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Annie Lyons: "Las personas que más influyen en la historia rara vez son las que tienen la voz más alta"

Annie Lyons: "Las personas que más influyen en la historia rara vez son las que tienen la voz más alta"
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Planeta ha publicado en nuestro país 'Manual de señoritas para ganar la guerra', una novela sobre la amistad, la valentía y el poder transformador de la palabra escrita
TiramillasAnnie Lyons: "Las personas que más influyen en el curso de la historia rara vez son las que tienen la voz más alta"

Planeta ha publicado en nuestro país 'Manual de señoritas para ganar la guerra', una novela sobre la amistad, la valentía y el poder transformador de la palabra escrita

Annie Lyons.
  • J. F. BORRELL Madrid
Actualizado 18/06/2026 - 11:00CESTMostrar comentarios1

La Segunda Guerra Mundial ha inspirado innumerables novelas, pero pocas se han detenido en un frente tan decisivo y, al mismo tiempo, tan desconocido: el de las palabras. En 'Manual de señoritas para ganar la guerra' (Planeta), Annie Lyons traslada al lector al Londres de 1940 para contar la historia de Peggy Sparks, una joven bibliotecaria que abandona la tranquilidad de su trabajo para incorporarse al Ministerio de Información británico, el organismo encargado de moldear el relato oficial de la guerra y mantener alta la moral de la población en tiempos de incertidumbre.

Con una mezcla de rigor histórico, emoción y personajes inolvidables, Annie Lyons reconstruye desde dentro el funcionamiento de una institución clave en el esfuerzo bélico. A través de la mirada de Peggy y de la excéntrica Lady Marigold Cecily, la autora explora las tensiones entre propaganda y verdad, entre el deber y los deseos personales, en una época en la que las decisiones tomadas en los despachos podían influir tanto como las que se libraban en el campo de batalla.

La novela se inspira además en iniciativas reales como el proyecto de Observación de Masas, que recopiló diarios, testimonios y experiencias de ciudadanos corrientes para comprender el estado de ánimo de la sociedad británica durante la contienda. Gracias a este fascinante telón de fondo, 'Manual de señoritas para ganar la guerra' reivindica el papel de quienes combatieron desde la retaguardia y demuestra cómo las historias personales también forman parte de la gran Historia.

Tras el éxito de 'El Club de Lectura del Refugio Antiaéreo', publicada en ocho países y muy bien recibida por los lectores españoles, Annie Lyons regresa a la ficción histórica con una novela conmovedora y luminosa sobre la amistad, la valentía y el poder transformador de la palabra escrita.Tiramillas, la web de ocio de Marca, conversa con ella sobre los secretos que esconde esta historia, el papel de las mujeres durante la guerra y la fascinante realidad histórica que inspiró a sus protagonistas.

PREGUNTA. En 'Manual de señoritas para ganar la guerra' convierte las palabras en una auténtica arma de combate. ¿Qué le fascinó del poder de la propaganda y de la comunicación durante la Segunda Guerra Mundial?

RESPUESTA. Creo que lo que lo hace fascinante es el hecho de que la propaganda, en particular, fue un arma vital para ambos bandos durante la guerra. El Gobierno británico lo comprendió desde el principio, lo que llevó a la creación del Ministerio de Información apenas unos días después de la declaración de guerra. Sabían que necesitaban controlar el flujo de información que llegaba al público para mantener la moral alta y conservar su apoyo. Todos los departamentos del Ministerio, desde noticias hasta cine y publicaciones, tenían encomendada esa misión, con distintos grados de éxito. Sabía que sería el escenario ideal para una novela sobre la Segunda Guerra Mundial y el poder de las palabras.

P. Peggy Sparks es una bibliotecaria que abandona una vida tranquila para entrar en el Ministerio de Información. ¿Qué le atrae de los personajes aparentemente corrientes que terminan desempeñando un papel decisivo en la historia?

R. Es que la historia está llena de ellos. Todos conocemo las historias de los líderes y de las figuras clave que, por supuesto, fueron influyentes. Sin embargo, si escarbas un poco más, descubres que, sin el esfuerzo conjunto de millones de personas corrientes, ya sea luchando en el frente o manteniendo todo en marcha en casa), la guerra se habría perdido. Me encanta arrojar luz sobre esas personas, especialmente sobre las mujeres, a quienes la historia a menudo olvida o ignora. Les debemos muchísimo.

P. La novela muestra un conflicto muy actual: quién controla el relato y decide qué información recibe la sociedad. ¿Cree que el Ministerio de Información tiene ecos en nuestro presente?

R. Sin duda. La pandemia de la Covid fue una de mis fuentes de inspiración al escribir la novela. Hay claros paralelismos entre la forma en que el Gobierno británico gestionó el flujo de información hacia la población durante ambas crisis. La información errónea y la desinformación ya eran un problema entonces. Por ejemplo, el fascista británico William Joyce, también conocido como Lord Haw-Haw, fue contratado por los alemanes para difundir propaganda nazi en Gran Bretaña a través de programas de radio. Sus emisiones periódicas, en las que difundía mentiras sobre las pérdidas aliadas, preocuparon tanto al Ministerio de Información que este reclutó al novelista y dramaturgo J. B. Priestley para grabar emisiones semanales. El público encontraba tranquilizadora su voz afable y paternal, y así el Ministerio consiguió recuperar el control del relato.

P. El proyecto de Observación de Masas ocupa un lugar importante en la novela. ¿Qué descubrió durante su documentación sobre esos diarios y testimonios cotidianos que más le impactó?

R. En primer lugar, son una lectura fascinante y, si alguien está interesado en saber más, recomiendo encarecidamente el magnífico libro de Becky Brown, Blitz Spirit, que recopila algunas de las muchas entradas de aquellos diarios. En segundo lugar, me pareció muy interesante comprobar hasta qué punto el Gobierno británico vigilaba de cerca lo que se escribía. Era algo vital para el esfuerzo bélico. Encargaron al departamento de Inteligencia del Ministerio de Información que elaborara informes diarios resumiendo los puntos clave. A partir de ellos se orientaba después la política del Ministerio. Por ejemplo, el lema 'Keep Calm and Carry On' nunca llegó a utilizarse porque el público lo consideró demasiado condescendiente. Todo formaba parte de la determinación del Gobierno de mantener a la población de su lado y asegurarse de que todos remaran juntos para ayudar a ganar la guerra.

P. Lady Marigold Cecily y Peggy pertenecen a mundos completamente distintos, pero terminan formando una alianza inesperada. ¿Le interesaba explorar cómo la guerra rompió ciertas barreras sociales y de clase?

R. Muchísimo. La Segunda Guerra Mundial tuvo un efecto profundo en las jerarquías sociales. Las barreras de clase quedaron prácticamente derribadas, ya que personas de distintos ámbitos sociales se vieron reunidas en nombre del esfuerzo bélico. Me interesaba especialmente explorar esto en relación con las mujeres, cuyo papel en la sociedad cambió para siempre. En 1941, las mujeres de entre 20 y 30 años tuvieron que registrarse para contribuir al esfuerzo de guerra, asumiendo todo tipo de funciones vitales, independientemente de su origen social. Muchas se sintieron liberadas de sus vidas anteriores y, según los informes, una quinta parte de las mujeres eran más felices que antes del comienzo de la guerra.

P. En sus novelas los libros y la lectura suelen convertirse en refugio, resistencia y vínculo entre las personas. ¿Por qué cree que la literatura adquiere tanta importancia en tiempos oscuros?

R. Winston Churchill dijo que "los libros ofrecen al intelecto humano los medios por los cuales la civilización puede avanzar triunfalmente", y creo que es cierto. También creo que los libros ofrecen algo único cuando el mundo se oscurece. En primer lugar, son una vía de escape hacia un mundo distinto, quizá más seguro o más reconfortante. En segundo lugar, tienen el poder de unir a las comunidades. Compartir historias es algo que los seres humanos han hecho desde el principio de los tiempos, y resulta vital para nuestra forma de vivir. Quería situar estas ideas en el corazón tanto de 'El Club de Lectura del Refugio Antiaéreo' como de 'Manual de señoritas para ganar la guerra'. Los libros, las historias y la palabra escrita dan a los personajes de ambas novelas la fuerza necesaria para resistir el mal al que se enfrentan y seguir adelante juntos.

P. Usted trabajó durante años en librerías y en el sector editorial. ¿De qué manera esa experiencia ha influido en su forma de escribir personajes amantes de los libros y de las historias?

R. Soy una persona a la que le encantan los libros y las historias, y he pasado toda mi vida profesional rodeada de personas parecidas, así que eso ha tenido una enorme influencia en mí. Empecé mi carrera trabajando en una gran librería de Londres llamada 'Books etc'. Las librerías son espacios únicos, que atraen a personajes de lo más interesantes. En cuanto me convertí en escritora, quise escribir historias que reflejaran ese mundo, porque es un mundo muy feliz.

P. La novela también habla del papel silencioso de muchas mujeres que trabajaron entre bastidores durante la guerra. ¿Cree que la ficción histórica puede ayudar a devolverles el lugar que merecen en la memoria colectiva?

R. Sin duda. Creo que las personas que más influyen en el curso de la historia rara vez son las que tienen la voz más alta. Por eso quise escribir no solo la historia de Peggy y Marigold, sino también la de la señora Pyecroft. Me fascinan las mujeres que tejieron su magia silenciosa a lo largo de la guerra. Este libro está dedicado a ellas.

P. 'El Club de Lectura del Refugio Antiaéreo' tuvo una magnífica acogida en España. ¿Qué cree que conecta especialmente con los lectores españoles en sus historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial?

R. Creo que a los lectores españoles les encantan las novelas sobre libros e historias tanto como a mí. También creo que comprenden lo poderosa que puede ser la palabra escrita, especialmente en tiempos oscuros, y que leer puede ser una forma de resistencia. Esa es, desde luego, la impresión que me transmiten los muchos mensajes que he recibido de lectores.

P. Después de sumergirse en el Londres del Blitz y en los entresijos del Ministerio de Información, ¿qué le gustaría que los lectores se llevaran consigo al cerrar 'Manual de señoritas para ganar la guerra'

R. Sé que los lectores acogieron en su corazón a Gertie y Hedy, de 'El Club de Lectura del Refugio Antiaéreo', y espero que sientan lo mismo por Peggy y Marigold. Espero que terminen con un mayor aprecio por las mujeres que trabajaron entre bastidores para ayudar a ganar la guerra, así como con admiración por su valentía y su resiliencia.

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