- Mª JOSÉ GÓMEZ-SERRANILLOS @mjserranillos77
Los profesionales tecnológicos valoran un buen sueldo, pero también otras cuestiones clave como los beneficios flexibles, el impacto real del producto que se construye o trabajar con gente que sea tan buena o mejor que ellos.
En una ocasión Marty Cagan, una de las voces más influyentes de Silicon Valley en gestión de productos tecnológicos y autor del libro Inspired, realizó la distinción entre equipos mercenarios y misioneros. A los primeros, los definió como aquellos profesionales que construyen el producto que se les pide y a los segundos como los que trabajan para desarrollar propuestas disruptivas y creativas, en consonancia con la visión de la empresa y, sobre todo, capaces de resolver una necesidad real de los clientes.
Saber fichar a profesionales que se distingan por este segundo perfil puede ser un buen punto de partida para que las start up construyan equipos tech de alto rendimiento con los que llevar el proyecto al éxito y que tengan un crecimiento rápido.
En un contexto de fuerte competencia por fichar al mejor talento tecnológico y, sobre todo, por fidelizar a los mejores profesionales para que se queden dentro del ecosistema español, la construcción de buenos equipos tech debe ser una cuestión prioritaria para las start up y scale up. Para muchas, incluso más que encontrar la idea estrella o la tecnología del futuro.
Formar esta plantilla con altas capacidades debe ser algo que compete a toda la empresa, no sólo ser una responsabilidad del CTO, el director de tecnología de la compañía. Así lo cree Jaime Castillo, cofundador de Shakers, una start up nacida en 2021 que se dedica precisamente a encontrar los mejores profesionales tecnológicos freelance para compañías que necesitan poner en marcha un proyecto o lanzar un producto. La compañía, liderada por Castillo, Nico de Luis, Héctor Mata y Adrián de Pedro, consigue que ambas partes hagan match gracias a una tecnología basada en IA.
Para Castillo, "los equipos deben alinear tecnología y negocio desde el primer día". En este sentido, "el mayor error de las start up es que el equipo técnico construya en un vacío, sin retroalimentación directa del mercado. Nuestro equipo de producto tiene input directo de lo que ventas necesita para cerrar, y eso se nota en los resultados".
¿Importa el sueldo?
Ante la cuestión clave de si los mejores profesionales priorizan un buen sueldo, Nico de Luis lo tiene claro: "El sueldo tiene que ser competitivo. Eso es condición necesaria, no diferencial". Pero, en su opinión, lo que realmente inclina la balanza es el impacto real del trabajo, la ambición del proyecto y el equipo.
"El talento top quiere trabajar con gente tan buena o mejor que ellos; quiere aprender rápido y que lo que construye importe. Si ofreces esas tres cosas y el sueldo es competitivo, ganas. Si sólo ofreces sueldo, acabas compitiendo con las big tech, y ahí no vas a ganar como start up", sostiene Castillo.
Cuestiones como la flexibilidad, la confianza en el liderazgo del fundador o las oportunidades de desarrollo profesionales son otros aspectos atractivos que también pesan en las nuevas generaciones. Según apunta Miriam Martín, directora de márketing de Pluxee España, "la flexibilidad, la conciliación y la autonomía se han consolidado como claves en el ecosistema tecnológico". Añade que "los modelos híbridos ya representan el 46% en los entornos laborales de este sector".
Los beneficios sociales y las opciones de retribución flexible -como los cheques restaurante o guardería, o los seguros de salud- son otros aspectos altamente valorados por los equipos. Es en estas propuestas en las que se ha enfocado Pluxee, compañía de origen francés que en 2024 se hizo con el cien por cien de la española Cobee, fundada por Nacho Travesí, Borja Aranguren y Daniel Olea.
Todos estos beneficios cuentan para atraer un talento tecnológico al que se rifan tanto las grandes tecnológicas como las start up.
La eficiencia en la colaboración entre equipos es otra cuestión esencial para Martín, quien considera que el trabajo conjunto entre equipos tecnológicos sólo funciona de verdad cuando existe "una dirección clara hacia objetivos comunes y una visión compartida del producto". Cuando todos los equipos entienden el propósito y el impacto de su trabajo, se favorece la corresponsabilidad y se reducen los silos. Además, es clave apostar por metodologías ágiles y marcos de trabajo fluidos y una comunicación continua.
Welpay es otra plataforma española enfocada en ofrecer beneficios flexibles para los empleados. Su CEO y fundador, Jonatan Amenedo, señala que el sueldo cuenta, pero ya no es suficiente. Añade que "el talento tech hoy quiere autonomía, impacto real desde el primer día y trabajar con tecnología puntera. En una start up puedes ofrecer algo que una corporación no puede: que lo que hagas mañana cambie el producto e impacte desde el minuto uno". Hay un aspecto muy apreciado, como recuerda el CEO de Welpay: "La formación continua, que para perfiles tech no supone un lujo, sino que es una expectativa básica".
El atractivo español
Los profesionales que entren en una start up deben creer en su misión y en el producto. Éste es, para Marta Echarri, responsable del programa Startup Connect de KPMG y fundadora de KiriApp, el primer aspecto del que se debe partir para construir equipos con altas capacidades.
Con esta base, los criterios posteriores deben mirar hacia otras cuestiones, como la disrupción y la innovación que presente el proyecto como ganchos para futuros fichajes. Estos dos pilares son muy valorados, especialmente en el mundo fintech que es donde Echarri tiene más experiencia. "La disrupción ofrecida por las fintech versus la narrativa más clásica de los bancos tradicionales es algo que, sin duda, los empleados aprecian mucho".
Pero si hay algo que la creadora de KiriApp resalta especialmente es el atractivo actual que presenta el ecosistema español: "Si las compañías logran que sus potenciales fichajes piensen en España como un ecosistema en auge, con un fuerte crecimiento en número de proyectos, podrán atraer talento de alta cualificación". Además, Echarri resalta que "en nuestro país tenemos una buena calidad de vida y ventajas fiscales como la popular Ley Beckham, con una tributación a un tipo reducido del 24% para los trabajadores extranjeros que se trasladan aquí".
Ser capaces de ejecutar
Desde un fondo de inversión como Next Tier Ventures, por el que pasan cientos de proyectos al año para analizar y detectar futuras oportunidades, perciben que el engranaje perfecto en un equipo tech se logra con una buena capacidad de ejecución y de adaptación.
Éste es uno de los pilares esenciales para Patricia Pastor, socia del fondo, quien define a un buen equipo tecnológico "no sólo por su talento técnico, sino por cómo piensa y cómo opera". Para Pastor hay factores que deben entrar en juego necesariamente: "No es sólo construir rápido, es saber adaptarse a un entorno en que la tecnología cambia cada pocos meses".
Según el criterio de la inversora "los mejores equipos combinan velocidad con flexibilidad: lanzan, aprenden y reconfiguran constantemente. Hoy la ventaja competitiva no es sólo la velocidad, sino la capacidad de cambiar de dirección sin fricción". Éste último aspecto es importante y puede extrapolarse a todo el ámbito emprendedor en el que nacen ideas, proyectos, innovaciones, o herramientas casi cada día.
La llamada "mentalidad AI native" es otro punto esencial si se quieren diseñar plantillas competentes. Es la mentalidad para construir productos o soluciones nacidas desde la IA. Pastor lo considera "el mayor cambio estructural" en la actualidad, con el que "los mejores equipos ya no piensan en código como output (producto) principal, sino en sistemas, automatización y en trabajadores o agentes de IA".
Responsabilidad 'end to end'
Con 150 personas entre España y México la plantilla de Tax Down, dedicada a la tramitación de impuestos y a la realización de la declaración de la Renta para particulares y empresas, trabaja estos días a todo gas. En plena campaña de la Renta, todo tiene que ser ágil y sin fricciones en los equipos de esta compañía fundada por Joaquín Fernández, Álvaro Falcones y Enrique García.
Para que este engranaje funcione bien, Joaquín Fernández, director de tecnología de Tax Down, habla de tres factores: "En primer lugar, la responsabilidad end to end". Asegura que busca personas que se hagan dueñas de lo que tocan, desde un desarrollo completo hasta el error más tonto. Que no necesiten que alguien les persiga para cerrar las cosas. "Esa mentalidad es lo que diferencia a un equipo que ejecuta de uno que solo cumple", argumenta.
Es imprescindible que sólo haya que explicar las cosas una vez. En su opinión, "parece básico, pero no lo es". Esta capacidad de entender las cosas a la primera no tiene que ver con que sea una "persona muy brillante" o que sea lo suficientemente disciplinada como para apuntar las cosas punto por punto. El resultado de un profesional que sabe entender es que puede construir "una base de conocimiento que crece constantemente y le permite evolucionar más rápido que el resto. Es un súperpoder".
El tercer factor es "una mentalidad de todo es posible". En una start up, cuando alguien pregunta si una idea se podría realizar, la respuesta siempre debe ser "sí". Hay que evaluar si se tienen los recursos y la prioridad para hacerlo. "Un equipo que arranca desde el no se puede ya ha perdido antes de empezar".
La colaboración eficaz
La diversidad de perfiles en los equipos es algo que hay que gestionar desde los inicios de cada proyecto para saber cómo deben colaborar de forma conjunta y que el resultado sea de diez. Para Irene Pareja, directora de Bloom, hay que partir del hecho de "hablar el mismo idioma". Pareja aclara que "eso no significa que todos sepan programar, sino que todos entiendan el objetivo común".
Añade que "los equipos se fragmentan cuando cada área tira hacia su métrica y pierde de vista el proyecto. La comunicación es clave: hay perfiles técnicos brillantes que no saben explicar lo que hacen, ni a su equipo ni a un cliente, y eso genera fricción. Hay que saber mezclar perfiles distintos desde el principio. La diversidad de disciplinas, formas de pensar y trayectorias, es lo que produce las mejores soluciones".
La directora de tecnología de la plataforma de movilidad eléctrica PandaGo, Nora Marji, defiende que la colaboración eficaz entre profesionales debe estar basada en el compartir contexto de negocio, no solo tickets.
"Ingeniería trabaja mucho mejor cuando entiende el por qué detrás de lo que construye. También es crítico tener rituales de sincronización cortos y con propósito claro, evitando reuniones largas que matan la productividad", subraya. Y añade que hay que definir bien las interfaces (conexión) entre equipos: quién decide qué, dónde termina producto y empieza ingeniería, cómo se escala un conflicto.
La clave de una buena colaboración para Carlota Brinquis, fundadora de Incentro, es "no depender únicamente de procesos o herramientas, sino de cómo está diseñada la organización".
En el caso de su compañía, dedicada a servicios de la información, considera que esto no es teórico: "Forma parte directa de cómo trabajamos día a día".
Brinquis añade que "los equipos pequeños y multidisciplinares reducen dependencias y permiten tomar decisiones más rápidas". A esto se suma la responsabilidad compartida sobre los resultados, que alinea a perfiles técnicos y de negocio
Una cuestión de cultura
Carlos Buenosvinos, socio de Encomenda Capital Partners, subraya una idea clave: "La retención del talento no es un problema de recursos humanos. Es una cuestión de liderazgo y de cultura". Y añade que una cuestión esencial "es trabajar en soluciones que tengan impacto real para la compañía. Un profesional de alto nivel no quiere ocuparse de tareas menores o de proyectos que no van a ningún lado. Quiere saber que lo que construye ahorra costes, captura ingresos y consigue clientes más satisfechos". Cuando un profesional ve que su trabajo tiene un propósito y un impacto, "su motivación es difícil de comprar con dinero".
Y en Tribbu ese valor de la cultura lo entienden desde la base de las personas. "El equilibrio y la ambición no están reñidos. Cuanto más está una persona en su lugar, más valor aporta. Y cuando tiene libertad de verdad, brilla mucho más. Todo empieza por tener muy claro qué problema humano quieres resolver. La tecnología no se entiende como algo aislado, sino como la forma de hacer que una experiencia compleja resulte sencilla y segura", explica Andrea García, cofundadora de la start up.
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