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Política

Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía: "Si Sánchez tiene un problema con Ábalos, que se lo haga mirar, pero no es Yolanda Díaz la que tiene que salir del gobierno"

Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía: "Si Sánchez tiene un problema con Ábalos, que se lo haga mirar, pero no es Yolanda Díaz la que tiene que salir del gobierno"
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Se ha marcado como reto, personal y político, doblar el 17 de mayo los resultados electorales que hace cuatro años obtuvo Por Andalucía. Cree que el desgaste de Juanma Moreno es mayor del que dejan ver las encuestas. Leer

Antonio Maíllo (Lucena, 1966) se ha marcado como reto, personal y político, doblar el 17 de mayo los resultados electorales que hace cuatro años obtuvo Por Andalucía, la candidatura de izquierdas (IU, Podemos, Sumar...) que encabeza y cree, no solo que es posible, sino que el desgaste de Juanma Moreno es mayor del que dejan ver las encuestas. Está orgulloso del acuerdo alcanzado en Andalucía, pese al verso suelto de Adelante Andalucía, porque, dice es un "punto de inflexión", un camino sin retorno que lleva a la unidad de las izquierdas de cara a las elecciones generales. Eso se nota, asegura, en el entusiasmo que percibe a su alrededor, en su propio partido, que cumple 40 años. Cuando fue elegido coordinador federal, hace dos años, hacía más "terapia" con la gente que otra cosa, pero eso ha cambiado, dice. Ahora asegura que percibe la ilusión.

¿Cuál cree usted que es la razón de que Juanma Moreno siga tan fuerte en los sondeos? Lleva ya dos legislaturas y, prácticamente, no acusa el desgaste. Yo no valoro encuestas, valoro tendencias y hay dos evidentes. Una, que Moreno Bonilla acusa un desgaste aunque no sea el que nosotros deseamos y, en segundo lugar, que la capacidad de movilización y de reacción en la gente que duda qué votar o si participar va a ser determinante en los resultados finales. Lo que digo es que los sondeos reflejan también que hay un 40% de indecisos. Y ahí está la bolsa determinante del resultado del 17 de mayo. En nuestra capacidad de movilización de la gente, para que sienta que pueda cambiarse el curso del gobierno, es donde va a radicar nuestro éxito o fracaso en las elecciones. Y sigo diciéndolo porque se está consolidando como la verdad determinante. Si hay una movilización popular amplia, hay cambio de gobierno.¿Y no cree que los andaluces son conservadores en esencia, poco dados a los cambios? Se habló durante 40 años de un 'voto cautivo' porque, pese a todo, el votante era muy fiel. Los andaluces también tenemos momentos de dar un golpe en la mesa. Fue en 2012, cuando Arenas pensaba que iba a ganar y no gobernó. Fue en 2018, cuando Susana Díaz pensaba que iba a gobernar y no gobernó; y puede ser en 2026, cuando todo el mundo piensa que Moreno Bonilla va a gobernar y puede que no gobierne. Pero eso dependerá de la movilización popular. Y hay dos quiebras, dos roturas, dos fisuras en la campaña de Moreno. La primera, que la política de pactos con Vox en Extremadura y Aragón les revienta su credibilidad en cuanto a que no va a pactar con Vox. Y la segunda, que ha entrado en ese modo pánico de pedir un voto sobre una posibilidad. Quiero decir: si tú no quieres que gobierne Vox, no votes al PP porque puede gobernar con Vox.En el debate de la inmigración, ¿Quién sale ganando y a quién perjudica?El acuerdo del PP con VOX en torno a la 'prioridad nacional' significa que triunfa la tesis de la extrema derecha, aunque la gestione el Partido Popular. Y Moreno Bonilla, por tanto, entra en una contradicción de un discurso reaccionario que desmonta su pretendida moderación. Dijo usted recientemente que el objetivo que se ha marcado en estas elecciones es doblar los resultados de 2022. ¿Es un objetivo realista? ¿Qué decisiones personales tomará si no se consigue ese objetivo? Usted dijo: o le cortamos la cabeza a los encuestadores o me la cortan a mí.Mi objetivo es cambiar las políticas que se hacen ahora en Andalucía. Nos estamos jugando mucho y me planteaba ese reto porque quiero un cambio de gobierno y, para eso, tengo que contribuir con un resultado alto. Mire, yo ya tengo una edad en la que creo haber demostrado cierta coherencia con respecto a por qué estoy en política. Y estoy en política para asumir retos al servicio de la sociedad. Yo no quiero nada para mí en términos personales. Nunca me voy a sentir satisfecho con la repetición de los resultados actuales, eso no lo voy a aceptar como buen resultado.Pero, ¿es realista la posibilidad de duplicar los resultados?¿Cómo que no es realista? ¿Y si resulta que a la gente la convencemos a lo largo de los quince días de campaña? Las encuestas no votan, las encuestas diagnostican, son un termómetro, pero no votan. Yo confío en la inteligencia de la gente.¿Y qué decisiones personales tomará si no consigue ese reto?¿Y si lo consigo? ¿Por qué no me pregunta si lo consigo? ¿Qué voy a hacer? Si lo consigo lo que quiero es contribuir a que haya un cambio de gobierno. Y ya le he dicho: Yo no quiero nada para mí, pero sí quiero políticas que beneficien a la población andaluza de una manera positiva.Moreno Bonilla ha dicho que estas elecciones van de lío o continuidad, de lío o estabilidad. ¿Usted de qué cree que van estas elecciones?El lío lo tiene Moreno Bonilla por el desastre de la sanidad, porque una cita con el médico de cabecera tarda entre 11 y 20 días. El lío está en el cribado del cáncer de mama. El lío está en 500 días de espera para la dependencia. Ese es el lío y nosotros queremos desliarlo con una estabilidad que signifique satisfacer la demanda en torno a los servicios públicos. Y que signifique limitar los precios de alquiler en las capitales de provincia que están tensionadas. Esa es la estabilidad. Moreno Bonilla habla del sentido común cuando desarrolla el menor de los sentidos y habla de estabilidad cuando se refiere a la suya, a la aritmética, pero no tiene nada que ver con la estabilidad del pueblo andaluz. Ha hablado de la sanidad como uno de los grandes temas de la campaña, pero da la sensación de que ese discurso no está generando movilización en la calle o reacción del ciudadano.Yo estoy convencido de que, si la sanidad es el centro del debate, Moreno Bonilla pierde las elecciones. La sanidad nos afecta a todos, a diferencia de otros debates sectoriales. Y no hay familia que no esté afectada por la problemática de la vivienda. Esos dos elementos son las grandes cruces de Moreno Bonilla. ¿Qué se juega la izquierda en estas elecciones? ¿Qué se juega Antonio Maíllo?Lo importante es lo que se juega la clase trabajadora andaluza. Andalucía, en términos sociales, no aguanta un tercer mandato del Partido Popular porque sería la demolición definitiva de lo que hemos entendido como servicios de carácter público: escuela gratuita, medicina y hospital, como decía Carlos Cano. Yo he asumido una responsabilidad en un momento complejo. Salí de mi instituto con una voluntad de ciudadano que quiere combatir las políticas autoritarias y reaccionarias, porque no me perdonaría no haber hecho algo. Y después la sociedad andaluza me responderá si he acertado o no. Yo responderé al estímulo que me dé la sociedad andaluza y tendrá sus consecuencias, claro que sí.¿Por qué cuesta tanto unificar en una sola candidatura a los partidos de izquierdas?Tengo que decir dos cosas. Una, que hemos conseguido el mayor, el más amplio acuerdo unitario desde el año 2023, cosa que nadie se creía. Y dos, menos drama con respecto a la situación actual porque hay una realidad: la propuesta que representa a la izquierda andaluza, la propuesta unitaria, somos nosotros, porque obedecemos al mandato de unidad que nos ha dado el pueblo para ser relevantes en el escenario político andaluz.Podemos, que fue la última formación en sumarse al proyecto de Por Andalucía, lo hizo a regañadientes y Pablo Iglesias se ha mostrado abiertamente en contra. ¿Tan mal parado ha salido Podemos?Hay una posición clarísima de apoyo a esta propuesta, que es de responsabilidad política y de esfuerzo de todas las organizaciones para crear un instrumento relevante. Que, además, ha creado otro estado de ánimo. Es decir, lo interesante de esto no es ya tanto la suma de las organizaciones, sino el cambio de estado de ánimo de la gente, un estado de optimismo y un mejor escenario que el que podríamos haber tenido en febrero o en marzo.¿Y dónde quedan las críticas de Pablo Iglesias?Pregúnteselo a Pablo Iglesias. Yo no hablo de lo que digan los demás. ¿Hasta qué punto cree que fueron decisivos, en el cambio de opinión de Podemos, los fracasos electorales en Aragón, Extremadura o Castilla y León?En estos ritmos frenéticos de la política, son pantallas tan pasadas que lo importante, desde mi punto de vista, es que ha habido un cambio de rasante con el acuerdo de Andalucía. Es decir, el estado de ánimo de la izquierda, y no solo en Andalucía, ha cambiado cuando, de pronto, lo impensable se ha hecho realidad. Y hay un carril del que ya nadie va a salir, que es un carril del sentido común, de un planteamiento unitario. Ya no hay un debate de si hay unidad o no, sino un debate de cómo se va a hacer. Se están construyendo cimientos sólidos para un proyecto que supere las experiencias pasadas.Aunque en ese acuerdo de amplio espectro sigue quedando fuera Adelante Andalucía...Es que ellos dicen que tienen un proyecto diferente. Por tanto, el porqué lo deben responder ellos. Hicimos un ofrecimiento y no ha habido nunca acercamiento por parte de Adelante Andalucía, que dejó muy claro que no iba a ir en una candidatura unitaria.¿Por qué la izquierda quema con tanta rapidez líderes y marcas electorales?Quema el ciclo político. Cuando pasen 40 o 50 años y vean nuestro periodo político, se observará como un movimiento de reorganización, de reordenamiento de los espacios políticos. Y la izquierda está haciendo ese proceso como nunca antes en España. Lo hacemos gobernando, cogobernando la cuarta economía de la Unión Europea. Cuando entré como coordinador de Izquierda Unida hace dos años, el escenario era un erial, de desánimo por todos los sitios. Yo hacía más terapia con la gente que reflexiones. Ahora, es entusiasmo lo que yo recibo. Entusiasmo, afecto, energía, cariño.¿No tiene dudas, entonces, de que ese proyecto unitario es irreversible de cara a las elecciones generales?El momento histórico lo exige y nadie va a explicarse que vayamos separados cuando la amenaza es el trumpismo, ya sea en Vox o ya sea en el PP, que ha asumido el marco de Vox. Estamos hablando de un Partido Popular indistinguible de Vox y, por tanto, ante esa amenaza de políticas que pueden destrozar conquistas sociales, el carril de la unidad es absolutamente irreversible por sentido común.Ha hablado de factores externos, pero ¿no hay también factores internos que propician esa unidad? Por ejemplo, la decisión de Yolanda Díaz de dar un paso atrás.Es un escenario en el que cada cual pone de su parte. Esa ética de la responsabilidad que se está usando en estos momentos es muy de agradecer.Usted dijo que había que acelerar la elección de un candidato para las generales y que tenía su propia propuesta.En la lógica del horror vacui, en política los espacios vacíos se ocupan. Hablábamos de evitar los hiperliderazgos, de que el liderazgo sea producto de un proceso político en el que primero las organizaciones se deben poner de acuerdo en las líneas programáticas, en cuál es nuestro proyecto de país, y después se pone la guinda al pastel, que es el candidato o candidata, y lo estamos haciendo bien. Estoy convencido de que en verano, como muy tarde en septiembre, habrá una referencia ya consolidada. Habrá nombre, habrá líder y, sobre todo, proyecto político, que eso es lo más importante. Usted afirma que Sumar está en el lado correcto del Gobierno. Es una fina ironía que reprocha al PSOE la apropiación de sus batallas, de sus ideas. Es un riesgo el que ustedes asumen por estar dentro del gobierno.Cuando se está en un gobierno de coalición y en minoría, tienes que asumir que hay contradicciones mayores porque hay una desproporción entre las expectativas que generas porque eres gobierno y la capacidad que tienes para intervenir porque eres minoría. ¿Esos riesgos hay que asumirlos? Sí, porque, gracias a eso, hemos subido 500 euros el salario mínimo, hemos aprobado una reforma laboral que ha dado estabilidad y creación de empleo, una política de limitación del gasto militar, reconocimiento del estado palestino, prohibición del uso de la de las bases militares en España... Es que el PSOE no habría hecho nada de eso sin nosotras. Somos gente que estamos haciendo un trabajo que, como todo trabajo, puede ser criticable, pero es un trabajo que tiene repercusiones. Y no hay razones para que nos tengamos que ir. ¿La corrupción no computa?Es que a mí me hace gracia que nos digan, 'oiga, váyase por el problema que tiene Sánchez con Ábalos'. Bueno, que Sánchez se lo haga mirar. Nosotros sí tenemos ahí una línea roja. Si se demostrara, por sentencia judicial, que hubo financiación irregular, como la hubo con el Partido Popular, no seguiríamos en el gobierno. Pero no es lo que se conoce hasta la fecha. Lo que sí se conoce es que había un impresentable de responsable de Organización y, desde luego, eso tiene una responsabilidad in eligiendo que la tiene que asumir Sánchez y no nosotros. Si Sánchez tiene un problema con Ábalos, que se lo haga mirar, pero no es Yolanda Díaz la que tiene que salir del gobierno¿De verdad piensa que no les va a pasar factura compartir gobierno con el PSOE de los Abalos, los Koldo, etc.?Mire, en el momento en que vivimos, cuando nos estamos jugando el modelo social de nuestro país, la satisfacción y la protección de millones de familias trabajadoras que necesitan de nuestras políticas en el gobierno para poder tirar para adelante, lo último en lo que pensamos es en las facturas, mayores o menores, en términos contables. La política no es contabilidad. La política tiene que estar a la altura del momento histórico y, si esto puede tener repercusiones electorales, ya veremos. Pensamos en grande y yo creo que eso engrandece el propio proyecto político.Usted utiiza el concepto de izquierda 'relevante', porque están en el Consejo de Ministro y tienen influencia. Pero sus adversarios en la izquierda les achacan, sin embargo, estar supeditados al PSOE.Cuando hablo de relevancia, quiero que la gente de izquierda sepa que, si se dan las condiciones, no vamos a dejar que otros hagan política por nosotros. Esa es la relevancia: decir que, si tú te presentas a las elecciones, te presentas para intentar ganarlas. Si tú te presentas para decir que, pase lo que pase y los votos que tengas, no queremos ser parte del gobierno, pues eso tiene una limitación. Oye, que hay gente que prefiere eso, pues es respetable. Una organización es un instrumento al servicio de la gente, no un instrumento al servicio de uno mismo para seguir creciendo y tener una estructura y demostrar qué buenos somos en las intervenciones parlamentarias, sino para dejarte la piel en negociaciones que supongan mejoras materiales.¿Cree que María Jesús Montero es la mejor candidata que podía tener el PSOE?Yo no voy a hablar de los demás grupos.Yo lo que sé es que en la coalición Por Andalucía queremos ser la mejor alternativa.Como no quiere entrar en lo personal, dígame al menos si le parece defendible su modelo de financiación autonómica.Yo reto a Moreno Bonilla y a María Jesús Montero a que nos mantengamos en el acuerdo casi unánime que tuvimos en marzo de 2018 en el Parlamento de Andalucía.Entonces aprobamos aquella propuesta PSOE, PP, Podemos e Izquierda Unida. La propuesta de María Jesús Montero es una magnífica base para un acuerdo que debe ser mejorado. ¿Cómo no vamos a aceptar como una buena base que tengamos 5.200 millones más cada año? Súmale los mil millones que se han dejado de recaudar por las rebajas de impuestos y 400 millones de la quita de la deuda. Por 6.000 millones de euros para afrontar políticas sociales, me parece que vale la pena afrontarlo. Y, por cierto, que no hay en ese modelo nada de ordinalidad. Ese principio nosotros nunca lo íbamos a aceptar. Yo le garantizo que no íbamos a votar ningún sistema de financiación que incluya el principio de ordinalidad.¿Sigue pensando en mantener su responsabilidad al frente de IU cuando pasen las elecciones y sea usted diputado autonómico? ¿Desde cuándo está prohibido que uno pueda desempeñar un cargo institucional en su tierra y tener una responsabilidad federal? Es más, es que estamos ya hasta el gorro de que tenga que ser solo lo que determine Madrid. Se puede dirigir una organización federal desde Andalucía. Si se puede dirigir desde Madrid, por qué no desde Andalucía. Hacen falta, en términos políticos, muchos andaluces y andaluzas que intervengan en la política de Estado, que hay mucha carencia y se nota. Para ser breve, no me voy a ir a Madrid en términos institucionales, es decir, no voy a irme a Madrid, voy a ser diputado o en el gobierno o en la oposición, pero voy a ser diputado autonómico.
Fuente original: Leer en El Mundo - España
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