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Así ha frenado Trump el regreso de María Corina Machado para sostener a Delcy Rodríguez tras el terremoto

Así ha frenado Trump el regreso de María Corina Machado para sostener a Delcy Rodríguez tras el terremoto
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La Casa Blanca tomó la decisión tras una conversación de los presidentes de EE UU y Venezuela y ante el temor de que la entrada de la líder opositora desestabilizara al régimen
Así ha frenado Trump el regreso de María Corina Machado para sostener a Delcy Rodríguez tras el terremoto

La Casa Blanca tomó la decisión tras una conversación de los presidentes de EE UU y Venezuela y ante el temor de que la entrada de la líder opositora desestabilizara al régimen

Regala esta noticia Añádenos en Google María Corina Machado. (E.P.)

David Alandete

Corresponsal. Washington

03/07/2026 a las 00:33h.

El viernes, mientras los equipos de rescate seguían buscando supervivientes entre los edificios hundidos de La Guaira y Caracas, Donald Trump habló por teléfono con ... Delcy Rodríguez. El presidente de Estados Unidos quería ofrecer toda la ayuda posible y dar garantías de que Washington estaría junto a los venezolanos ante un terremoto cuyas víctimas se contaban por miles, quizá por decenas de miles.

Washington necesitaba toda la cooperación del régimen para coordinar la ayuda, abrir corredores logísticos, facilitar la llegada de equipos estadounidenses de rescate de élite y preservar una relación que la Administración Trump considera esencial para la estabilidad del país en lo económico y, ahora, en la tarea urgente de salvar vidas tras un desastre que ha superado al Estado venezolano.

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      • recoger el Nobel de la Paz.

        Desde entonces había insistido en que su salida era temporal. Vino a Washington y se reunió dos veces con Trump. Ser recibida cara a cara por un presidente de Estados Unidos es un privilegio reservado a muy pocos dirigentes extranjeros y suponía un reconocimiento implícito de la relevancia que Washington concedía a la opositora venezolana.

        Eso ocurría pese a las críticas iniciales de algunos sectores de la Administración Trump por haber recibido el Nobel de la Paz, un galardón que el presidente estadounidense ambicionaba. Y también pese a las conclusiones de la Inteligencia estadounidense de que el ejército venezolano no facilitaría una transición desde la dictadura hacia quienes se impusieron legítimamente en las elecciones de 2024, según las actas.

        Venezolanos, sobre mi regreso a Venezuela: pic.twitter.com/UhSCsM3ovi

        — María Corina Machado (@MariaCorinaYA) June 29, 2026

        La llegada de la principal figura opositora podía transformar una catástrofe humanitaria en una crisis de poder, cuando lo que necesitaba Venezuela, a ojos de ese sector de la Administración, era estabilidad y reforzar los cimientos del Estado.

        La escena que Washington quería evitar es fácil de imaginar: Machado entrando en Venezuela rodeada de quienes la esperan y apoyan mientras Rodríguez trataba de proyectar control, los voluntarios de la oposición desplegaban redes de ayuda y los ciudadanos comparaban la reacción de una dirigente que volvía al país con la de una estructura chavista todavía asociada al aparato de Maduro y a la defectuosa construcción de las viviendas por parte del chavismo.

        Tras la captura de Maduro hace seis meses, Washington decidió no propiciar un relevo inmediato de poder. Apostó por una transición gradual con Rodríguez como interlocutora provisional. Esa fórmula permitía preservar el funcionamiento del Estado, mantener abiertas las rutas de cooperación en seguridad y migración, facilitar la entrada de empresas occidentales en el sector petrolero y evitar el vacío que podía dejar el colapso de un régimen que durante años concentró el control territorial, militar y administrativo del país. La presidenta encargada, además, había demostrado una capacidad de cooperación total, sin reservas, entrega absoluta.

        La llegada de la principal figura opositora podía transformar una catástrofe humanitaria en una crisis de poder, cuando lo que necesitaba Venezuela era estabilidad

        Los contactos con Machado continuaron durante el fin de semana. Fuentes estadounidenses conocedoras de esas conversaciones aseguran que varios interlocutores de ese país le recomendaron paciencia. Le pidieron que no tratara de entrar de inmediato y que evitara una confrontación que, a juicio de un sector imperante en la Casa Blanca, podía poner en peligro la transición.

        El domingo, la dirigente intentó una segunda ruta. Viajó comercialmente a Ciudad de Panamá y trató de tomar un vuelo de Copa Airlines hacia Caracas. Tampoco pudo hacerlo. Según personas informadas sobre el episodio, la aerolínea temía que permitir su embarque provocara represalias del régimen venezolano y pusiera en riesgo sus operaciones en el país. Machado denunció en un vídeo que Rodríguez llegó a cerrar el espacio aéreo venezolano para impedirle regresar, algo que quedó reflejado en registros oficiales, aunque el régimen no ha explicado el motivo de aquella decisión.

        Machado no dispone de un pasaporte venezolano válido. Esa circunstancia, que en cualquier democracia sería un mero problema administrativo, se convierte en Venezuela en un mecanismo de control político. Para entrar necesita, en la práctica, un salvoconducto del mismo aparato que la inhabilitó, la persiguió y la obligó a abandonar el país.

        En el mensaje, grabado desde Panamá, Machado acusó a las autoridades de bloquear ayuda humanitaria, dificultar la llegada de rescatistas y silenciar información sobre la dimensión real de la tragedia. El diario 'Wall Street Journal' recogió además denuncias de pilotos privados sobre obstáculos burocráticos a vuelos hacia Venezuela, incluidos algunos relacionados con ayuda y personal humanitario. El sector dominante en la Administración Trump recibió esas declaraciones con irritación. Considera la voluntad de la opositora de regresar una afrenta a su estrategia.

        Pero ese sector no es único ni monolítico. Hay diplomáticos de carrera y aliados de Trump, sobre todo en Florida, que creen que ese veto, ya notorio, puede soliviantar a grupos de votantes latinos en Estados Unidos, decisivos en las elecciones parciales de noviembre y especialmente sensibles a todo lo relacionado con Venezuela. Ya los demócratas han logrado importantes avances en el sur de ese Estado, y los republicanos necesitan cada voto para bloquear comisiones de investigación que quieran hacer descarrilar la agenda del magnate en el final de su presidencia.

        Terremoto y poder

        Fuentes venezolanas conocedoras de esos contactos atribuyen el bloqueo al regreso de Machado no sólo a decisiones del chavismo, sino también a la disputa interna en Washington. Según esos medios, la crisis ha dejado al descubierto la ausencia de una posición única dentro de la Casa Blanca sobre Venezuela y sobre el papel que debe desempeñar la dirigente opositora en una eventual transición.

        En ese debate conviven quienes priorizan la estabilidad y la cooperación con Rodríguez para mantener en pie las estructuras del Estado; quienes creen que Washington debería respaldar con mayor claridad una ruptura con el aparato chavista y la restitución democrática; y quienes analizan el caso venezolano también en función de las elecciones legislativas de noviembre y de la futura pugna republicana por la sucesión de Trump. Esa superposición de intereses ayuda a explicar, según esas fuentes, las señales contradictorias recibidas por el entorno de Machado.

        Una de esas fuentes resume así el coste político de esa estrategia: «Convertir a Machado en una adversaria y a Delcy en una víctima no tiene ningún sentido y no va a funcionar. Es contra natura. Un electorado clave en distritos necesarios para los republicanos no lo va a aceptar».

        De momento, Machado ha tomado la determinación de volver. Lo haga de forma inmediata o no, en Washington se es consciente de que las críticas populares al régimen en el rescate y la reconstrucción no dependen de que lo logre o no.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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