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Astrónomos aficionados logran detectar una señal del Voyager 1 a 25,000 millones de kilómetros de distancia

Astrónomos aficionados logran detectar una señal del Voyager 1 a 25,000 millones de kilómetros de distancia
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A pesar de encontrarse en el espacio interestelar, una comunidad amateur de radioaficionados todavía es capaz de escuchar las emisiones procedentes de la sonda espacial Voyager 1.
Javier CarbajalEspacio8 de febrero de 2026más lejos en el espacio, convirtiéndose en 2012 en la primera nave en entrar al espacio interestelar, más allá de la heliosfera del Sol. Como parte del programa Voyager, Voyager 1 y su gemelo, Voyager 2, fueron diseñados para estudiar los gigantes gaseosos del sistema solar, proporcionando a la Tierra imágenes inéditas y datos clave de Júpiter y Saturno, así como de sus lunas. Ambas sondas también transportan sus respectivos Discos de Oro, discos fonográficos de cobre bañados en oro que contienen sonidos e imágenes que representan a la civilización humana.

problemas técnicos que ha enfrentado en años recientes.

Saludos lejanos

¿Cómo es posible detectar señales tan débiles desde tan lejos? En la actualidad, la NASA cuenta con la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, o DSN) una red internacional de antenas de radio ubicadas en California, España y Australia, diseñada para comunicarse con naves espaciales que viajan a grandes distancias más allá de la órbita terrestre, incluyendo las sondas Voyager. “La sensibilidad de nuestras antenas de rastreo en el espacio profundo, ubicadas alrededor del mundo, es realmente asombrosa”, explicó la NASA. “Las antenas deben captar información de la Voyager a partir de una señal tan débil que la potencia que llega a la antena es de tan solo 10⁻¹⁶ vatios (1 parte en 10 cuatrillones). Un reloj digital electrónico moderno funciona a un nivel de potencia 20,000 millones de veces superior a este nivel tan débil”.

explicó en 2024 cómo han logrado superar este reto para obtener detecciones como esta: “Dado que el telescopio Dwingeloo fue diseñado para observar a frecuencias inferiores a la telemetría de 8.4 GHz transmitida por la Voyager 1, fue necesario instalar una nueva antena. A estas frecuencias más altas, la malla de la antena es menos reflectante, lo que dificulta la recepción de señales débiles".

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CAMRAS es una fundación de radioaficionados que se ha encargado de restaurar y operar el radiotelescopio de Dwingeloo y que colabora con AMSAT-DL. “Para encontrar la débil señal portadora en el ruido, utilizamos predicciones orbitales de la Voyager 1 para corregir el efecto Doppler en la frecuencia causado por el movimiento de la Tierra y la Voyager 1. De esta forma, la señal de 8.4 GHz pudo verse en directo en la sala de observación del telescopio. Análisis posteriores confirmaron que el efecto Doppler corresponde al de la Voyager 1”.

“Si bien hemos demostrado que podemos utilizar el telescopio Dwingeloo para recibir la señal portadora de la Voyager 1, no podemos utilizarlo para comunicarnos con ella”, lamentó la publicación. No obstante, el hecho de que la comunidad amateur todavía pueda detectar una señal de una tecnología humana en el espacio interestelar, sin contar con los recursos de la NASA, habla de la calidad de la ingeniería que dio forma al programa Voyager.

Desafortunadamente, la sonda dará por terminada su emisión en algún punto de la próxima década, cuando se agote su fuente de energía nuclear, y ninguna antena, sea de la NASA o de algún grupo de aficionados, será capaz de ubicarla. Quizás si aquellos Discos de Oro lleguen alguna vez a otras manos, volvamos a saber de Voyager.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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