El observatorio mide 5.6 metros por 5.4 metros y cuenta con tres instrumentos principales que trabajan de manera complementaria:
- Telescopio de rayos gamma (Burst Alert Telescope, BAT) que detecta el estallido incial.
- Telescopio de rayos X (XRT) que estudia la emisión posterior.
- Telescopio óptico-ultravioleta (UVOT) que observa la luz visible y ultravioleta del evento.
Originalmente recibió el nombre de Swift Gamma-Ray Burst Explorer, pero fue renombrado en 2018 en honor al astrónomo Neil Gehrels, quien desempeñó un importante papel en su desarrollo. Aunque fue diseñado para operar durante unos pocos años en la órbita terrestre baja, el observatorio ha superado ampliamente su vida útil prevista, ayudando a realizar muchos descubrimientos importantes sobre la evolución del cosmos, entre otros eventos. Si queremos seguir estudiando el universo primitivo, esto observatorio conserva una enorme importancia.
actividad solar ha calentado y expandido las capas superiores de la atmósfera terrestre, haciendo que exista una mayor resistencia al avance del satélite. Esta fricción atmosférica reduce gradualmente su velocidad orbital, provocando que descienda cada vez más rápido.Este proceso, conocido como decaimiento orbital, no significa que el observatorio esté colapsando estructuralmente, sino que su órbita se está deteriorando. En estos momentos se encuentra a un altitud de 224 millas (360 kilómetros). Si no se eleva nuevamente, el satélite terminará reingresando a la atmósfera terrestre y se destruirá por el intenso calor de la fricción. Se prevé que esto ocurra por octubre.
Swift Boost, la cual pone en órbita la nave robótica LINK, desarrollada por la startup estadounidense Katalyst Space, a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman.Durante las próximas semanas, LINK verificará el funcionamiento de sus sistemas de navegación, sensores y propulsión antes de aproximarse a Swift. Una vez que alcance al observatorio, realizará una inspección para identificar el mejor punto de captura y, con ayuda de sus brazos robóticos, se acoplará al satélite. Posteriormente, utilizará sus propulsores para elevar gradualmente la órbita de Swift durante varios meses, devolviéndolo a una altitud segura desde la que pueda continuar sus observaciones científicas.
Si LINK tiene éxito, será la primera ocasión que una nave robótica privada capture y remolque un satélite científico del gobierno estadounidense. Respecto a las toneladas de chatarra espacial que tenemos flotando sobre nosotros, el éxito de esta misión sería un importante logro si queremos emprender otras misiones para reparar, reabastecer o reubicar satélites en lugar de reemplazarlos, con el potencial de reducir los costos de operaciones espaciales.
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