El exjugador y ahora técnico del Barcelona es la persona más laureada del mundo a nivel de clubes
Regala esta noticia Añádenos en Google Ortega, con el trofeo de la Chaampions de balonmano. (EFE)Málaga
22/06/2026 a las 13:39h.Hay victorias que no necesitan demasiada explicación porque hablan por sí solas. Antonio Carlos Ortega conquistó hace una semana la Copa de Europa con el ... Barça de balonmano, que se proclamó campeón de la Champions tras derrotar al Füchse Berlín el pasado 14 de junio.
Málaga ha dado grandes deportistas a lo largo de su historia, pero pocos pueden presentar una trayectoria tan extraordinaria como la de Antonio Carlos Ortega. Su reciente conquista de la Liga de Campeones al frente del Barça no es un éxito aislado ni una sorpresa. Es la novena Copa de Europa de su carrera, seis como jugador y tres como entrenador. Simplemente, el último capítulo de una trayectoria excepcional que lleva décadas escribiéndose.
Todo comenzó en el Club Maristas de Málaga, donde ya apuntaba maneras un jugador diferente. Quienes compartimos con él aquellos años pudimos verlo crecer muy de cerca. Él desde el balonmano y algunos de nosotros desde el baloncesto, los dos deportes que hicieron de Maristas una referencia nacional. Ya entonces Antonio Carlos destacaba por un talento natural y una inteligencia poco común para interpretar el juego. No era solo un extremo rápido y habilidoso; tenía imaginación, carácter competitivo y una capacidad innata para decidir en los momentos importantes.
Aquella calidad le llevó a convertirse en una leyenda del balonmano español. Su palmarés como jugador es sencillamente impresionante. Ganó ligas, copas y títulos europeos, formando parte de una de las generaciones más brillantes de nuestro deporte. Durante años fue una referencia en la selección española y una pieza fundamental del mejor Barça de la historia. Pocos deportistas españoles pueden presumir de una colección de títulos semejante.
Lo verdaderamente extraordinario es que ha conseguido trasladar ese mismo talento al banquillo. Ha convertido su visión del juego en liderazgo, gestión de grupos y conocimiento táctico. Y lo ha hecho manteniendo intactas las señas de identidad que le acompañaron durante toda su carrera. Lo suyo no es solo ganar. Es competir con naturalidad, liderar sin estridencias, sostener la exigencia diaria y convertir el talento individual en rendimiento colectivo.