Si preguntamos en cualquier aula de Primaria qué quieren ser de mayores, probablemente aparecerían respuestas previsibles: bombero, astronauta, futbolista… Las profesiones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) se abren paso poco a poco en esta lista de preferencias, pero tal vez nada puede compararse a la fascinación por los aviones, un sentimiento que trasciende generaciones y que sigue despertando vocaciones entre muchos jóvenes.
La buena noticia es que trabajar en alguna profesión aeronáutica es uno de los campos con mayor proyección de futuro. Más allá de ser piloto, el sector ofrece numerosas salidas laborales relacionadas con el mantenimiento de aviones, la ingeniería aeronáutica, las operaciones o la formación. Y darlas a conocer es el objetivo con el que nació ‘Quiero Ser’, la iniciativa de Iberia -en colaboración con CAE y Technovation Girls- que acerca estos empleos a estudiantes de entre 14 y 18 años.
‘Quiero Ser’ acaba de celebrar su cuarta edición, en la que 35 adolescentes han podido conocer desde dentro el día a día de la aviación comercial a través de los testimonios de quienes hacen posible cada vuelo. “La idea es que lo vivan, que toquen y que sepan qué tienen que estudiar para conseguir entrar en una empresa como Iberia y tener una de esas profesiones”, relata María Bello, directora de Personas y de Diversidad en la compañía.
María destaca dos razones que hacen especialmente valiosa esta jornada. El primero es el de “acercar el mundo de la aeronáutica a los jóvenes adolescentes” en un momento clave de sus vidas: precisamente en la antesala de decidir qué estudiar. Y por otra parte, la oportunidad de mostrarles personas que hace no tanto podían estar en su lugar “y que tengan referentes tanto de ingeniería aeronáutica, de Técnico de Mantenimiento Aeronáutico (TMA) o incluso de pilotos”.
Ramiro Sequeira, director de Producción de Iberia y María Bello, directora de Personas y de Diversidad de Iberia
Natalia Martínez del Río, directora del Servicio de Aviones de Iberia
Todo cuenta para que entiendan que el sector ofrece muchas opciones, como explica Ramiro Sequeira, director de Producción de Iberia. Se trata de una forma de vida en la que también tiene mucho que ver la parte vocacional, a la que Sequeira concede mucha importancia: “Los que trabajamos en el sector de la aviación lo vivimos con mucha pasión y es importante dar a conocer las diferentes oportunidades que hay dentro de una compañía aérea. Es un mundo muy dinámico y con unas variables en nuestro día a día que nos enganchan mucho y que hacen que, el que entre en la aviación, ya no salga”.
Uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa es mostrar otros tipos de ocupaciones en torno al avión que van más allá de lo que suele ver un pasajero. Ser piloto o Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP) suelen ser los empleos más evidentes. Por eso durante la jornada el recorrido diseñado por la compañía también introdujo en la ecuación profesiones aeronáuticas como las de TMA o aquellas más ligadas a las ingenierías, que se desarrollan en los espacios que visitaron estos jóvenes: el taller de motores, el taller de componentes, el banco de pruebas o los hangares donde se desarrollan las tareas de mantenimiento de centenares de aviones a lo largo del año.
Trasladar este día a día en estos ámbitos es una labor que remite a la motivación, a la experiencia y al trabajo en equipo, como explica Natalia Martínez del Río, directora de Servicio de Aviones de Iberia. Natalia ejerció de anfitriona en la visita de estos jóvenes a estas zonas más técnicas. El recorrido culminó con la visita al Hangar 6.
Este edificio, muy visible desde tierra -y desde el cielo- por su característico arco amarillo, es uno de los iconos de Iberia y de la historia aeronáutica de Madrid por ser una de las mayores instalaciones sin columnas de Europa de su categoría. Dentro caben hasta una decena de aviones de fuselaje estrecho como los Airbus A320, por ejemplo.
Desde este entorno es fácil meter a estos estudiantes en situación, pero Natalia explica que el objetivo de ‘Quiero Ser’ es explicar estas tareas “en un lenguaje más sencillo, sin tecnicismos, para que se entienda bien cómo es nuestro día a día y a qué nos dedicamos para llevarlo a su terreno”.
Y con ello, animar a que se acerquen a carreras más tecnológicas “que ahora mismo no atraen a todo el mundo” y que sirven para formar “perfiles técnicos de los que existe escasez. Todo lo que sea establecer esos puentes con chicas y chicos en edad de decidir qué van a ser de mayores es muy positivo”, concluye.
Una (gran) sorpresa sirve de cierre para las palabras de Natalia. Las inmensas puertas del Hangar 6 se abren y, si alguno de los participantes está aún asimilando el mensaje, la irrupción de uno de los flamantes Airbus A350 de Iberia ayudará sin duda a que el mensaje cale. En pocos minutos, cuando la aeronave ya está estacionada, todo el grupo se dispersa haciendo fotos y curioseando esas partes del avión que rara vez podemos tener tan cerca.
Si la intención de Iberia era acercar el mundo de la aviación, en este momento es literal. Pero anécdotas al margen, lo interesante es el enfoque, el abrir esas miras para jóvenes que incluso tienen antecedentes familiares en el sector, como ocurre con bastantes de los jóvenes que participaron en esta IV edición de la iniciativa: “No solo para ellos”, explica María Bello, “la clave es encontrar ese equilibrio entre la pasión, la vocación y el prepararse para profesiones complejas, para las que hay que estudiar y prepararse y para las que siempre tienes que estar al día”.
La recompensa merece la pena. Las expectativas del mercado laboral en el sector aeronáutico invitan a dar el primer paso, como señala Ramiro Sequeira: “Ser TMA es una profesión cada vez más valorada y con mayor demanda. A medida que el mercado global va creciendo, la escasez ya no es solo de pilotos, que también, sino en general de profesiones cada vez más técnicas. Nuestra función también es la de dar a conocer esas profesiones tan bonitas”.
El planteamiento de ‘Quiero ser’ concede mucho protagonismo a los referentes. Y el caso de Belén Alegre es, tal vez, el más potente para los participantes. Belén es ingeniera aeronáutica y también piloto de Iberia. Es decir, confluyen en ella el magnetismo por este entorno y la voluntad de estudiar una carrera técnica muy exigente. Por su manera de explicar las cosas, por su juventud, y por su cercanía, es un ejemplo perfecto para transmitir esta vocación a las nuevas generaciones.
“Yo creo que para descubrir la vocación es fundamental que los chicos y las chicas tengan inquietud, que tengan ganas de conocer, que tengan ganas de ver, que tengan ganas de preguntar o de informarse”, explica. “‘Quiero ser’ de Iberia es una grandísima oportunidad porque pueden ver de primera mano y contado por nosotros cómo es nuestra profesión, cómo la vivimos, cómo la trabajamos, y también la responsabilidad que conlleva. Por supuesto, también es la oportunidad para resolver las preguntas que les pueden surgir”.
La Belén de 15 años bien podría haber participado en esta iniciativa. Ella misma reconoce que dio sus primeros pasos en este camino sin referentes a mano en los que verse reflejada. “En mi caso no tengo ni familia ni nadie cercano que se dedique a la aviación. Me empezó a gustar este entorno simplemente porque hice un trabajo sobre aviones en el colegio. Ahí surgió todo”, relata.
De hecho, reconoce que “lo de ser piloto me parecía una cosa absolutamente inalcanzable”, más si cabe porque, sin un modelo próximo, y sin que “existieran este tipo de actividades, el camino para descubrir cómo poder hacerlo es mucho más complejo”. No obstante, ella tenía clara la fórmula: motivación, ganas e inquietud por aprender.
Es una receta plenamente vigente para desenvolverse en un sector en el que las opciones profesionales han cambiado mucho. Tradicionalmente había una diferencia marcada entre posiciones más masculinas -como las de piloto o TMA, por ejemplo- o femeninas, como los TCP. De hecho, ‘Quiero ser’ nació como una iniciativa exclusivamente para chicas. Ahora, ya sin distinciones, el resumen es el que explica Belén: “Es una cuestión fundamentalmente de talento y el talento no entiende de género. Hoy en día no hay barreras y eso es lo bonito de esta profesión: que con mucha ilusión y con mucho, mucho trabajo se puede llegar”.
Hugo y Leonor, participantes en 'Quiero ser'
Natalía, Emma y Mencía, participantes en 'Quiero ser'
Esa carrera de despegue es la que están a punto de afrontar los 35 participantes de la IV edición de ‘Quiero ser’ que aún tendrían una parada muy significativa en el programa de la jornada: la visita al CAE, donde se forman las tripulaciones del futuro. En estas instalaciones se encuentran también los simuladores de vuelo, dispositivos de alta tecnología capaces de reproducir con precisión milimétrica cada cabina de los aviones que opera Iberia. Gracias a un avanzado sistema informático, permiten simular cualquier situación de vuelo y trasladarla al movimiento real del simulador.
Puede que Natalia, Hugo, Leonor, Emma o Mencía, cinco de las participantes en ‘Quiero ser’ vuelvan en el futuro a estas mismas máquinas ya como profesionales. Lo cierto es que en estos minutos que pudieron disfrutar a los mandos de un impresionante Airbus A330 fueron capaces de despegar y aterrizar con éxito -con ayuda de los instructores, lógicamente- este avión que Iberia usa para algunas de sus rutas más largas.
Es una experiencia más a sumar a un día intenso en el que muchos de ellos han pasado de tener interés, pero “cero idea de cómo funcionaba todo”, a “cumplir las expectativas” de conocer cada detalle. Unos soñarán desde este día con volar aviones; otros, con diseñarlos o con contribuir a que las aeronaves estén en perfecto estado. Pero todos pueden llevarse a casa unos recuerdos que pueden marcar la diferencia si apuestan por esta vocación de altos vuelos. Hoy comenzaron a imaginar su futuro; mañana podrían estar haciéndolo realidad.
La iniciativa Quiero Ser de Iberia busca despertar vocaciones en un momento clave para el sector aeronáutico, que afronta una creciente demanda de pilotos, técnicos de mantenimiento, ingenieros y otros perfiles especializados. Acercar estas profesiones a los estudiantes no solo ayuda a orientar su futuro académico, sino que también contribuye a cubrir las necesidades de una industria aeronáutica con un importante potencial de crecimiento.
Coordinación y edición Julián Povedano