Arqueólogos hallan en Egipto la tumba de un farón desconocido: 3.600 años de antigüedad y una dinastía perdida
Ciencia Arqueólogos hallan en Egipto la tumba de un farón desconocido: 3.600 años de antigüedad y una dinastía perdidaUn equipo de arqueólogos ha descubierto una tumba de aproximadamente 3.600 años de antigüedad en la necrópolis de la Montaña de Anubis.
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Xavi Mogrovejo Publicada 14 marzo 2026 12:37hLas claves nuevo Generado con IA
Se ha producido un nuevo hallazgo en Egipto que tiene a los arqueólogos totalmente fascinados: se ha hallado y de Egipto ha descubierto una tumba de unos 3.600 años de antigüedad en la necrópolis de la Montaña de Anubis, cerca de la antigua ciudad de Abidos.
Se trata de una investigación excepcional porque el descubrimiento en cuestión pertenece a una dinastía perdida y a un faraón cuyo nombre exacto sigue siendo un misterio debido al deterioro de las inscripciones, lo que puede alterar por completo lo que sabíamos de las dinastías hasta la fecha.
Algunos investigadores sugieren que podría tratarse de los faraones Senaib o Panenjip, pero todavía no se puede confirmar nada de manera oficial debido a que la investigación está en curso y falta reunir más pruebas y elementos que sostengan esa afirmación.
La cámara funeraria se encontró enterrada a siete metros de profundidad en una zona de promontorio rocoso conocida como Monte Anubis y data del Segundo Periodo Intermedio (aprox. 1650 a.C.), una etapa de gran inestabilidad política y fragmentación en Egipto donde coexistían varios reinos rivales.
Un faraón desconocido aparece en Egipto.
Un "nuevo" faraón y una dinastía perdida
Lo primero que ha sorprendido a los expertos es la estructura de la cámara funeraria, imponente. Se trata de una cámara de piedra caliza con entrada decorada y habitaciones con bóvedas de cinco metros construidas en adobe, sin objetos o restos humanos que la acompañen, pero eso tiene una explicación.
Aunque la estructura es monumental, con bóvedas de ladrillos de barro de más de 5 metros de altura, fue saqueada en la antigüedad. No se han encontrado tesoros ni la famosa máscara dorada, y los cartuchos reales que debían identificar al monarca no se pueden leer, pero todo se debe probablemente a un robo anterior.
El Dr. Josef Wegner, arqueólogo de la Universidad de Pensilvania líder de la excavación, destaca la meticulosidad del trabajo en cementerios reales, sugiriendo que este hallazgo podría ser solo el principio de nuevos descubrimientos que permitan arrojar luz a una dinastía perdida, la de Abadios, que lleva desde 2014 siendo documentada poco a poco.
Lo mejor es que la zona aún podría albergar más tumbas, y cada descubrimiento amplía el mapa funerario de la región. La ausencia de restos materiales evidencia que incluso un faraón sin nombre podía aspirar a la monumentalidad y al simbolismo en la era egipcia, lo que hasta hace poco es impensable.
Ahora solo falta poder determinar la identidad del faraón, si es que se consigue, y ampliar un poco la excavación para ver si realmente hay más tumbas que permitan acabar de reconstruir la mencionada dinastía de Abadios, perseguida por el propio Wegner desde hace más de una década.