Quizás los españoles nos estemos alejando poco a poco del alcohol, pero la cerveza, el vino y los destilados siguen siendo un pilar del ocio occidental. Bien lo sabe Arabia Saudí, que en su empeño por modernizarse y ganar atractivo para los occidentales (tanto expats acaudalados como turistas) ha decidido flexibilizar el acceso a la bebida en el país, donde su compra lleva restringida de forma radical más de 70 años. El cambio se está haciendo de forma tímida, silenciosa, casi casi bajo cuerda; pero nos dice mucho sobre cómo está transformándose el reino.
Las noticias que van llegando a cuenta gotas a Occidente dejan una lectura rotunda: los extranjeros podrán comprar alcohol en Arabia Saudí… siempre y cuando cumplan una serie de requisitos que se centran en su cartera.
Mirando al siglo XX. Si te gusta compartir unas cañas con los amigos, cenar con una copita de vino o beber un cóctel cuando sales, Arabia Saudí no es tu país. O no lo ha sido al menos durante las últimas siete décadas. El reino se rige por la sharía, que veta el alcohol. Incluso Exteriores recuerda a los españoles que viajan al país que su consumo público "está estrictamente prohibido" y aterrizar con botellas puede acarrear "multas severas" y una acusación por contrabando.
El celo de Arabia Saudí por prohibir la bebida se remonta como mínimo a mediados del siglo XX. Y no solo por la ley coránica y el hecho de que el reino presuma de ser el guardián de los lugares sagrados del Islam. A comienzos de los años 50 el rey Abdul Aziz vet la venta de alcohol después de que uno de sus hijos, el príncipe Mishari, asesinase a un diplomático británico en plena borrachera.
En Xataka
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Para diplomáticos. Aunque conseguir alcohol en Arabia Saudí es mucho (muchísimo) más difícil que en Europa o incluso en Dubái, algo está cambiando en el reino islámico. La primera señal llegó hace justo dos años, a comienzos de 2024, cuando los saudíes vieron cómo abría en Riad la primera licorería en más de 70 años. Eso sí, el negocio se puso en marcha con ciertas limitaciones.
Para empezar el local solo vendía alcohol a diplomáticos no musulmanes. De hecho abrió precisamente en el barrio de la ciudad donde trabajan. Al menos en un inicio el Ejecutivo pretendía además que los clientes tuviesen que registrarse a través de una app, obtener un código de autorización y respetar ciertas cuotas.
Un pequeño (gran) paso. Esa primera tienda tal vez no se parezca en nada a las licorerías de Europa, pero su estreno marcó un hito en Arabia Saudí y empezó a resquebrajar el largo tabú que imperaba en el reino en torno al alcohol.
El pasado noviembre esa apertura quedó confirmada cuando agencias como Reuters o Bloomberg revelaron que el país planeaba abrir dos nuevas licorerías: una en Dhrahan, en un complejo de la petrolera Aramco, y otra en Yeddah. La primera estaría pensada para empleados no musulmanes de la compañía. La segunda se situaría de nuevo en una zona concurrida por diplomáticos.
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Ampliando el mercado. En noviembre tanto Reuters como Bloomberg deslizaban otra novedad relevante que ahora ha confirmado The Wall Street Journal: la licorería de Riad que en teoría estaba pensada para diplomáticos extranjeros venderá también botellas a ciertos residentes de Arabia Saudí. ¿A quienes? Sobre todo a extranjeros no musulmanes con Residencia Premium.
Esos permisos de residencia se conceden básicamente a empresarios, grandes inversores, extranjeros acaudalados y profesionales cualigiacdos que trabajan en sectores estratégicos o para el Gobierno. En diciembre Bloomberg precisaba de hecho que los clientes que quieran comprar vino o licores en Riad tienen que demostrar que ganan al menos 50.000 riyales al mes, unos 13.300 dólares.
La reportera Vivian Nereim, de The New York Times, acudió en persona a las afueras de la licorería de Riad y habló con clientes del negocio que (entre otras cuestiones) confirmaron que se aplica un precio a los diplomáticos y otro, mayor, al resto de compradores. Una botella de vino blanco de precio medio costaba alrededor de 85 dólares, más o menos cinco veces el precio de EEUU.
"Algo se avecinaba". Con ese telón de fondo, hace poco TWSJ publicó una crónica que va un paso más allá. Según el diario estadounidense, Arabia Saudí planea seguir flexibilizando su relación con el alcohol con otra decisión histórica: permitir su consumo en hoteles y complejos turísticos de lujo del Mar Rojo.
"Siempre supimos que iba a suceder, que Arabia Saudí se preparaba para algo", explica Michael Ratney, antiguo embajador de EEUU, quien habla de "señales físicas" que se aprecian desde hace años: "Entrabas en restaurantes y todos tenían bares. No ofrecían alcohol, pero la infraestructura estaba surgiendo".
El ejemplo de Dubái. El objetivo es claro: reforzar el atractivo del país para expats, inversores y turistas como parte de la política impulsada por el príncipe Mohammed bin Salman para modernizar la nación, diversificar su economía y reducir su déficit fiscal. En los últimos años el reino ha dado varios pasos ya en esa dirección en diferentes ámbitos (en 2018 permitió a las mujeres ponerse al volante de un coche y en 2034 acogerá el Mundial) y hay quien apunta que en materia de ocio y alcohol mirará a Emiratos Árabes. Sobre todo a Dubái.
En parte de EAU el acceso al alcohol está limitado, pero es relativamente fácil de obtener en Dubái, ciudad que ha destacado por su capacidad para captar turistas y extranjeros acaudalados. Durante años quienes quisieron acceder a alcohol en Arabia Saudí debían recurrir al correo diplomático, la fabricación artesanal en casa o el mercado negro, con los riesgos que implica. La pregunta es hasta qué punto está dispuesto a cambiar eso el reino para captar activos extranjeros.
Imágenes | سيف الظاهر (Unsplash), Ambitious Studio*-Rick Barrett (Unsplash)
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La noticia
Arabia Saudí se ha dado cuenta de que para atraer expats adinerados y turistas occidentales necesita algo: alcohol
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
Arabia Saudí se ha dado cuenta de que para atraer expats adinerados y turistas occidentales necesita algo: alcohol
El reino islámico está flexibilizando su veto a la venta de alcohol tras más de 70 años de restricciones estrictas
Quizás los españoles nos estemos alejando poco a poco del alcohol, pero la cerveza, el vino y los destilados siguen siendo un pilar del ocio occidental. Bien lo sabe Arabia Saudí, que en su empeño por modernizarse y ganar atractivo para los occidentales (tanto expats acaudalados como turistas) ha decidido flexibilizar el acceso a la bebida en el país, donde su compra lleva restringida de forma radical más de 70 años. El cambio se está haciendo de forma tímida, silenciosa, casi casi bajo cuerda; pero nos dice mucho sobre cómo está transformándose el reino.
Las noticias que van llegando a cuenta gotas a Occidente dejan una lectura rotunda: los extranjeros podrán comprar alcohol en Arabia Saudí… siempre y cuando cumplan una serie de requisitos que se centran en su cartera.
Mirando al siglo XX. Si te gusta compartir unas cañas con los amigos, cenar con una copita de vino o beber un cóctel cuando sales, Arabia Saudí no es tu país. O no lo ha sido al menos durante las últimas siete décadas. El reino se rige por la sharía, que veta el alcohol. Incluso Exteriores recuerda a los españoles que viajan al país que su consumo público "está estrictamente prohibido" y aterrizar con botellas puede acarrear "multas severas" y una acusación por contrabando.
El celo de Arabia Saudí por prohibir la bebida se remonta como mínimo a mediados del siglo XX. Y no solo por la ley coránica y el hecho de que el reino presuma de ser el guardián de los lugares sagrados del Islam. A comienzos de los años 50 el rey Abdul Aziz vet la venta de alcohol después de que uno de sus hijos, el príncipe Mishari, asesinase a un diplomático británico en plena borrachera.
Para diplomáticos. Aunque conseguir alcohol en Arabia Saudí es mucho (muchísimo) más difícil que en Europa o incluso en Dubái, algo está cambiando en el reino islámico. La primera señal llegó hace justo dos años, a comienzos de 2024, cuando los saudíes vieron cómo abría en Riad la primera licorería en más de 70 años. Eso sí, el negocio se puso en marcha con ciertas limitaciones.
Para empezar el local solo vendía alcohol a diplomáticos no musulmanes. De hecho abrió precisamente en el barrio de la ciudad donde trabajan. Al menos en un inicio el Ejecutivo pretendía además que los clientes tuviesen que registrarse a través de una app, obtener un código de autorización y respetar ciertas cuotas.
Un pequeño (gran) paso. Esa primera tienda tal vez no se parezca en nada a las licorerías de Europa, pero su estreno marcó un hito en Arabia Saudí y empezó a resquebrajar el largo tabú que imperaba en el reino en torno al alcohol.
El pasado noviembre esa apertura quedó confirmada cuando agencias como Reuters o Bloomberg revelaron que el país planeaba abrir dos nuevas licorerías: una en Dhrahan, en un complejo de la petrolera Aramco, y otra en Yeddah. La primera estaría pensada para empleados no musulmanes de la compañía. La segunda se situaría de nuevo en una zona concurrida por diplomáticos.
Ampliando el mercado. En noviembre tanto Reuters como Bloomberg deslizaban otra novedad relevante que ahora ha confirmadoThe Wall Street Journal: la licorería de Riad que en teoría estaba pensada para diplomáticos extranjeros venderá también botellas a ciertos residentes de Arabia Saudí. ¿A quienes? Sobre todo a extranjeros no musulmanes con Residencia Premium.
Esos permisos de residencia se conceden básicamente a empresarios, grandes inversores, extranjeros acaudalados y profesionales cualigiacdos que trabajan en sectores estratégicos o para el Gobierno. En diciembre Bloomberg precisaba de hecho que los clientes que quieran comprar vino o licores en Riad tienen que demostrar que ganan al menos 50.000 riyales al mes, unos 13.300 dólares.
La reportera Vivian Nereim, de The New York Times, acudió en persona a las afueras de la licorería de Riad y habló con clientes del negocio que (entre otras cuestiones) confirmaron que se aplica un precio a los diplomáticos y otro, mayor, al resto de compradores. Una botella de vino blanco de precio medio costaba alrededor de 85 dólares, más o menos cinco veces el precio de EEUU.
"Algo se avecinaba". Con ese telón de fondo, hace poco TWSJ publicó una crónica que va un paso más allá. Según el diario estadounidense, Arabia Saudí planea seguir flexibilizando su relación con el alcohol con otra decisión histórica: permitir su consumo en hoteles y complejos turísticos de lujo del Mar Rojo.
"Siempre supimos que iba a suceder, que Arabia Saudí se preparaba para algo", explica Michael Ratney, antiguo embajador de EEUU, quien habla de "señales físicas" que se aprecian desde hace años: "Entrabas en restaurantes y todos tenían bares. No ofrecían alcohol, pero la infraestructura estaba surgiendo".
El ejemplo de Dubái. El objetivo es claro: reforzar el atractivo del país para expats, inversores y turistas como parte de la política impulsada por el príncipe Mohammed bin Salman para modernizar la nación, diversificar su economía y reducir su déficit fiscal. En los últimos años el reino ha dado varios pasos ya en esa dirección en diferentes ámbitos (en 2018 permitió a las mujeres ponerse al volante de un coche y en 2034 acogerá el Mundial) y hay quien apunta que en materia de ocio y alcohol mirará a Emiratos Árabes. Sobre todo a Dubái.
En parte de EAU el acceso al alcohol está limitado, pero es relativamente fácil de obtener en Dubái, ciudad que ha destacado por su capacidad para captar turistas y extranjeros acaudalados. Durante años quienes quisieron acceder a alcohol en Arabia Saudí debían recurrir al correo diplomático, la fabricación artesanal en casa o el mercado negro, con los riesgos que implica. La pregunta es hasta qué punto está dispuesto a cambiar eso el reino para captar activos extranjeros.