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Anatomía de un rescate: un piloto entrenado, aviones autodestruidos, los SEAL y el engaño de la CIA

Anatomía de un rescate: un piloto entrenado, aviones autodestruidos, los SEAL y el engaño de la CIA
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La Casa Blanca respira aliviada tras salvar sin pérdidas humanas de su ejército al aviador cuyo F-15 resultó abatido por Irán y que incluso trepó una montaña de 2.100 metros para escapar de las patrullas persas

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Restos de los aviones destruidos por los propios militares estadounidenses para que no cayeran en manos de Irán. AFP Anatomía de un rescate: un piloto entrenado, aviones autodestruidos, los SEAL y el engaño de la CIA

La Casa Blanca respira aliviada tras salvar sin pérdidas humanas de su ejército al aviador cuyo F-15 resultó abatido por Irán y que incluso trepó una montaña de 2.100 metros para escapar de las patrullas persas

Miguel Pérez

Domingo, 5 de abril 2026, 16:00

... aviación «gravemente herido» en un hospital de Kuwait, dos aeronaves de rescate destruidas por los propios americanos para que no cayeran en manos iraníes y una minuciosa operación de engaño de la CIA destinada a esconder a su piloto en fuga. Después de 36 horas oculto en una región del sur de Irán tras el derribo de su F-15E, la Casa Blanca ha culminado con éxito y sin bajas propias la recuperación del oficial de armas que no pudo ser localizado junto a su piloto el pasado viernes, cuando los dos salvaron la vida al saltar en paracaidas del caza abatido.

Aquí no ha habido víctimas mortales. En la batalla de Mogadiscio 18 marines perdieron la vida y forzaron la salida de Estados Unidos del país meses más tarde. Trump no ha pasado por todos los infiernos posibles en operativos de salvamento bajo fuego enemigo. Tiene motivos para esa euforia mostrada nada más conocerse el final feliz de la acción en Irán, que algunos tertulianos traducen ya a estas horas como un claro motivo para reforzar el orgullo patrio en el país de la bandera de las barras y estrellas. La población estadounidense había convertido la misión de rescate en algo propio, enfervorizante entre los más conservadores, y su culminación supone una importante baza para Trump, a solo un día de que venza su ultimátum a Teherán de negociar o enfrentarse al «infierno».

Tres aeronaves perdidas

No todo es la positividad manifestada por el líder republicano esta madrugada. Ahora se ha sabido que el aviador resultó «gravemente herido». Ha sido ingresado en un hospital de Kuwait. También ha trascendido que varios tripulantes de un helicóptero de rescate han sufrido heridas de bala por los disparos desde tierra de los milicianos y militares persas mientras volaban a baja altura. Al menos tres aparatos han sido dañados.

En el camino, el ejército de EE UU se ha dejado también dos MC-130J, aviones especialmente diseñados para infiltrarse, desarrollar operaciones secretas y realizar evacuaciones en terreno enemigo. Pueden transportar al mismo tiempo a 77 soldados, 52 paracaidistas y más de medio centenar de heridos en literas. Es un viejo conocido de las fuerzas aéreas de EE UU, que comenzaron a utilizarlo a partir del diseño de los grandes C-130 en la guerra de Vietnam. Aparte de su armamento, los más modernos cuentan con sofisticados equipos de rastreo y contramedidas contra los interceptores y sistemas de búsqueda por calor que pueda disponer su adversario. Cada aparato cuesta cien milones de dólares.

Según algunas informaciones, los equipos de rescate estadounidenses construyeron una pista de aterrizaje y despegue portátil en la zona montañosa de la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, en el suroeste de Irán. Es el tipo de infraestructura que el Pentágono ha previsto también para el caso de que apruebe una incursión en Isfahán y Natanz con el fin de hacerse con el uranio enriquecido del régimen. Por lo general, se trata de una pista corta que se utiliza para acciones de asalto, descarga de logística y reabastecimientos de combustible, todas ellas de carácter inmediato. Funcionarios persas señalaron, por su parte, que los norteamericanos aprovecharon también la infraestructura de un aeródromo abandonado, aunque Washington de momento no lo ha mencionado.

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La columna de humo de las aeronaves reventadas marca el lugar donde se llevó a cabo la última fase del salvamento.. AFP

Los dos MC-130J se quedaron atascados en la arena. EE UU no ha ofrecido datos respecto a sus poblemas técnicos, solo que se enviaron otros tres aviones para evacuar al piloto y a los equipos de rescate mientras reventaban con explosivos los aparatos averiados para que Irán no se apropiara de ellos y pudiera estudiar sus dispositivos sensibles. En un primer momento se divulgó que solo un MC-130J sufrió contratiempos que obligaron a su destrucción. También se aprecian restos de un helicóptero A/MH-6 perteneciente a los SEAL Team 6 de la Armada que actuaron en el tramo final de la evacuación con otras unidades altamente especializadas.

Teherán se arrogó la pérdida de los dos aviones y el derribo del helicóptero Blackhawk en una declaración propagandística a primeras horas de esta mañana, pero el Pentágono lo desmiente. Los medios oficiales persas han mostrado fotos de los restos de uno de los MC-130J y de una columna de humo en la lejanía.

«Si Estados Unidos consigue tres victorias más como esta, quedará completamente arruinado», declaró en un tuit Mohammad-Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní. Ghalibaf fue reconocido hace unos días por el presidente Trump como el interlocutor de la Casa Blanca enlas conversaciones de paz preliminares. Sin embargo, durante la operación de rescate del piloto caído ha sido extraordinariamente hostil con EE UU en sus redes sociales.

Una radio encriptada

El coronel herido, un militar «muy reconocido» según el presidente estadounidense, resultó herido presumiblemente al saltar del F-15. Su compañero fue rescatado en las primeras horas. Él puso en práctica el manual de entrenamiento (SERE) que todos los tripulantes tienen para el caso de quedar atrapados detrás de las líneas enemigas.

Cómo ha sobrevivido este día y medio todavía es una incógnita que, a buen seguro, se desvelará en las próximas horas. Medios israelíes, cuya Inteligencia colaboró con la CIA en la búsqueda, han informado de que el aviador tuvo que ascender más de 2.100 metros de una montaña para refugiarse de las patrullas de milicianos, civiles y militares iraníes que peinaban el área. Estuvo escondido en una grieta.

El oficial de armamento, según las mismas fuentes, portaba una radio encriptada y una baliza que solo encendía intermitentemente para evitar que su batería se agotara y que sus perseguidores pudieran localizarla. Se sabe que en la zona donde cayó «existe una importante oposición» de los habitantes al régimen clerical. No se ha determinado si pudo recibir ayuda local.

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Un mural en Teherán muestra los «éxitos» del régimen con el derribo de aviones de EE UU y el cierre de Ormuz. EFE

Los pocos datos que se han filtrado apuntan a que el piloto permaneció en paradero desconocido solo las primeras horas. La CIA localizó su señal. A partir de entonces, el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia le tuvieron monitorizado y controlaron sus pasos. Los bombardeos registrados en la zona durante este fin de semana han tenido una razón: mantener alejadas a las patrullas del ejército iraní y las fuerzas milicianias Basij. El Pentágono fue consciente en algunos momentos de que éstas se acercaban peligrosamente a la posición de su piloto y enviaron los conocidos drones de ataque MQ-9 Reaper para dispersarlas. Al menos cinco iraníes han muerto tiroteados durante la operación, según ha reconocido el propio Gobierno de Teherán.

Al parecer, el aviador siguió al pie de la letra las recomendaciones de su entrenamiento. Se alejó del área donde quedaron esparcidos los restos del avión derribado y buscó un lugar elevado en el que refugiarse. La CIA llevó a cabo simultáneamente una importante campaña de desinformación destinada a desorientar al régimen y su ejército. Sus ramas en Irán difundieron la noticia de que las fuerzas estadounidenses ya habían puesto en marcha la evacuación del aviador cuando todavía se encontraba escondido y supuestamente facilitaron distintos emplazamientos falsos sobre su posible paradero. La agencia recurrió incluso a técnicas de ciberasalto para ampliar sus bulos en las redes persas, según cita este domingo algún medio norteamericano especializado en el sector militar.

La ruta del aviador responde a lo que tácticamente se conoce como plan de acción evasiva. Desde que cae en territorio enemigo, se convierte en 'personal aislado' y comienza una amplia maquinaria militar, estratégica y de espionaje que establece una ruta de evacuación. Aquí influyen muchos elementos: la orografía, las tropas disponibles, la presencia de 'amigos' o el acoso del adversario. El propio Trump ha informado de la participación de «cientos» de aeronaves y comandos de rescate.

Llegan los paracaidistas

La radio encriptada, la baliza y las señales del piloto son básicas para que los aparatos en vuelo puedan guiarse y localizarle. Existe todo un protocolo para el momento del contacto. Los tripulantes cumplimentan un documento (conocido técnicamente como ISOPREP) con datos personales, preguntas clave y otros elementos particulares que, en caso de rescate, se entrega al centro de mando del operativo. De ese modo, los rescatistas pueden confirmar que la persona a la que van a salvar es la auténtica y que no ha sido atrapada, en este caso por los iraníes, y se dirigen a una emboscada. También disponen de fotografías y las huellas dactilares del 'personal aislado' para completar la identificación 'in situ'.

En los momentos previos al rescate, EE UU ha informado que se produjo un tiroteo entre sus comandos y las fuerzas iraníes, aunque «no entraron en contacto». Decenas de equipos de distintas ramas militares convergieron en el salvamento, entre ellos unidades de paramédicos (su lema es «Para que otros puedan vivir») y los conocidos como pararrescatadores (PJ-Pararescue Jumpers) o paracaidistas de rescate. Este destacado grupo también suele intervenir en operativos no militares, como en el apoyo a misiones de la NASA. Poca broma. Sus miembros están considerados entre los más cualificados del ejército. De hecho, los PJ solo son acreditados después de una fase de entrenamiento de dos años en las llamadas 'escuelas de supermanes'.

El éxito del rescate quizá no pueda hacer olvidar a los estadounidenses las múltiples fallas de la Casa Blanca en esta guerra con Irán. Ni mucho menos que el pasado viernes dos de sus aviones de combate fueron derribados pocas horas después de que Trump y su secretario de la Guerra, Pete Hegsteh, se ufanaran de que habían reducido casi hasta la incapacidad las defensas aéreas de Irán. Pero indudablemente supone un salvavidas para el presidente. Algunos líderes y congresistas republicanos tuitean que la operación es un «milagro» y reafirman la impresión divulgada por el propio Trump de que el salvamento del aviador es una gesta para la Historia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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