cuando te golpeas en el codo. Esa mezcla es el Sudeck. Es como una descarga eléctrica interna que a veces te deja paralizado. "Es como un parto, una amputación y la gota todo junto: te vuelves loco, por eso soy drogodependiente", cuenta un míster representado por Sergio Castro, de Total Football.

Imagen en la cama.

En Egipto hicimos dos campañas y media brutales antes de venir aquí a Omán

Josu, a MARCA

Hoy, los síntomas se han vuelto residuales. El clima árido de Omán, de forma casi irónica, le sienta bien. "Espero que en el futuro, con operaciones, pueda ir mejorando. Pero lo importante es que puedo andar, que es lo prioritario. Además el clima influye mucho. Aquí en Omán prácticamente no tengo dolor". No puede correr. No puede cargar peso. Pero su trabajo, dice, no requiere ninguna de esas dos cosas. "Afortunadamente ahora se me ha quedado muy residual. Sigo teniendo síntomas, claro. No puedo coger peso ni he podido volver a correr. Pero mi trabajo es dirigir, diseñar y construir, y eso lo puedo hacer perfectamente".

Nuestro cuerpo técnico trabaja en cinco idiomas y eso nos ayuda mucho

Josu, a MARCA

Lo que hizo durante esos tres años postrado dice mucho de él. En lugar de esperar, estudió. "Me enfoqué muchísimo en el diseño de tareas y en el análisis de equipos. De ahí salió la metodología que ahora utilizo. Todo ese trabajo me ha servido muchísimo después". Sin saber si volvería a caminar, construyó la herramienta con la que caminaría más lejos que nunca.

Es como si tuvieras dentro aceite hirviendo… esa mezcla es el Sudeck

Josu, a MARCA

Esa metodología tiene ahora nombre y resultados. El Sohar es el único equipo del Top 6 de la liga omaní sin internacionales en sus filas. Una anomalía estadística que González de Heredia explica con orgullo: "Somos el único equipo del Top 6 que no tiene jugadores en la selección. Mucha gente habla de nosotros porque somos un equipo muy joven. Hicimos un scouting potente en segunda división y ahí están los resultados". En Egipto, la semilla ya germinó. "En Egipto hay ahora muchos jugadores de nuestra estructura que están en categorías profesionales. Y aquí en Omán creo que alguno acabará en la selección nacional".

Aquí tienen el gatillo muy rápido… tienes que saber manejar ese nivel de estrés

Josu, a MARCA

Su filosofía arranca de un principio aparentemente simple que encierra toda una forma de entender el juego: "La base de mi metodología es la percepción de los espacios. A partir de ahí construyo todo lo demás. Como voy a equipos donde no puedo fichar al jugador que quiero, tengo que adaptarme mucho a lo que tengo". Esa adaptabilidad se refleja también en sus referentes: "Cuando me preguntan qué entrenador me gusta más, siempre digo Luis Enrique y Bordalás. Porque hay que adaptarse a las dos realidades. Te piden el fútbol asociativo español, pero también tienes que entender el contexto del equipo que tienes". Y donde no llega la tecnología, llega el factor humano: "Trabajamos mucho el wellness desde el primer día de temporada. Intentamos culturizar a los jugadores para que entiendan el feedback que tienen que dar después de cada sesión. Si no tienes GPS para medirlo todo, necesitas ese componente humano".

Mirando al futuro

El Sohar ya está en la final de Copa y, por primera vez en medio siglo de historia, el club ha alcanzado una final. González de Heredia afronta el momento con la misma serenidad que lo ha traído hasta aquí: "Ahora el sueño es poder conquistar la final"

Josu, posando con un compañero en una imagen de archivo.

En un vestuario de veinticinco jugadores, solo dos saben lo que es ganar un título. El resto lo están aprendiendo ahora mismo. "De 25 jugadores solo tengo dos que han ganado algo en su carrera. Aprender a ganar es lo que hemos trabajado estos últimos meses".

“No puedo correr ni coger peso, pero mi trabajo es dirigir, diseñar y construir

Josu, a MARCA

Si le preguntas a González de Heredia por el futuro, te frena en seco. Ha aprendido que en este oficio —y en esta vida— los planes largos son literatura. "Mi objetivo es ganar el siguiente partido. Si pienso demasiado en el futuro, me puedo caer. La única manera de progresar es seguir ganando el siguiente encuentro y continuar". El destino, añade, ya decidirá lo demás. "Lo que venga después no depende de mí, lamentablemente. Pero sí depende de mí lo que pase este fin de semana". Un día le dijeron que quizá no volvería a caminar. Hoy dirige un equipo en el desierto, a las puertas de la historia. La mejor respuesta que existe no siempre se da con palabras.

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Fuente original: Leer en Marca
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