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Así negoció Zapatero los certificados de sus joyas millonarias: cartas de su puño y letra, contactos de su equipo de Exteriores y las negativas de Arabia Saudí

Así negoció Zapatero los certificados de sus joyas millonarias: cartas de su puño y letra, contactos de su equipo de Exteriores y las negativas de Arabia Saudí
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El ex presidente pidió sin éxito un ‘acuse de recibo’ que prometiera entregar al juez la documentación Leer

El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado sin éxito conseguir durante los últimos tres meses dos tipos de justificantes de Arabia Saudí para acreditar ante el juez el origen de las joyas que le fueron intervenidas en su despacho profesional.
Sin embargo, la dictadura saudí se ha negado a emitir certificado alguno sobre la procedencia de las millonarias joyas que fueron escondidas por el ex líder del PSOE en una caja fuerte de su despacho, ubicado en la madrileña calle Ferraz.

Según ha podido saber EL MUNDO a través de varias fuentes intervinientes en las negociaciones, la primera solicitud se centró en requerir un certificado que reflejara que el ajuar valorado provisionalmente en 1,3 millones de euros le fue entregado en el Palacio de La Moncloa por el rey Abdullah Bin Abdulaziz en 2007. De esta forma, la defensa de Zapatero pretendía justificar la prescripción del fraude fiscal y anular el contrabando.

Las conversaciones con la Embajada de Arabia Saudí, encabezadas por destacados miembros del antiguo equipo de Exteriores durante su etapa de presidente, resultaron infructuosas. La respuesta oficial de las autoridades saudíes fue que no querían emitir un certificado de esas características a un ciudadano privado porque sentaría un precedente que abriría la veda para nuevas solicitudes de ese tipo y deslizaron que lo mejor sería que les fuera requerida la información por vía judicial.

Los diplomáticos de confianza del ex presidente socialista intentaron de esta forma convencer a la Embajada de la necesidad de disponer de un documento acreditativo para presentarlo ante la Audiencia Nacional pero la negativa persistió durante al menos los primeros dos meses.
Fue entonces cuando por parte de los emisarios de Zapatero se le sugirió a Arabia Saudí la emisión de un documento alternativo que hiciera las veces de certificación ante el juez José Luis Calama.

De ahí que se propusiera a la Embajada árabe la emisión de un «acuse de recibo» a las dos cartas enviadas de su puño y letra por Zapatero en junio y en agosto pidiendo que se validara la entrega en 2007.

Pero que tuviera la peculiaridad de que junto a la confirmación de la recepción de las misivas, Arabia Saudí avanzara su disposición a facilitar en sentido favorable toda la información ante un requerimiento judicial. Las mismas fuentes consultadas por este periódico indican que las conversaciones han sido fluidas durante las últimas semanas y que daban por hecho que recibirían una contestación en esos términos en los próximos días o semanas. No obstante, y pese a que las autoridades árabes contestaron verbalmente que lo iban a estudiar, el referido «acuse de recibo» tampoco ha llegado.

La reticencia de Arabia Saudí a cumplir con alguna de estas dos fórmulas explica el silencio que ha mantenido Zapatero durante los últimos tres meses pese a anunciar al juez en su declaración como investigado que justificaría el origen en un breve plazo de 10 días. No en vano, su estrategia jurídica pasaba por dar el paso definitivo en cuanto dispusieran de alguno de los dos documentos citados.

El plan diseñado por Zapatero, que seguía a la espera de la contestación definitiva de la delegación saudí, se vio truncado esta semana con el ultimátum impuesto por el juez que le investiga en el marco del denominado caso Plus Ultra. El instructor le emplazó a que en sólo 3 días entregara toda la documentación que obrara en su poder sobre el origen de las piezas. Tras estudiar Zapatero con sus asesores si dejaban pasar el plazo impuesto aferrándose a que está en su derecho de contestar mientras dure la fase de instrucción o contestaban al juez, el ex dirigente socialista se decantó por la segunda opción.

De tal forma que su letrado Víctor Moreno Catena preparó la contestación el pasado martes incorporando las dos misivas que su cliente ha remitido a la Embajada de Arabia Saudí en España. Se trata de comunicaciones dirigidas al jefe de Protocolo de la Corte Real de Arabia Saudí que rezaban así: «Como posiblemente recordará, con motivo del viaje oficial de Su Alteza Real Saudí, Su Majestad el Rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, los días 18 y 19 de junio de 2007, y en el marco de las relaciones entre nuestros dos países, entregó sus muestras de consideración de las que fuimos objeto». «En esa fecha», añadió, «en el Palacio de la Moncloa recibimos un regalo estrictamente personal consistente en una colección de tres juegos de joyería de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional diferenciados por sus gemas, rubíes, esmeraldas y zafiros». «Con la única pretensión de honrar la verdad de lo acontecido, ruego a esa Corte confirme la veracidad de los hechos referidos en la forma que estime más oportuno», le solicitó Zapatero a los saudíes en junio.

En agosto, el ex líder socialista remitió una nueva carta. Esta vez, «informando de que se instaría una solicitud de cooperación judicial internacional».

Con estas dos cartas en su poder y sin los ansiados certificados, el ex presidente Zapatero planteó ayer al juez que «de considerarse insuficiente la explicación ofrecida en las anteriores alegaciones, se interesa que se acuerde recabar de las autoridades competentes del Reino de Arabia Saudí, por el cauce del instrumento de cooperación jurídica internacional que resulte procedente, la correspondiente confirmación oficial del regalo recibido en la referida visita de 18 y 19 de junio de 2007».

«A tal efecto», agrega la defensa, «podrá acompañarse a la solicitud copia» de las referidas cartas, «con el fin de que la autoridad requerida pueda acreditar los hechos». «Se trata», prosigue el escrito de Zapatero, «de una diligencia de comprobación perfectamente delimitada que, de considerarse necesaria, permitiría despejar definitivamente la única cuestión fáctica que dio origen a esta pieza separada: la procedencia de las joyas».

Con respecto al resto de piezas intervenidas, el ex líder del PSOE explica que tienen poco valor y «proceden de antepasados y recuerdos de familia y forman parte del ajuar familiar, al igual que algún que otro obsequio que ha recibido por diferentes relaciones de amistad». «En todo caso, todos estos efectos deben considerarse de todo punto irrelevantes», apostilla.

Cabe recordar que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional intervino más de 100 piezas de joyería en el despacho que tiene Zapatero en la calle Ferraz. En el interior de una caja fuerte fueron hallados 41 pendientes, 15 collares, 11 brazaletes. 8 anillos y 8 relojes. La joyería Ansorena tasó inicialmente el lote en 1.323.915 euros y señaló que destacaban, por encima del resto, un collar de oro blanco de 18 quilates cuajado de diamantes con dos esmeraldas procedentes de Zambia, valorado en 278.000 euros. Pero también otro collar de oro blanco con 13 zafiros de Tailandia y diamantes de 220.000 euros. Otras dos piezas superan los 90.000 euros: un collar de 155.000 euros y una pulsera con esmeraldas de Zambia.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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