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Así son las vacaciones de un 'trabajador burbuja'

Así son las vacaciones de un 'trabajador burbuja'
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La nula desconexión digital y la disponibilidad constante favorecen el síndrome del 'trabajador burbuja', un estado de hipervigilancia constante que impide el descanso real, que deriva en agotamiento crónico y reduce el rendimiento a la vuelta de vacaciones. Leer
Vida en la oficinaAsí son las vacaciones de un 'trabajador burbuja'Actualizado 10 JUL. 2026 - 11:43

La nula desconexión digital y la disponibilidad constante favorecen el síndrome del 'trabajador burbuja', un estado de hipervigilancia constante que impide el descanso real, que deriva en agotamiento crónico y reduce el rendimiento a la vuelta de vacaciones.

El estrés no se toma días libres. A los profesionales que no desconecten del trabajo en vacaciones el burnout les recibirá de vuelta. Revisar el correo electrónico de forma compulsiva, como un ritual, no es compromiso, ni eficiente. Irse de vacaciones debe ser sinónimo de desconexión real.

Un exceso de digitalización en determinadas actividades laborales, fundamentalmente las vinculadas a la sociedad del conocimiento, ha generado un nuevo síndrome que preocupa a empresas y profesionales: el del trabajador burbuja, denominado así por que operan de forma aislada, conectados a su trabajo gracias a la tecnología, pero desconectados de la cultura de la organización, sus compañeros y su bienestar laboral. Es precisamente la dificultad para desconectar, las jornadas que se alargan -según Cigna International Health Study el 64% de los españoles asegura trabajar más de 40 horas semanales- y la conexión constante las que favorecen la aparición de este síndrome que empieza a ser habitual.

Responder un correo electrónico desde la playa e incluso atender una llamada telefónica de trabajo durante las vacaciones puede ser aceptable. El problema es cuando estas interrupciones pasan a ser habituales y hacen que el cerebro esté continuamente alerta y conectado al trabajo. Amira Bueno, directora de RRHH de Cigna Healthcare España, explica que uno de los principales problemas de este síndrome es que no suele percibirse como tal: "Al contrario, muchas de las conductas que lo caracterizan se premian o se interpretan como una demostración de compromiso y dedicación. Cuando responder fuera del horario, estar siempre disponible o pensar constantemente en el trabajo deja de verse como una excepción y pasa a considerarse la forma habitual de trabajar, resulta mucho más difícil detectar que esa dinámica puede estar influyendo en el bienestar de la persona".

Conexión vacacional

La tecnología y la conexión constante son la tormenta perfecta para este síndrome. Sólo el 46% de los trabajadores desconecta al terminar su jornada. La nueva Encuesta de Desconexión Digital elaborada por Infojobs también revela que dos de cada tres trabajadores (66%) tienen instaladas en su dispositivo herramientas relacionadas con su actividad profesional como el correo electrónico y otro tipo de aplicaciones que propician la colaboración laboral. El acceso a estas herramientas es todavía más frecuente entre los perfiles de mayor grado de digitalización. Por ejemplo, alcanza el 78% entre quienes teletrabajan, el 72% entre los empleados de empresas grandes y entre los del sector cuaternario, y el 76% entre aquellos que perciben ingresos superiores a 2.000 euros mensuales.

Según Mónica Pérez, directora de comunicación y estudios de Infojobs, "la tecnología ha facilitado nuevas formas de trabajar y de colaborar, pero también ha hecho más difusos los límites entre el tiempo laboral y el personal. Garantizar la desconexión digital ya no depende únicamente de la legislación, sino también de la cultura organizativa y de establecer expectativas claras sobre cuándo es necesario estar disponible y cuándo no".

Un 32% de los trabajadores asegura que, aunque desconecta, sigue pensando en las tareas pendientes, mientras que el 15% permanece atento por si surge algún asunto que resolver, aunque lo pueda gestionar en la siguiente jornada. Un 7% reconoce estar pendiente del trabajo de forma habitual, incluso aunque no exista ninguna urgencia. En conjunto, uno de cada cinco trabajadores (22%) admite mantenerse pendiente de posibles cuestiones laborales fuera de su horario, un porcentaje ligeramente inferior al del año pasado (24%).

Disponibilidad

Gracias, y también por culpa de las aplicaciones digitales instaladas en el dispositivo personal, estar disponible se ha normalizado. Entre quienes las utilizan, el 39% afirma que lo hace porque es lo normal en su entorno laboral, el 35% por iniciativa propia y el 26% por sugerencia de la empresa o de su responsable.

Lo que sucede es que esta disponibilidad, si no se gestiona de forma adecuada, tiene consecuencias en el bienestar del empleado, de ahí el síndrome del trabajador burbuja. La investigación de Infojobs recoge que la presión (42%) y el desgaste (38%) son las sensaciones que más se asocian a recibir comunicaciones de trabajo fuera del horario laboral, por delante de otras como la percepción de que se trata de un hábito (30%), que es más frecuente entre quienes acceden a herramientas laborales desde sus dispositivos personales, o el sentimiento de culpa (24%).

Sólo un 'email'...

En su momento, el síndrome del trabajador burbuja se popularizó coincidiendo con la explosión del teletrabajo, debido a una confusión entre el aislamiento físico y el funcional. La evidencia científica demuestra que existen trabajadores burbuja en una oficina repleta de gente, y durante las vacaciones, ya sean en la playa o en la montaña. La desconexión poco o nada tiene que ver con un espacio, es un estado que si se mantiene en el tiempo puede tener consecuencias.

Un estudio de Cigna Healthcare España vincula la falta de desconexión con el aumento de trastornos del sueño (insomnio) y dolores musculoesqueléticos. Para el trabajador burbuja, la no desconexión se traduce en hipervigilancia, un estado en el que el sistema nervioso nunca sale del modo de "lucha o huida".

Las investigaciones de la doctora Sabine Sonnentag de la Universidad de Mannheim, que sientan las bases de la psicología del descanso moderna, revelan que para la desconexión no es suficiente con no estar en la oficina: el cerebro necesita el desapego psicológico, es decir, la ausencia total de pensamientos relacionados con el trabajo. Así, si el profesional revisa el correo "sólo cinco minutos" por la mañana, los estudios demuestran que el cerebro se mantiene en un estado de alerta de bajo grado todo el día. Esto anula los beneficios reparadores del descanso, lo que provoca que el trabajador regrese de las vacaciones con el mismo nivel de fatiga con el que se fue.

La profesora Sophie Leroy de la Universidad de Washington ha investigado por qué el trabajador burbuja nunca descansa de verdad. En este caso el estudio Why is it so hard to do my work? evidencia que cuando revisamos una notificación de trabajo durante el tiempo de ocio, una parte de nuestra capacidad cognitiva queda "atrapada" en esa tarea laboral. Durante el momento de vacaciones, aún estando frente al mar, su cerebro está procesando el "residuo" del email que acaba de leer. Esto impide entrar en un estado de relajación profunda, aumentando la irritabilidad y la incapacidad de disfrutar el momento presente.

Las consecuencias

No desconectar en momentos de desconexión es un error. Distintos estudios de psicología concluyen que los trabajadores que más necesitan desconectar son los que menos capacidad tienen para hacerlo... ya que a menudo se crea un círculo vicioso: el estrés crónico de la burbuja daña los sistemas de autorregulación del cerebro, lo que hace que el trabajador se sienta culpable o ansioso si no revisa el móvil. La consecuencia es el burnout -síndrome de desgaste profesional- incluso después de las vacaciones.

La desconexión no es un lujo, es una necesidad. Las investigaciones de Nicholas Bloom, de la Universidad de Stanford, confirman que trabajar sin descanso real reduce el rendimiento un 20% en el trimestre siguiente.

Víctimas de la hiperconexión

El 'síndrome del trabajador burbuja' -operan en un estado de aislamiento social y profesional, y están permanentemente conectados al trabajo- es más común entre perfiles cuyo trabajo puede ser 100% digital y requiere concentración. Estos son algunos de los sectores y perfiles más vulnerables.

  • Sector tecnológico. Desarrolladores, ingenieros de datos, arquitectos de sistemas o expertos en ciberseguridad.
  • Márketing digital y publicidad. Especialistas en SEO, redactores de contenidos y analistas de métricas. El trabajo está muy fragmentado y a veces tienen que manejar presupuestos millonarios en remoto, e interactuando con un panel de datos.
  • Servicios profesionales y consultoría. Auditores, consultores, analistas financieros y profesionales de 'compliance'. Trabajar por proyectos... son nómadas internos a menudo atrapados en hojas de cálculo y reportes.
  • Freelance o 'Gig worker'. Los trabajadores independientes tienen varios clientes. Carecen de hogar corporativo, viven en una burbuja permanente de la que dependen para conseguir unos ingresos constantes.
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Fuente original: Leer en Expansión
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