Los alumnos españoles saben actuar frente a las agresiones pero un 20% percibe que los profesores no resuelven el problema, según un informe de las fundaciones Anar y Mutua Madrileña
Regala esta noticia Añádenos en Google Un niño acosado. (R. C.)Madrid
11/09/2026 a las 00:03h.Crece el acoso escolar en España. Si es presencial, un 7,9% de los alumnos afirma que él o uno de sus compañeros sufre bullying; ... por medios digitales, un 3% y una combinación de ambas, un 3,2%, lo que suma 14,1% de los estudiantes. Es un porcentaje al alza, porque el año pasado se situaba en 12,3%, según 'La opinión de los estudiantes. VIII informe de acoso escolar en centros educativos', realizado por la Fundación Anar y la Fundación Mutua Madrileña. Basado en más de 18.000 cuestionarios a jóvenes y con la participación de unos 400 profesores, tanto de secundaria como de primaria, el estudio mantiene que son los compañeros de clase quienes «siguen siendo los principales autores del ciberbullying para el 66,7% de los encuestados».
Además de la agresión en sí misma, un aspecto que preocupa a los investigadores es la «cronificación» de la violencia en los centros educativos. Según la encuesta, el acoso continuado por más de un año sucede a uno de cada cuatro acosados, lo que consolida el bullying. En el tipo presencial, esa cifra se mantiene similar al del periodo anterior, pero en el ciberacoso sube 7 puntos. Coinciden los profesores en que no se trata de situaciones puntuales, sino que en uno de cada tres casos se perpetúan, lo que crece 3,5 puntos con respecto a los resultados anteriores.
Un 2,6% se une a los agresores por miedo a convertirse en víctimas
No obstante, no hay apatía ante el acoso por parte de los alumnos ante agresiones como insultos, motes o burlas, difusión de rumores infundados o información falsa y robo o destrucción de sus cosas. La mayoría lo comunica al profesorado (77,7%) y apoya o defiende a la víctima (77,5%), aunque «en secundaria presenta mayor tendencia a la inacción (11%)», dice el estudio. También lo cuentan a alguien de su familia o a otros compañeros. Un 2,6% se «une a los que se meten con ellos para que no me lo hagan a mí» y un 9% prefiere no intervenir. Ahora bien, es un fenómeno «mayoritariamente grupal», con más participación de chicos.
Contenido falso
Una de las tendencias al alza es el uso de la inteligencia artificial (IA) para perpetrar la violencia, sobre todo contra las chicas, al usar su imagen para vídeos falsos o su voz para audios manipulados o para suplantar su identidad. En el último año ha crecido cerca de 10 puntos y la cuarta parte del ciberbullying, que puede manifestarse a través de los videojuegos, se apoya en esta herramienta para manipular imágenes que perjudiquen a la víctima. En seis de cada diez casos hay agresiones que se graban para difundirlas en Whatsapp, TikTok o Instagram después de hacerlas, acompañadas de amenazas, tanto en primaria como en secundaria.
Sin embargo, la tercera parte no considera que reenviar contenido humillante le haga cómplice del bullying. «La inteligencia artificial supone un desafío emergente para lograr combatir el acoso escolar, pues su uso para cometer ciberbullying aumenta cada año», sostienen los autores. «Las chicas tienen mayor vulnerabilidad o exposición a las situaciones de ciberbullying que emplean IA (60% de las afectadas son mujeres) y ésta se utiliza principalmente para crear vídeos falsos, ya sea a partir de la manipulación de audio/voz de un compañero/a (57,5% de los casos) o de la manipulación de fotos (79,5%)».
Papel docente
Los estudiantes aseguran que los profesores actúan ante el acoso, y en esta edición esa percepción sube 11 puntos. Pero hay uno de cada cuatro que piensa que los docentes no hace intervención alguna para solventar el problema del acosado. También sienten que sus compañeros actúan, ya sea para apoyar o defender al agredido, avisar a una autoridad, dialogar con el agresor para que pare, mediar entre víctima y victimario y enfrentarse al acosador con amenazas o insultos. Pero también hay un porcentaje alto, uno de cada cinco, que ve que hay apoyo social a la agresión, aunque sea con risas.
En todo caso, casi la totalidad de los participantes afirmaron que la víctima necesita ayuda y que no puede resolver solo la situación. «Desde la perspectiva de los profesores, los aspectos decisivos para que un alumno se sume a una actitud de acoso son la presión del grupo (89%), el uso indebido de las nuevas tecnologías y redes sociales (87%), la normalización de la violencia (87%) y la falta de respeto a las diferencias (87%)», explican. «Las personas que acosan se caracterizan, en opinión de los profesores, por un sentimiento de superioridad (82%), su carácter agresivo e impulsivo (76%) y por sufrir problemas familiares (75%)», sostiene el estudio.
En estas situaciones, hay consenso absoluto de que el bullying tiene consecuencias negativas para la víctima (95%) y dos de cada alumnos tres también las ve en sus familias. Menos de la mitad tiene conciencia de que hace mal a los que lo observan o al propio agresor. Para los profesores, seis de cada diez casos se soluciona con el cese del acoso, mediante acciones como prohibición temporal de participar en actividades, expulsión de clases o del centro, cambio de grupo del alumno. Pero un 36% persiste. Es entonces cuando el acoso se cronifica y alarga su duración.
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