Durante buena parte del siglo XX, los requisitos de estatura en los cuerpos policiales españoles se heredaron de modelos pensados para desfiles, control del orden público a caballo y una imagen física intimidatoria como símbolo de autoridad. Aquellos baremos se fijaron en una época en la que la labor policial era mucho menos técnica y profesionalizada que hoy, y apenas se revisaron durante décadas.
Requisitos del pasado. Sí, fueron tiempos donde los cuerpos policiales en España y en buena parte de Europa arrastraron criterios de acceso nacidos en un contexto muy distinto al actual, cuando la autoridad se asociaba a la presencia y los modelos policiales bebían directamente de estructuras militares del siglo XX. La estatura mínima se consolidó entonces como un filtro automático que apenas se revisó con el paso del tiempo, incluso cuando la función policial evolucionó hacia tareas cada vez más técnicas, jurídicas y de proximidad con la ciudadanía.
A partir de los años noventa y, sobre todo, en las dos últimas décadas, ese requisito empezó a cuestionarse en tribunales, parlamentos y reformas administrativas por su carácter discriminatorio y su escasa relación con el desempeño real del trabajo policial, lo que llevó a su eliminación progresiva en numerosos países europeos y, más recientemente, en cuerpos estatales españoles.
Andalucía llega ahora a ese punto de inflexión tras muchos años de retraso.
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Fin a un filtro heredado. Así, a partir del 22 de febrero, Andalucía dejará atrás uno de los requisitos más discutidos del acceso a la Policía Local: la estatura mínima. El nuevo decreto que regula ingreso, promoción, movilidad y formación elimina un listón físico que durante décadas excluyó a aspirantes plenamente capacitados, alineando a la policía local andaluza con la práctica europea y con otros cuerpos del Estado que ya habían abandonado ese criterio.
La decisión parte de una premisa clara: priorizar talento, preparación y vocación por encima de una condición corporal fija que poco dice del desempeño real del trabajo policial.
Igualdad real. La norma no se limita a borrar un requisito, sino que introduce medidas de conciliación para aspirantes en situación de maternidad, evitando desventajas durante el proceso selectivo y reforzando el principio de igualdad de oportunidades.
El mensaje es explícito: el acceso debe evaluar capacidades y méritos, no penalizar circunstancias personales ni perpetuar barreras que no guardan relación directa con la función policial.
El modelo reforzado. El decreto redefine la formación inicial y la coloca bajo el liderazgo del Instituto de Emergencias y Seguridad Pública de Andalucía, junto a escuelas municipales acreditadas y la posibilidad de homologar cursos de otras entidades.
El curso de ingreso queda estrictamente vinculado a la fase formativa, con una carga mínima de 650 horas, mientras que las prácticas en plantilla se separan y se desarrollan bajo tutela municipal. Además, se abre la vía para que el personal en prácticas pueda portar el armamento reglamentario, equiparándolo, otra vez, a otros cuerpos estatales.
Convocatorias unificadas. Plus: una de las claves del cambio es la posibilidad de convocatorias unificadas, mediante convenio con los ayuntamientos, para centralizar y agilizar procesos selectivos.
El sistema de baremación "se reorganiza en módulos que exigen excelencia equilibrada, se eliminan los tramos de edad en las pruebas físicas y se incorpora un circuito de agilidad ya presente en otros modelos". Los temarios se actualizan y los psicotécnicos se dividen en dos fases, una durante la oposición y otra en el curso de ingreso, con aval profesional.
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Que los bajitos también puedan. En conjunto, la reforma corrige un agravio que se había alargado demasiado: impedir el acceso por una cuestión de altura cuando la profesión exige criterio, preparación, resistencia y compromiso con el servicio público.
Con este decreto, Andalucía no solo moderniza su Policía Local, sino que envía una señal simbólica y práctica a miles de aspirantes: el uniforme ya no dependerá de cuánto midas, sino de lo que sepas y de cómo estés preparado para servir.
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Andalucía está a punto de poner fin a un agravio que ha durado demasiado tiempo: que los bajitos no puedan ser policías
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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Andalucía está a punto de poner fin a un agravio que ha durado demasiado tiempo: que los bajitos no puedan ser policías
El uniforme ya no dependerá de cuánto midas, sino de lo que sepas y de cómo estés preparado para servir
Durante buena parte del siglo XX, los requisitos de estatura en los cuerpos policiales españoles se heredaron de modelos pensados para desfiles, control del orden público a caballo y una imagen física intimidatoria como símbolo de autoridad. Aquellos baremos se fijaron en una época en la que la labor policial era mucho menos técnica y profesionalizada que hoy, y apenas se revisaron durante décadas.
Requisitos del pasado. Sí, fueron tiempos donde los cuerpos policiales en España y en buena parte de Europa arrastraron criterios de acceso nacidos en un contexto muy distinto al actual, cuando la autoridad se asociaba a la presencia y los modelos policiales bebían directamente de estructuras militares del siglo XX. La estatura mínima se consolidó entonces como un filtro automático que apenas se revisó con el paso del tiempo, incluso cuando la función policial evolucionó hacia tareas cada vez más técnicas, jurídicas y de proximidad con la ciudadanía.
A partir de los años noventa y, sobre todo, en las dos últimas décadas, ese requisito empezó a cuestionarse en tribunales, parlamentos y reformas administrativas por su carácter discriminatorio y su escasa relación con el desempeño real del trabajo policial, lo que llevó a su eliminación progresiva en numerosos países europeos y, más recientemente, en cuerpos estatales españoles.
Andalucía llega ahora a ese punto de inflexión tras muchos años de retraso.
Fin a un filtro heredado. Así, a partir del 22 de febrero, Andalucía dejará atrás uno de los requisitos más discutidos del acceso a la Policía Local: la estatura mínima. El nuevo decreto que regula ingreso, promoción, movilidad y formación elimina un listón físico que durante décadas excluyó a aspirantes plenamente capacitados, alineando a la policía local andaluza con la práctica europea y con otros cuerpos del Estado que ya habían abandonado ese criterio.
La decisión parte de una premisa clara: priorizar talento, preparación y vocación por encima de una condición corporal fija que poco dice del desempeño real del trabajo policial.
Igualdad real. La norma no se limita a borrar un requisito, sino que introduce medidas de conciliación para aspirantes en situación de maternidad, evitando desventajas durante el proceso selectivo y reforzando el principio de igualdad de oportunidades.
El mensaje es explícito: el acceso debe evaluar capacidades y méritos, no penalizar circunstancias personales ni perpetuar barreras que no guardan relación directa con la función policial.
El modelo reforzado. El decreto redefine la formación inicial y la coloca bajo el liderazgo del Instituto de Emergencias y Seguridad Pública de Andalucía, junto a escuelas municipales acreditadas y la posibilidad de homologar cursos de otras entidades.
El curso de ingreso queda estrictamente vinculado a la fase formativa, con una carga mínima de 650 horas, mientras que las prácticas en plantilla se separan y se desarrollan bajo tutela municipal. Además, se abre la vía para que el personal en prácticas pueda portar el armamento reglamentario, equiparándolo, otra vez, a otros cuerpos estatales.
Convocatorias unificadas. Plus: una de las claves del cambio es la posibilidad de convocatorias unificadas, mediante convenio con los ayuntamientos, para centralizar y agilizar procesos selectivos.
El sistema de baremación "se reorganiza en módulos que exigen excelencia equilibrada, se eliminan los tramos de edad en las pruebas físicas y se incorpora un circuito de agilidad ya presente en otros modelos". Los temarios se actualizan y los psicotécnicos se dividen en dos fases, una durante la oposición y otra en el curso de ingreso, con aval profesional.
Que los bajitos también puedan. En conjunto, la reforma corrige un agravio que se había alargado demasiado: impedir el acceso por una cuestión de altura cuando la profesión exige criterio, preparación, resistencia y compromiso con el servicio público.
Con este decreto, Andalucía no solo moderniza su Policía Local, sino que envía una señal simbólica y práctica a miles de aspirantes: el uniforme ya no dependerá de cuánto midas, sino de lo que sepas y de cómo estés preparado para servir.