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Cualquiera puede ejercerlo si antepone los intereses de la empresa a los particulares. No hace falta ser un gran jefe.
¿Cualquiera puede llegar a ser un líder ejemplar? "Sí, y el camino para lograrlo es menos complicado de lo que la mayoría de los libros sobre la materia quieren hacer creer", responde claro Les McKeown, autor de Lidera. Comparte tu visión. Inspira a otros. Logra lo imposible (Koan).
No es un don de cuna, como argumenta: "Se necesita la mentalidad adecuada y un conjunto de habilidades básicas. Y ninguna de las dos requiere genialidad, ni un tipo de personalidad particular, ni años de formación académica. Es sorprendentemente simple", reconoce el experto, presidente de Predictable Success, donde trabaja con altos ejecutivos y equipos directivos en crecimiento sostenible y liderazgo personal. De hecho, añade, solo basta con apuntarse este mantra: "Cuando trabaje en grupo, antepondré los intereses de la empresa a los míos. Eso es todo. Es lo que llamo Compromiso con la empresa. Quizá sea solo sentido común avanzado, pero en más de 30 años trabajando con equipos, he descubierto que es la herramienta más poderosa de la que dispone cualquiera que quiera actuar con eficacia", añade McKeown.
Un barista que dejó de limpiar las mesas para echar una mano cuando la cola en la cafetería no dejaba de crecer; una cuidadora de perros que preguntó si debía comprar comida porque en su última visita se dio cuenta de que casi no quedaba; un compañero que se ofreció a eliminar diez de sus diapositivas de una presentación sobrecargada. El día que McKeown comenzó a escribir el primer capítulo anotó estas situaciones reales que no se estudiarían nunca como casos de éxito extraordinarios, "aun siendo historias de liderazgo auténticas". Las tres, argumenta el autor, "comparten la única cualidad que define el verdadero liderazgo: alguien que elige anteponer los intereses del grupo a su propia conveniencia, que favorece a las personas a alcanzar un objetivo común. No tiene que ver, por tanto, con el carisma, la brillantez, la inteligencia o el cargo. Estas características puede ayudar, por supuesto, pero ninguna es indispensable, así que casi cualquiera puede hacerlo, en casi cualquier lugar y en casi cualquier momento".
No se refleja en una tarjeta de visita pomposa. "Nos hemos dejado seducir por la idea de que el liderazgo es un acto esencialmente heroico, reservado para personas excepcionales en momentos excepcionales. Y la mayoría de las veces es prosaico, mundano y poco espectacular. Un directivo que se compromete a escuchar atentamente antes de hablar en una reunión, un colega que interviene cuando un equipo está desbordado, el dueño de un negocio que se anticipa a las necesidades de un cliente... Estos son auténticos actos de liderazgo", indica. Corrientes, diarios. "Y las organizaciones que entienden esto tienen una profunda ventaja sobre aquellas que siguen esperando al héroe", añade McKeown, asesor de American Express, Harvard University, Microsoft, Randstaad, T-Mobile o el Ejército de EEUU.
Rol igual al estilo personal
El experto simplifica aún más el cometido. Liderar, asegura, "es un acto relativamente intuitivo. Solo hay dos habilidades que un líder necesita de verdad: la capacidad de gestionarse a sí mismo y la de trabajar bien con los demás. Y no es necesario convertirse en un Maestro Jedi en ninguna de las dos. Una competencia básica cubrirá el 80% de las situaciones, que el objetivo no es convertirse en una máquina siempre activa que toma el mando en cada situación, es simplemente dar la talla en los momentos adecuados para la gente que te rodea".
Para una gestión exitosa, McKeown recomienda ser en la oficina igual que en casa. "El secreto, si lo hay, es hacer coincidir tu rol con tu estilo, en lugar de creer en el mito de que solo el tipo Visionario [así lo denomina en su publicación], carismático y audaz es un verdadero líder", avanza el experto, que también describe otros tres perfiles: el Ejecutor, el Organizador y el Sinergista. Los Visionarios piensan a lo grande, asumen riesgos e inspiran a otros con ideas brillantes. Los Ejecutores prosperan en la acción, haciendo las cosas por casi cualquier medio necesario. Los Organizadores construyen los sistemas y estructuras que permiten a una organización escalar. Y los responsables excepcionales aprenden a trascender las limitaciones de su estilo natural y a desarrollar el enfoque Sinergista, que antepone las necesidades del grupo a sus propias preferencias y prejuicios, una habilidad que se aprende".
Según su experiencia, "el comportamiento de mayor impacto que puede demostrar un líder es la voluntad de tener conversaciones difíciles, de forma directa y diplomática, sin agendas ocultas y sin ponerse a la defensiva. No se puede liderar si la reacción por defecto ante una situación incómoda es desaparecer, que es lo que hace la mayoría, que pone excusas, espera a que el problema se resuelva por sí solo... La combinación de franqueza y elegancia es más rara de lo que parece", subraya McKeown.
También destaca "la inclusión genuina. La que involucra activamente a cada miembro en el trabajo y se da cuenta cuando alguien se ha desconectado y se preocupa lo suficiente como para averiguar por qué", detalla el experto. El favoritismo, alerta, incluso cuando es involuntario, "hace que los equipos se retraigan y, en el peor de los casos, que socaven activamente los objetivos de su líder. Y cuando las personas se sienten incluidas, aportan más al trabajo. Y esto lo es todo".
Un discurso de éxito muy PREPARADO
El liderazgo excepcional no es un momento de inspiración, se prepara, como el discurso de Martin Luther King Jr. en escalinatas del Lincoln Memorial (Washington).El 28 agosto de 1963, en las escalinatas del Lincoln Memorial (Washington) Martin Luther King Jr. pronunció su discurso 'Tengo un sueño' delante de 250.000 personas. "Tendemos a olvidar que, King ya había hablado esencialmente sobre los mismos temas cientos de veces durante casi una década. Había viajado miles de kilómetros, había sido demandado, golpeado, arrestado y encarcelado y había sacrificado cualquier apariencia de una vida familiar normal. El discurso fue la retirada de fondos. Los años de compromiso monótono y agotador fueron el depósito", argumenta Les McKeown, autor de 'Lidera. Comparte tu visión. Inspira a otros. Logra lo imposible' (Koan). "El liderazgo excepcional no es un momento de inspiración. Es el producto de una implacable coherencia de propósito, aplicada discretamente, día tras día, mucho antes de que nadie esté mirando", añade.
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