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Ana Trigo: "En los puertos suizos hay muchas obras de arte que creemos desaparecidas"

Ana Trigo: "En los puertos suizos hay muchas obras de arte que creemos desaparecidas"
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Experta tasadora con 21 años de oficio, Ana Trigo combina en su trabajo el rigor científico y las dotes detectivescas. Leer
CulturaAna Trigo: "Estoy segura de que en los puertos suizos hay muchas obras de arte que creemos desaparecidas"
  • GALO MARTÍN
Actualizado 22 MAY. 2026 - 07:51Ana Trigo, autoria de Ladrones de arte, publicado por Ariel.Luis de las Alas

Experta tasadora con 21 años de oficio, Ana Trigo combina en su trabajo el rigor científico y las dotes detectivescas. En su libro "Ladrones de arte" disecciona expolios históricos y revela por qué el robo de arte es una actividad delictiva tan lucrativa como el narcotráfico.

Hasta la fecha, el último robo de obras de arte que se conoce se produjo en octubre de 2025 en el Museo del Louvre de París. Pero no está incluido en el libro de Ana Trigo Ladrones de arte, publicado por Ariel. Justifica la autora que aunque hubiera tenido la oportunidad de incorporarlo no lo habría hecho porque a día de hoy se sabe poco al respecto y, como incondicional de Sherlock que es ("he pertenecido a la Sherlock Holmes Society de Londres durante años"), ella necesita datos e información fruto de una exhaustiva investigación antes de escribir sobre cada caso.

Lo que sí ha hecho ha sido bromear con la gente de la editorial y decir que han sido ellos los que han organizado el robo del Louvre para dar publicidad a una obra que recopila 29 expolios de obras de arte. Desde los saqueos del Antiguo Egipto hasta los hurtos de Napoleón, de los ingleses y de los nazis, pasando por otros a manos de ladrones más discretos. Su lectura, con tintes detectivescos y ritmo, descubre al lector lo que hay detrás de los robos de obras de arte: una actividad delictiva tan lucrativa que solo está por debajo del tráfico de drogas, de armas y el blanqueo de capitales.

Más que por lo del Louvre, la autora se lamenta de que, a pesar de todo lo que ha buscado, no ha encontrado a ladrona alguna para incluir su historia, más allá de la pareja de Stéphane Breitwieser, Anne-Catherine Kleinklaus, los Bonnie & Clyde del robo de obras de arte: "Desconozco por qué no las ha habido. Igual es que no se las detuvo", desliza quien se describe como un alma victoriana y una gran conocedora de la pintura del siglo XIX, la academicista. Su carrera iba por ahí hasta que estudiando un máster de Tasación descubrió que le encantaban las antigüedades, incluso más que la pintura y hoy ejerce como tasadora de arte, antigüedades y libros antiguos, además de como novelista (Joyas Malditas, publicado por La Esfera de los Libros, y Cómo invertir en arte con éxito, por Creaciones Copyright).

Con ella charlamos sobre el Guernica, del que se vale para explicar una flaqueza que hace sangrar al vulnerable patrimonio artístico patrio. La pintura de Picasso es una obra especialmente difícil de robar por sus dimensiones, pero hay muchas piezas pequeñas expuestas e indefensas. También le preguntamos por el Museo Británico, un maravilloso homenaje al expolio, sobre las falsificaciones y más cosas. Demandada profesional que lleva 21 años en el negocio, si quiere que Ana Trigo le tase una antigüedad o una obra de arte, búsquela en algún anticuario de París o de Bruselas.

Luis de las Alas

¿En qué consiste tasar antigüedades?En determinar qué precio va a tener una obra en un mercado determinado. Yo trabajo para casas de subastas, testamentarías, compañías de seguros y para clientes particulares. Entro en acción cuando alguien tiene una obra y quiere saber qué precio puede tener. Los que nos dedicamos a esto usamos un método muy científico. Lo primero es catalogar la obra para ver qué se tiene, y es la parte más importante, porque si no lo haces bien aquí, todo lo demás va a estar mal. Si no sabes lo que estás valorando, no puedes dar el siguiente paso. Lo primero es saber qué estás viendo. Para eso necesitas estudios, pero sobre todo mucha vista y mucha experiencia. Una vez que tienes claro qué es, quién es el artista, de qué periodo es, en qué momento se hizo, qué calidad tiene..., entonces toca comparar esa pieza con otras similares en el mercado, lo que llamamos piezas testigo. Cuantas más encuentres, mejor, porque más se puede ajustar el precio real. Si vas a vender en subasta, miras qué precios han conseguido piezas similares y lo adaptas lo máximo posible.¿Cuál es su primer recuerdo del mundo del arte?Siendo muy pequeña, con tres o cuatro años. Vengo de orígenes muy humildes. En mi casa no había libros, joyas ni obras de arte, pero la hermana de mi abuela sí se casó bien y tenía una posición económica muy holgada. En su casa había libros maravillosos, obras de arte y plata. Era ir allí de visita y quedarme fascinada, como entrar en un museo. Me encantaba limpiar la plata con la doncella. Recuerdo perfectamente el olor del limpiametales y sacarle brillo.Suerte que no pasó por allí uno de esas personas con la mano larga de las que habla en su libro. ¿Cuál es el encanto de los ladrones de obras de arte?Nos fascinan mucho los ladrones de obras de arte por el tratamiento que ha dado el cine a este tipo de personajes. Cary Grant en Atrapa a un ladrón, la serie Lupin, Pierce Brosnan en El secreto de Thomas Crown, etc. Aunque esa imagen del ladrón elegante y sofisticado se basa en un personaje real: Adam Worth, apodado el Napoleón del crimen, de donde Arthur Conan Doyle tomó el nombre para el profesor Moriarty, el archienemigo de Sherlock Holmes. Worth era atractivo, carismático, hablaba varios idiomas y engañó a la alta sociedad victoriana haciéndose pasar por tratante de diamantes. Robó, por ejemplo, el famoso retrato de la duquesa de Cavendish de Gainsborough y lo conservó toda su vida hasta que lo usó como moneda de cambio para negociar su libertad cuando estaba a punto de morir.¿Se roban obras de arte por encargo o por cleptomanía?Por las dos cosas. Hay encargos de obras muy concretas y de alto valor. Y luego está la cleptomanía, como en el caso de Stéphane Breitwieser, que robó miles de obras de museos pequeños con poca vigilancia. De hecho muchas acabaron siendo destruidas por su madre, porque las almacenaba en su casa. En la actualidad está libre. Robar arte es barato, penalmente hablando.¿Qué se puede hacer con una obra de arte robada?El mercado negro es bastante complejo y funciona por niveles. Todo depende del tipo de obra que se haya robado. Por ejemplo, si se trata de una obra muy importante y fácilmente reconocible, entra en un circuito muy cerrado; un mercado negro dentro del mercado negro. Un ejemplo claro son las obras robadas en Irak en 2003, durante el saqueo de los museos de Bagdad. Luego existen otras piezas menos conocidas como las esculturas de Cirene, esculturas griegas con las que el ISIS ha comerciado. Procedían de Libia y llegaron a salir en galerías de arte arqueológico. Estas piezas, aunque robadas, no son tan conocidas, por lo que pueden aparecer en galerías a pie de calle. En estos casos, un cliente puede comprar una obra ilícita sin saber que lo es e incluso el galerista puede desconocer que está tratando con una pieza de origen ilegal. Existe también otra posibilidad: que un ladrón que no sabe realmente lo que está robando sustraiga una obra importante.Luis de las Alas

¿En qué me recomienda invertir mis ahorros: en un inmueble o en una obra de arte?Depende de lo que quieras conseguir. Siempre digo que lo primero es que la obra te encante. No debe comprarse solo como inversión, sino porque la vas a disfrutar, la vas a tener colgada y la verás todos los días. Si ese es el caso, recomendaría la obra de arte. Pero si no te gusta, entonces todo depende del precio al que compres. Soy especialista en arte antiguo, pero lo cierto es que el arte contemporáneo se vende mucho mejor. Es donde más suben las cifras y donde hay más posibilidades de comprar obra de un artista emergente que luego desarrolla su carrera y se revaloriza. Hay más oportunidades en ese campo.Me da la sensación de que hay botellas de ginebra con más seguridad en un supermercado de la que protege las obras de las iglesias románicas palentinas.No solo de las iglesias, también de muchos museos pequeños y locales. Tienen pocos recursos y hacen lo que pueden, pero entras y piensas que con dos patadas a la puerta podrías llevarte lo que quisieras. Y eso ocurre incluso en grandes museos: fíjate en lo que ha pasado en el Louvre, con el presupuesto que tiene. Imagínate lo que puede ocurrir en un museo pequeño de un pueblo. Robar obras de arte es fácil y muy barato en términos penales. El Código Penal español castiga estos delitos con entre tres y cinco años de cárcel.Igual los robos de obras de arte, como los del famoso Erik el Belga, sirven para poner en evidencia esa carencia en materia de seguridad y hacer algo al respectoA veces, ni siquiera robaba él mismo, sino que contrataba a otros. Actuó sobre todo en los años 60, 70 y principios de los 80, cuando había muy poca seguridad y no se valoraba el arte. Hoy eso sería impensable, porque desde 1985 todas las obras de más de 100 años necesitan un permiso de exportación para salir de España. La actual Ley de Patrimonio es bastante proteccionista.¿Cree que catalogar las obras evitaría muchos robos?Sí. Hace unos pocos años el director del British Museum tuvo que dimitir al descubrirse robos de obras no catalogadas. Si una pieza no está inventariada, puede desaparecer sin que nadie lo note. Lo mismo ocurre con coleccionistas que no tienen fotografías ni fichas de sus obras, lo que dificulta cualquier denuncia o recuperación posterior. Este es uno de los mayores problemas, incluso hoy, en la restitución de obras expoliadas durante el nazismo.¿Por qué ese interés por el arte por parte de los nazis?Todos los ejércitos han robado desde siempre, pero los nazis lo sistematizaron. Crearon una unidad específica dedicada al expolio y saqueo de bienes culturales, la ERR (Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg), que comenzó incautando libros antiguos y luego amplió su actividad. Catalogaban, fotografiaban y organizaban todo. Todo se documentaba en álbumes que se enviaban a Hitler, gran entusiasta del arte y aspirante frustrado a artista.Luis de las Alas

En el libro menciona a un Sherlock Holmes español.Sí, Ramón Fernández-Luna Aguilera. Es un personaje precioso. Si hubiera sido inglés o americano se hubieran hecho películas y series sobre él. Era de origen humilde y llegó a ser comisario de policía. A principios del siglo XX empezó a aplicar técnicas forenses modernas que aprendió de manera autodidacta; huellas dactilares, fotografía de la escena del crimen, dibujos y notas detalladas del suceso, etc. Además, tenía ideas muy avanzadas, como que las prisiones debían ser centros de rehabilitación. Los ladronzuelos lo respetaban, lo llamaban Don Ramón.¿Con quién se queda, con un ladrón de arte o con los activistas que lanzan botes de tomate contra los cuadros?Con el ladrón de arte. Un ladrón profesional sabe lo que está haciendo y normalmente no daña la obra. Aunque se la lleve por un circuito ilegal, existe la esperanza de que algún día podamos volver a disfrutarla. En cambio, los ataques directos ponen en riesgo inmediato la integridad de la obra.¿Qué es peor para un museo, que le roben un cuadro o que le cuelen una falsificación?Thomas Hoving, director del Metropolitan Museum entre 1967 y 1977, afirmaba que hasta el 40% de las obras que se encuentran en museos pueden ser falsificaciones y falsas atribuciones. En 2011 la National Gallery de Londres organizó una exposición dedicada exclusivamente a las falsificaciones que habían tenido en su colección. Hay algunas que son auténticas proezas técnicas. Ante casos así te preguntas dónde acaba la falsificación y empieza la obra de arte.¿Dónde hay más obras de arte; en las galerías y museos o en los bancos suizos?Creo que en los puertos francos suizos. Si pudiera pedir un deseo, sería visitar uno de esos almacenes y abrir las cajas para ver qué hay dentro. Estoy segura de que allí encontraríamos muchas piezas que creemos desaparecidas desde hace tiempo.¿Son más peligrosos los ladrones o los compradores?Los compradores. Los ladrones suelen ser ejecutores, pero la verdadera mente criminal es quien está dispuesto a pagar millones y a hacer cualquier cosa para poseer una pieza. A estos compradores se les denomina gloaters. Personas con un poder adquisitivo altísimo que disfrutan del simple contacto con la obra. No necesitan exhibirla ni que nadie sepa que la poseen.¿Qué impacto tiene el robo de una obra de arte? Enorme, especialmente si la obra pertenece a un museo. Dependiendo de la pieza, puede ser devastador. Imaginemos que roban Las Meninas, sería como perder un trozo de España, una parte del alma colectiva. No se le roba solo a una institución, se nos roba a todos.¿Qué tiene que tener una obra de arte para convertirse en La Gioconda?Una gran calidad artística, un autor de renombre y una historia detrás. La Gioconda no fue siempre el icono del arte que es hoy. Antes de que se robara en 1911 y estuviera desaparecida durante dos años era una pintura más de Leonardo da Vinci. A partir del momento de su sustracción su fama se disparó de manera planetaria.Si pudiera robar una obra de arte, ¿cuál sería?La tormenta en el mar de Galilea, de Rembrandt. Nunca la he visto. La robaron y sigue sin aparecer. Dicen que preside reuniones de la cúpula de la mafia estadounidense, así que quizá tenga que infiltrarme en la mafia para verla.La ciencia pone a examen el ayuno intermitente: no supera a las dietas tradicionalesOmega reinventa su icónico reloj Constellation y dice adiós al segundero sin renunciar a la precisiónLos interiores comestibles de Joann, la artista que hace creíble lo imposible
Fuente original: Leer en Expansión
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