Boston Dynamics ha presentado la versión de producto de Atlas, no un prototipo ni una demostración técnica. La compañía describe este robot humanoide como un sistema de grado empresarial, diseñado desde el inicio para ser fabricado, mantenido y reparado de forma sistemática. En su comunicación oficial insiste en conceptos como fiabilidad, servicio en campo y vida útil prolongada, una forma clara de marcar distancia frente a enfoques más experimentales.
De esta forma, Atlas da el salto al mundo industrial, con despliegues anunciados para 2026 y una hoja de ruta que, en el marco de los planes de Hyundai, apunta a una capacidad de producción de hasta 30.000 unidades anuales. Mientras tanto, Optimus continúa ligado a pruebas y automatización interna en Tesla. Elon Musk había proyectado tener “miles” de robots humanoides trabajando en fábricas para finales de 2025, pero a día de hoy no hay evidencias públicas de que la compañía haya alcanzado ese objetivo.
Un cambio de etapa anunciado con antelación. El paso hacia un Atlas comercial llevaba tiempo preparándose. En 2024 se cerró oficialmente la etapa del robot hidráulico, activo desde hacía más de una década, para dar paso a un diseño completamente eléctrico alineado con un despliegue real. Aquella decisión llegó cuando los avances recientes en inteligencia artificial aceleraron el entrenamiento y la puesta en producción de robots complejos.
Hyundai, cliente y motor del despliegue. El salto industrial de Atlas se apoya en una relación societaria clave. Hyundai Motor Group, accionista mayoritario de Boston Dynamics, es también el primer cliente del robot humanoide. La asegura que ya se completó un despliegue inicial en 2025 y que una flota adicional está prevista para enviarse en 2026 al Robotics Metaplant Application Center. A partir de ahí, el contexto de inversión industrial de Hyundai apunta a una posible ampliación de escala, aunque esas cifras aparecen como planes generales y no como compromisos específicos ligados directamente a Atlas.
Pensado para entornos humanos. Atlas no se concibe como una máquina aislada dentro de una celda cerrada, sino como un robot capaz de moverse por los mismos espacios en los que ya trabajan las personas. Su función apunta a tareas de manipulación y apoyo logístico en fábricas y almacenes, compartiendo entorno con trabajadores humanos y otros sistemas automatizados. Para hacerlo posible, el diseño ha sido optimizado para la convivencia, con mecanismos que permiten detectar la proximidad de personas y detener la operación cuando es necesario.
Para que un robot encaje de verdad en una fábrica, el tiempo en funcionamiento es tan importante como la tarea que realiza. Atlas está diseñado para operar durante turnos estándar, con una autonomía aproximada de cuatro horas en uso típico. Cuando la batería se agota, el propio robot puede sustituirla de forma autónoma en menos de tres minutos y volver al trabajo, lo que permite plantear ciclos continuos de operación. El sistema de carga, además, funciona con tomas eléctricas convencionales de 110 V o 220 V, evitando modificaciones costosas en la infraestructura.
En Xataka
Los escalones eran el gran reto de los robots aspiradores: lo nuevo de Roborock tiene "patitas" que suben hasta 8,5cm
Control, flotas y aprendizaje continuo. Atlas no está pensado solo para actuar de forma autónoma, sino también para integrarse en sistemas de supervisión y control a escala. Técnicamente, puede operar de manera autónoma, pero también mediante control remoto con realidad virtual o tablet, y gestionarse como parte de una flota. Además, entra en escena una colaboración con Google DeepMind, orientada a integrar modelos de Gemini Robotics para acelerar el aprendizaje de nuevas tareas, una capacidad que la compañía presenta como parte de su hoja de ruta y no como una función plenamente desplegada desde el primer día.
Imágenes | Boston Dynamics
En Xataka | Si China logra liderar en robots humanoides no será solo por su tecnología: sus empresas saben venderlos mejor que nadie
-
La noticia
Atlas ya no es un experimento: Boston Dynamics arranca la producción comercial mientras Optimus sigue envuelto en promesas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
.
Atlas ya no es un experimento: Boston Dynamics arranca la producción comercial mientras Optimus sigue envuelto en promesas
Atlas deja atrás el laboratorio y se presenta como un producto industrial
La compañía comienza la producción en masa del robot humanoide
Boston Dynamics ha presentado la versión de producto de Atlas, no un prototipo ni una demostración técnica. La compañía describe este robot humanoide como un sistema de grado empresarial, diseñado desde el inicio para ser fabricado, mantenido y reparado de forma sistemática. En su comunicación oficial insiste en conceptos como fiabilidad, servicio en campo y vida útil prolongada, una forma clara de marcar distancia frente a enfoques más experimentales.
De esta forma, Atlas da el salto al mundo industrial, con despliegues anunciados para 2026 y una hoja de ruta que, en el marco de los planes de Hyundai, apunta a una capacidad de producción de hasta 30.000 unidades anuales. Mientras tanto, Optimus continúa ligado a pruebas y automatización interna en Tesla. Elon Musk había proyectado tener “miles” de robots humanoides trabajando en fábricas para finales de 2025, pero a día de hoy no hay evidencias públicas de que la compañía haya alcanzado ese objetivo.
Un cambio de etapa anunciado con antelación. El paso hacia un Atlas comercial llevaba tiempo preparándose. En 2024 se cerró oficialmente la etapa del robot hidráulico, activo desde hacía más de una década, para dar paso a un diseño completamente eléctrico alineado con un despliegue real. Aquella decisión llegó cuando los avances recientes en inteligencia artificial aceleraron el entrenamiento y la puesta en producción de robots complejos.
Hyundai, cliente y motor del despliegue. El salto industrial de Atlas se apoya en una relación societaria clave. Hyundai Motor Group, accionista mayoritario de Boston Dynamics, es también el primer cliente del robot humanoide. La asegura que ya se completó un despliegue inicial en 2025 y que una flota adicional está prevista para enviarse en 2026 al Robotics Metaplant Application Center. A partir de ahí, el contexto de inversión industrial de Hyundai apunta a una posible ampliación de escala, aunque esas cifras aparecen como planes generales y no como compromisos específicos ligados directamente a Atlas.
Pensado para entornos humanos. Atlas no se concibe como una máquina aislada dentro de una celda cerrada, sino como un robot capaz de moverse por los mismos espacios en los que ya trabajan las personas. Su función apunta a tareas de manipulación y apoyo logístico en fábricas y almacenes, compartiendo entorno con trabajadores humanos y otros sistemas automatizados. Para hacerlo posible, el diseño ha sido optimizado para la convivencia, con mecanismos que permiten detectar la proximidad de personas y detener la operación cuando es necesario.
Para que un robot encaje de verdad en una fábrica, el tiempo en funcionamiento es tan importante como la tarea que realiza. Atlas está diseñado para operar durante turnos estándar, con una autonomía aproximada de cuatro horas en uso típico. Cuando la batería se agota, el propio robot puede sustituirla de forma autónoma en menos de tres minutos y volver al trabajo, lo que permite plantear ciclos continuos de operación. El sistema de carga, además, funciona con tomas eléctricas convencionales de 110 V o 220 V, evitando modificaciones costosas en la infraestructura.
Control, flotas y aprendizaje continuo. Atlas no está pensado solo para actuar de forma autónoma, sino también para integrarse en sistemas de supervisión y control a escala. Técnicamente, puede operar de manera autónoma, pero también mediante control remoto con realidad virtual o tablet, y gestionarse como parte de una flota. Además, entra en escena una colaboración con Google DeepMind, orientada a integrar modelos de Gemini Robotics para acelerar el aprendizaje de nuevas tareas, una capacidad que la compañía presenta como parte de su hoja de ruta y no como una función plenamente desplegada desde el primer día.