Niño con un teléfono móvil en su hogar. iStock
Historias Así es el "salvaje Oeste digital" que Sánchez quiere regular: la dictadura del algoritmo, acoso e impunidad con los menoresEl Ejecutivo defiende la prohibición a menores de 16 años por su impacto en la salud mental y la falta de control sobre los contenidos digitales.
Más información: La "explosión" de problemas de salud mental empezó en 2012: a los jóvenes "les duele" internet porque "les tritura"
Mariana Goya Publicada 4 febrero 2026 07:30hEl Gobiernoprohibirá el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. Así lo anunció este martes, 3 de febrero, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el World Governments Summit de Dubái, donde presentó un paquete de medidas destinadas a reforzar la regulación de las grandes plataformas digitales y garantizar un entorno más seguro en internet.
La iniciativa obligará a las empresas tecnológicas a implantar sistemas efectivos de verificación de edad y forma parte del proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, actualmente en tramitación en el Congreso. "Les protegeremos del salvaje Oeste digital", afirmó el presidente.
Sánchez justificó la medida por la necesidad de frenar lo que considera una falta de control estructural sobre el espacio digital. De hecho, afirmó que "las redes sociales se han convertido en un Estado fallido, donde se ignoran las leyes y se toleran los delitos", y defendió que los poderes públicos deben actuar con mayor determinación frente a plataformas "más ricas y poderosas que muchos países".
Sánchez anuncia que prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años: "Vamos a protegerles del salvaje oeste"En ese marco, el presidente se comprometió a proteger a los menores de un entorno digital que describió como carente de reglas claras y con graves consecuencias sociales.
Asimismo, la restricción de acceso a menores de 16 años se alinea con medidas similares adoptadas o en estudio en otros países europeos, como Francia o Portugal, y responde a una preocupación creciente por el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes.
Y es que datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que más de siete de cada diez menores de entre 10 y 15 años ya disponen de un teléfono móvil, lo que ha intensificado el debate sobre la exposición temprana a contenidos digitales sin supervisión.
Las medidas de Sánchez
El anuncio del presidente va acompañado de una reforma legal destinada a endurecer las responsabilidades de las plataformas. De ahí que, entre las medidas previstas, figure la atribución de responsabilidad penal a los directivos de las tecnológicas en caso de que no retiren contenidos ilegales o de odio.
Aunque el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea ya impone obligaciones a las grandes plataformas, la propuesta del Ejecutivo español introduce un elemento adicional al personalizar las consecuencias legales en los equipos directivos.
De hecho, la aplicación del DSA ya ha derivado en sanciones, como la multa de 120 millones de euros impuesta a la red social X por incumplimientos en materia de transparencia publicitaria.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención este martes en Dubái. EFE
Al mismo tiempo, el Gobierno plantea tipificar como delito la manipulación de algoritmos y la amplificación deliberada de contenidos ilegales, porque que, según Sánchez, contribuyen a la propagación del odio y a una mayor polarización social.
En esta línea, se prevé la creación de un sistema de rastreo y trazabilidad que permita medir la difusión de discursos de odio y exponer la permisividad de las plataformas que los favorecen.
Además, el Ejecutivo trabajará con la Fiscalía para investigar posibles infracciones vinculadas a herramientas como Grok —la inteligencia artificial de X—, TikTok o Instagram, en referencia a la difusión masiva de imágenes sexualizadas, algunas de ellas ya bajo investigación de la Comisión Europea.
Más salud mental
La preocupación de Sánchez se ve, al mismo tiempo, respaldada por un creciente consenso entre expertos en salud mental infantil y adolescente.
Ejemplo de ello es Francisco Villar Cabeza, psicólogo clínico y especialista en prevención de la conducta suicida en la infancia y adolescencia. Lleva más de una década atendiendo a menores en contextos de elevada vulnerabilidad emocional y su experiencia profesional le ha llevado a identificar la exposición digital como uno de los principales factores de malestar entre los jóvenes.
"Sabemos muy bien qué les duele a los chavales y qué les enferma", sostenía en una entrevista con ENCLAVE ODS, donde, además, apuntaba de forma recurrente a las pantallas como origen o agravante de muchos cuadros clínicos.
"La exposición es una variable clave en el incremento del malestar", afirmaba en otra ocasión junto a este vertical, aunque aseguraba que esta no es una causa única. Según explica, estas tecnologías "parecen contribuir negativamente en todos y cada uno" de los trastornos que afectan a la población juvenil, tanto agravando cuadros existentes como incrementando su prevalencia.
Las recomendaciones del doctor Francisco Villar para que las pantallas dejen de 'devorar' a nuestros hijosLos datos refuerzan esta percepción. El estudio Healthier Digital Lives, elaborado por Cyber Guardians, una entidad sin ánimo de lucro creada por siete personas vinculadas al mundo de la ciberseguridad, sitúa en 2012 un punto de inflexión en la salud mental infantil en España, coincidiendo con el momento en que el acceso a internet de alta velocidad alcanzó al 50% de los hogares y se generalizó el uso de smartphones y tablets.
Desde entonces, el informe detecta un "incremento explosivo" de estas patologías y un patrón creciente de conductas suicidas entre adolescentes. Y es que, entre otras cuestiones, el deterioro emocional se ve agravado por fenómenos como el ciberacoso.
El VII informe La opinión de los/as estudiantes, elaborado por Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR y presentado en septiembre de 2025, señala que el 12,3% del alumnado afirma que él o alguno de sus compañeros sufre acoso escolar de alguna de sus formas.
El acoso exclusivamente digital ya afecta al 2,2% del alumnado y los casos combinados de acoso presencial y online se ha duplicado respecto al curso anterior. El ciberbullying es más frecuente entre menores de 11 y 12 años y se concentra especialmente en Secundaria, con plataformas como WhatsApp, Instagram y TikTok como los principales canales.
Una línea de estudiantes de secundaria uso de teléfonos móviles . iStock
Villar advierte además de un agravamiento de estas dinámicas con la irrupción de la inteligencia artificial. "Son niños los que recrean fotos de sus compañeras desnudas con esta tecnología", alertaba a ENCLAVE ODS ya en 2024, en referencia a casos recientes investigados por las fuerzas de seguridad.
De hecho, informes como State of Deepfakes 2023 muestran que la pornografía creada mediante la manipulación de imágenes aumentó un 464% entre 2022 y 2023, un fenómeno que afecta de forma desproporcionada a niñas y adolescentes.
Y aunque es una cifra de lo más impactante, no lo es tanto si tenemos en cuenta que, según datos del Ministerio de Igualdad, seis de cada diez adolescentes acceden a pornografía, con una edad de inicio situada entre los 8 y los 10 años.
La opinión de los expertos
Ante tal situación, organizaciones como Plan Internacional han acogido favorablemente el anuncio del Gobierno. La entidad reclama un consenso político urgente para aprobar la ley de protección de menores en entornos digitales y subraya que la regulación debe ir acompañada de verificación de edad, control del diseño de las plataformas y educación digital desde edades tempranas.
Violencia sexual, desconfianza y dependencia digital: así es la vida de los jóvenes españoles tras la irrupción de la IAY es que, tal y como revela su informe Así somos: el estado de la adolescencia en España 2025, basado en más de 3.500 encuestas, revela que más de un tercio de los adolescentes considera que pasa demasiado tiempo en redes sociales y que hasta un 17% reconoce tener adicción al móvil.
En cualquier caso, Plan Internacional insiste en que la respuesta al desorden digital no puede limitarse a la restricción del acceso, sino que debe combinar protección, educación y rendición de cuentas por parte de las plataformas. Un conjunto de elementos que, según el Gobierno, busca poner fin a un entorno digital que ha crecido durante años sin límites claros y que ahora exige una intervención decidida del Estado.