«El sector defensa se percibía como un búnker reservado a grandes contratistas; esto está cambiando pero sigue haciendo falta un puente para que una pyme pueda integrarse en la cadena de valor»
Málaga
Sábado, 28 de febrero 2026, 00:05
CompartirFernando Chacón es CEO de la empresa CSG Ingeniería vicepresidente de la Fundación Innova IRV en la rama de Defensa Seguridad y Emergencias. Experto en seguridad industrial y tecnologías duales, tiene más de veinte años de experiencia liderando proyectos estratégicos y colaboraciones entre universidades, sector defensa y empresas. Es un gran convencido de las oportunidades que va a generar la ola histórica de inversión en defensa en las empresas andaluzas.
–¿Qué es la industria dual y por qué interesa fomentarla en Andalucía?
–La industria dual se refiere a tecnologías, productos o capacidades que nacen con un propósito, civil o militar, pero que pueden aplicarse en ambos ámbitos. Por ejemplo, un dron puede servir para vigilar fronteras o para inspeccionar cultivos y un sistema de comunicaciones cifrado protege tanto datos militares como los de un hospital. No se trata de 'militarizar' la economía, sino de aprovechar tecnologías habilitadoras –como IA, ciberseguridad, sensores, nuevos materiales, energía o comunicaciones– para crear soluciones que funcionen en mercados civiles y en defensa. Para Andalucía fomentar la industria dual es estratégico por varias razones. Primero, porque ya contamos con una base industrial sólida –en aeroespacial, naval, metalmecánica, electrónica o software– que puede subir en la cadena de valor, incorporando más diseño, integración y mantenimiento. Segundo, por nuestra ventaja logística y presencia de infraestructuras clave, como la base de Rota. Y tercero, porque Andalucía dispone de materias primas críticas y potencial energético –minería, hidrógeno y almacenamiento– que contribuyen a la autonomía industrial de España y Europa. En definitiva, la industria dual permite generar innovación, empleo cualificado y posicionar a nuestra región como un polo tecnológico estratégico dentro del ámbito nacional y europeo.
El espacio de trabajo de Fernando Chacón. Fran Pérez–¿Qué papel puede jugar Andalucía para que España y Europa logren autonomía estratégica y soberanía tecnológica en defensa?
–Andalucía puede desempeñar un papel clave para que España y Europa logren autonomía estratégica y soberanía tecnológica en defensa, a través de tres roles concretos. Primero, como polo de fabricación e integración, aprovechando nuestras capacidades en aeroespacial, naval, UAS, electrónica y software. Esto permite que el gasto en defensa se quede en industria europea y no se externalice. Segundo, como infraestructura de ensayo y certificación. Centros como el CEUS del INTA o Cetedex ofrecen capacidades diferenciales para probar y certificar sistemas no tripulados. Y tercero, como factor de resiliencia industrial, garantizando materias primas críticas, energía y mantenimiento para sostener capacidades en todo su ciclo de vida. Andalucía combina industria avanzada, centros de I+D y universidades, lo que permite contribuir a que España y Europa reduzcan su dependencia de terceros países y desarrollen tecnologías propias en electrónica, sensores, sistemas logísticos y ciberseguridad. Con la ambiciosa inversión europea prevista –más de 800.000 millones en los próximos años– nuestra región puede consolidar su posición estratégica y captar fondos para reforzar la industria de defensa y seguridad.
«Desde Innova IRV trabajamos para facilitar que la pyme no necesite vender directamente al Gobierno, sino convertirse en socio de un contratista principal»
–Efectivamente, el sector de la defensa en España y Europa vive un ciclo inversor histórico, con un compromiso de alcanzar el 2% del PIB en 2029. Se abre una ventana de oportunidad. ¿Qué debería hacer Andalucía ahora para no perderla?
–Hay que adoptar decisiones estratégicas inmediatas. En primer lugar, mapear capacidades industriales y crear un catálogo dual: identificar quién puede fabricar qué, con qué certificaciones, plazos y escalabilidad. Sin esta visibilidad, las empresas andaluzas no pueden integrarse en consorcios europeos ni en compras agregadas. Segundo, implementar un programa de 'on-ramp' para pymes, incluyendo formación en seguridad de la información, calidad, trazabilidad, 'export control' y homologaciones para que puedan ser proveedores Tier-2 o Tier-3. Tercero, desarrollar plataformas demostradoras rápidas, en 12-18 meses, para capacidades prioritarias como drones, munición y producción, defensa aérea, ciberseguridad, movilidad militar, espacio y logística. Y cuarto, alinear financiación y compras regionales con la ola europea, utilizando instrumentos como SAFE o flexibilidades fiscales para cofinanciar pilotos, escalado industrial y capacidad productiva. Además, la estrategia europea de rearme y la Estrategia Industrial de Defensa Europea se basan en tres principios: gastar más, gastar mejor y gastar más europeo. Esto significa movilizar recursos masivos, invertir de forma coordinada para cubrir lagunas estratégicas y fortalecer la Base Industrial y Tecnológica de Defensa Europea, reduciendo la dependencia de terceros países. Instrumentos como compras conjuntas, el EDIP o el Mecanismo de Ventas Militares son oportunidades que Andalucía debe aprovechar para consolidar su industria, captar talento especializado y conectar con la inversión europea. En resumen, Andalucía tiene que consolidar su ecosistema industrial y tecnológico, apoyar a pymes y startups, invertir en I+D+i y facilitar la colaboración público-privada. Si no actuamos en estos cinco años, podríamos perder una oportunidad histórica de crecimiento, innovación y posicionamiento estratégico.
–¿Qué empresas ajenas al sector defensa pueden aprovechar esta oportunidad de convertirse en industrias duales?
–Andalucía tiene un gran potencial para que empresas inicialmente ajenas al sector defensa se conviertan en industrias duales. Entre los sectores más relevantes destaca: la minería y metalurgia, que suministran materiales críticos como cobre, wolframio o tierras raras, esenciales para electrónica, sensores, baterías, munición y energías avanzadas; la energía, incluyendo hidrógeno, almacenamiento y redes inteligentes, que permiten autonomía energética, bases desplegables, microrredes y respaldo a infraestructuras críticas; la automoción y maquinaria, que pueden aportar movilidad táctica, electrificación, robótica terrestre y mantenimiento predictivo de sistemas complejos; la rama de software, telecomunicaciones y ciberseguridad; y agro, agua y gestión del territorio, sectores naturalmente duales que pueden integrar drones, vigilancia ambiental y respuesta a emergencias. Un ejemplo es Aertec Solutions, que ha dado el salto de la actividad civil al sector defensa con su trabajo en UAS y soluciones para sistemas no tripulados. Con programas de apoyo adecuados, estas empresas pueden adaptar procesos y productos para atender tanto al mercado civil como a aplicaciones militares.
«Si no actuamos en los próximos cinco años podríamos perder una oportunidad histórica de crecimiento, innovación y posicionamiento estratégico»
–¿Está preparada la pyme andaluza para entrar en la cadena de valor de la defensa? Tradicionalmente ha sido un sector reservado a grandes contratistas.
–La pyme andaluza tiene talento, conocimiento y flexibilidad, pero históricamente el sector de defensa se percibía como un búnker inaccesible, reservado a grandes contratistas. Hoy esto está cambiando, pero todavía necesita un 'puente' para poder integrarse en la cadena de valor. Para participar, las pymes deben cumplir con requisitos clave: certificaciones de calidad y seguridad, capacidad normativa y músculo industrial suficiente para pasar de prototipos a producción. La buena noticia es que los programas europeos fomentan la apertura de la cadena de suministro y premian consorcios que integren pymes y empresas medianas. Lo que falta muchas veces es acompañamiento: pre-homologación, validación, testeo antes de invertir y conexión con los contratistas y compradores. Desde Innova IRV trabajamos para bajar estas barreras y facilitar que la pyme no necesite vender directamente al Ministerio de Defensa, sino convertirse en socio tecnológico de confianza de un contratista principal.
–La Junta de Andalucía presentó el año pasado junto a Innova IRV un programa para impulsar actividad industrial en cuatro áreas de aplicación civil y militar. ¿Cuáles son estas áreas y cómo va esta iniciativa?
–La Junta de Andalucía, junto a Innova IRV, ha lanzado un programa público-privado para impulsar la industria dual andaluza mediante cuatro grandes retos tecnológicos, alineados con nuestras capacidades regionales: El primero es el vehículo modular ARES+D: un 4x4 operado a distancia, de bajo coste y modular, aplicable tanto en emergencias y protección civil como en apoyo operativo militar. El segundo es la valorización de residuos mineros: extracción de minerales críticos como zinc, cobre o wolframio. El tercero es el hidrógeno y almacenamiento energético: proyectos piloto para generación, almacenamiento y distribución de energía renovable, autoconsumo y redes inteligentes. Y el cuarto es el mantenimiento predictivo: uso de inteligencia artificial y tecnologías digitales para anticipar fallos en vehículos civiles y militares, alargando su vida útil. El programa busca movilizar las capacidades industriales de Andalucía, generar proyectos tractores de la industria dual, atraer inversión externa y empleo de alto valor añadido, y posicionar a nuestra región como referente en tecnologías con aplicaciones tanto civiles como militares.
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