Profesional a la vanguardia en el ámbito de la ortodoncia, el doctor Peri Colino detalla en esta entrevista tanto su faceta clínica e investigadora como su labor social al frente de la Fundación Colino
El doctor Peri Colino se ha consolidado como uno de los referentes en ortodoncia digital a nivel internacional, combinando práctica clínica, formación e innovación. Doctor en Biomedicina, Director del Doble Máster Europeo en Ortodoncia y Ortopedia Clínica Digital de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) y del Master of Science in Orthodontics en Holanda, desarrolla su actividad clínica entre Málaga y Villanueva de la Serena, donde dirige sus clínicas y programas formativos especializados. Su labor como docente e investigador le ha llevado a participar en congresos y formaciones en distintos países, consolidando una visión global de la especialidad.
Su trabajo actual se centra en el desarrollo de nuevas soluciones en ortodoncia, como el sistema “ZERO”, así como en la divulgación y la formación de nuevos especialistas. Paralelamente, impulsa la Fundación Colino, un proyecto que integra salud, formación, cultura y acción social con el objetivo de generar un impacto real en la vida de las personas.
En esta entrevista charlamos con el doctor acerca de sus múltiples facetas profesionales, su labor social y la importancia que ha tenido en su carrera sus orígenes en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena.
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) ha propiciado, como en tantos otros ámbitos, una revolución en el campo de la ortodoncia. ¿De qué manera está cambiando la especialidad? ¿Podemos hablar del nacimiento de una nueva ortodoncia?
La IA ha cambiado todos los campos en los que la ortodoncia tiene que aplicar su técnica: en la parte diagnóstica, en la planificación y en la ejecución. Ya hay software que incorpora IA para diagnosticar. La planificación con la ayuda de la IA supone un ahorro de tiempo grandísimo. Y utilizamos esos registros para ejecutar de manera más rápida y precisa.
Junto a la IA, la tecnología digital ha supuesto otro sólido avance en la odontología en general, y la ortodoncia en particular. ¿Qué avances destacaría especialmente en este sentido?
El escáner intraoral nos ha cambiado la vida, y la radiografía 3D nos ha abierto una nueva dimensión diagnóstica de alta precisión en la anchura del maxilar. La incorporación de la impresora 3D en ortodoncia ha dado pie a la creación de alineadores, lo que nos ha permitido comenzar a trabajar con ortodoncia estética.
Su labor como formador y divulgador le ha llevado a recorrer medio mundo. ¿Qué experiencias o proyectos en el ámbito de la odontología y la ortodoncia le han impresionado especialmente en sus viajes recientes?
Me llama mucho la atención cuando viajo las diferencias que hay entre países a la hora de abordar una especialidad sanitaria. Podemos sentirnos orgullosos de que España sigue siendo pionera en el ámbito de la salud en general, y en la ortodoncia en particular. Pero no por ello dejamos de aprender de otros países: hay muchos sitios donde se está invirtiendo en investigación e innovación. Hay países que están intentando desarrollar nuevas técnicas y nuevas formas de mejorar la eficiencia en ortodoncia. Un país que me llama mucho la atención en este sentido es China: está dando un impulso grandísimo a todo lo relacionado con alineadores, y progresivamente se están convirtiendo en una gran referencia sanitaria.
Recientemente realizó la presentación mundial del sistema ortodóncico “ZERO”. ¿Qué nos puede contar acerca de esta tecnología innovadora y qué la hace diferencial?
Supone una revolución porque ahorra desde un 30 hasta un 60 % del tiempo total del tratamiento. Es un elemento clave para hacer mucho más asequible y cómodo un tratamiento de ortondoncia, justo lo que buscábamos cuando diseñamos el dispositivo “ZERO”. Después de más de dos años de investigación y pruebas, ya tenemos el prototipo que cumple con todos los requisitos.
A modo de balance, ¿cómo ha sido su trayectoria profesional desde sus inicios hasta hoy? ¿Cómo se produce ese salto desde sus orígenes en Extremadura a una proyección internacional?
Más que un salto es un camino. Empecé en una clínica pequeña, y pertenezco a una familia en la que soy segunda generación de ortodoncistas. Tener un núcleo familiar que te guía y facilita el camino ha sido clave. Con 26 años, fui el doctor en Odontología más joven de España. A partir de ahí, se abrió el camino para la investigación en el ámbito universitario, que pude compaginar con la tarea clínica. Cuando se suman ambas facetas, surge lo extraordinario. Muchos profesionales desarrollan su labor en el ámbito clínico, y otros en la investigación, pero las dos cosas es muy complejo que coincidan en un mismo perfil, principalmente por falta de tiempo. Si uno tiene ilusión y le gustan ambas facetas, es posible llegar muy lejos. Personalmente empecé mi carrera en Extremadura, pero desde muy pronto tuve la oportunidad de dar el salto a otras ciudades, como en la Universidad Europea en Valladolid, o dirigiendo equipos médicos como estuve dos años en Málaga. Al final uno va construyendo su carrera profesional conforme a donde te va llevando la vida. Nunca hubiese imaginado estar en la situación actual: cuando estaba estudiando Odontología, pensaba en tener una clínica como la de mi padre y poco más.
Más allá de su actividad clínica y docente, impulsa la Fundación Colino. ¿Cómo nace este proyecto y qué le llevó a dar el paso hacia el ámbito social?
Cuando acabé la carrera, desde el primer día he intentado guardar un espacio para lo social. He estado un mes trabajando en el Himalaya indio, y también en Tanzania con la Asociación de Estudiantes de Odontología. Y esa faceta nunca ha desaparecido, pero para crear una fundación hacía falta más fuerza, pulmón económico y estructura. Con Fundación Colino tratamos de mejorar la calidad de vida de muchas personas que tienen problemas más serios y complejos de abordar por parte del sistema público sanitario. Por ejemplo, estamos tratando maloclusiones esqueléticas muy grandes que requieren cirugías muy caras y con una lista de espera muy elevada al no tratarse de intervenciones de vida o muerte: en Málaga y Extremadura llega hasta los 7 años. Viendo ese vacío asistencial motivado por el exceso de trabajo, decidimos impulsar una iniciativa que apoyase a estos pacientes que no sólo padecen un impacto funcional grandísimo, sino que se van destruyendo psicológicamente con el paso de los años a causa de este problema. Por otra parte, siempre hemos tenido mucha relación a nivel local con la cultura y el arte, y por ello la fundación, además de sanitaria, tiene un carácter artístico, cultural y deportivo.
¿Puede la ortodoncia cambiar la vida de una persona más allá de la salud bucodental?
Es precisamente lo más bonito de mi especialidad: podemos cambiar la vida de las personas, solucionando con tiempo y trabajo duro sus problemas articulares, musculares y oclusales. Aportamos una gran mejora en su calidad de vida y, algo de lo que no se hablas tanto, también en la autoestima de los pacientes. Un paciente con los dientes alineados, con buen color y forma gana en confianza, afrontando la vida de una manera muy distinta. Tras finalizar un largo tratamiento, ves a un niño de 14 años con la boca perfecta con una personalidad totalmente distinta a la que tenía cuando lo empezó. Es una gran experiencia, lo más llamativo de mi especialidad.
¿Cómo es un día normal en su vida cuando no está viajando o impartiendo conferencias? ¿Cómo organiza tantas facetas laborales diferentes?
Me organizó malamente y por semanas (risas). Tenemos un calendario de carácter anual, y trato siempre de ajustar agenda conforme a los lugares a los que tengo que ir. Normalmente paso una semana en Extremadura, suelo pasar también una semana en Málaga y las dos semanas restantes las paso en Jerez de la Frontera, donde resido habitualmente. Hago uso de la teoría de los compartimentos, organizando cada jornada o semana conforme a la faceta profesional que toque. El 90 % del tiempo lo paso trabajando: todo lo que hago está relacionado de manera directa o indirecta con mi profesión. Pero tengo también la suerte de disfrutar cada momento: desde una entrevista a un almuerzo con compañeros o el trato con mis pacientes en la clínica. Estar a la vanguardia de un área profesional implica un coste importante en relación al tiempo.
¿Cuál considera que será el futuro de su especialidad a medio y largo plazo?
-La especialidad está avanzando muy rápido. Es complejo tener una visión clara de hacia donde vamos, pero lo que está claro es que toda la parte sanitaria, incluida la ortodoncia, lleva una misma dirección: la conectividad y la personalización de los tratamientos. Vamos a poder atender a muchas más pacientes en mucho menos tiempo, gracias a contar con la IA como asistente personal. Las herramientas de automatización también están resultando clave en este desarrollo. El futuro médico es apasionante, con un conocimiento mucha más amplio y objetivo de cada problema. Pero no sólo hay que tener la disposición de ideas, sino también la económica para asumir todas estas herramientas. Las clínicas que se suban al barco y asuman estos avances van a cambiar la experiencia del paciente hacia algo excepcional. Cada vez los tratamientos son más rápidos y menos invasivos, se modula el dolor con más eficacia y logramos mejores resultados.
¿Y el futuro de la Fundación Colino? ¿Qué impacto le gustaría que tuviera dentro de diez años?
Para mi, la Fundación es nuestro descanso personal, donde nos preocupamos por las personas, el arte, el arte… Todo aquello a lo que no podemos dedicar tiempo en el día a día. Espero que dentro de diez años tengamos suficientes proyectos para poder mejorar a nivel local y a nivel nacional la calidad de vida y la relación de las personas con la salud, el deporte, el arte y la cultura.
Para terminar, después de todo lo conseguido, ¿qué es lo que le sigue motivando cada día a seguir avanzando?
Lo que me motiva es seguir en la vanguardia. Levantarte con la certeza de que conoces todo lo relacionado con la innovación en mi especialidad, estar siempre por delante, testando software de última generación, es muy motivador. Hemos diseñado empresarialmente una estructura dedicada a la vanguardia en el sector ortodóncico, y es muy inspirador juntarte con compañeros que te permitan conocer no sólo lo actual, sino lo que vamos a tener a medio y largo plazo.
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