La Audiencia Provincial considera acreditado que el hombre llamó pocos días después de la intervención y que la espera para examinarle agravó las consecuencias del desprendimiento de retina
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de los juzgados de Málaga. (SUR) 03/09/2026 a las 07:20h.Salió de la clínica sin haber recuperado la visión del ojo izquierdo. Acababan de practicarle una capsulotomía, una intervención con láser que, según explicaron después ... los médicos durante el juicio, no revestía especial complejidad y debía permitirle volver a ver en uno o dos días. Pero eso no ocurrió. Pasaron los días y seguía sin ver. Llamó entonces al centro médico para advertir de lo que estaba sucediendo. Pese a ello, la revisión que tenía programada para un mes después de la operación no se adelantó. Cuando finalmente fue examinado, sufría un desprendimiento de retina que acabaría obligándole a pasar por varias intervenciones.
El origen del conflicto se remonta al 12 de septiembre de 2013. El hombre tenía una agudeza visual de 0,2 en el ojo izquierdo y presentaba una cápsula posterior opaca, por lo que fue sometido a una capsulotomía. La propia resolución deja claro que la indicación de esa técnica no fue el problema. Los especialistas que declararon coincidieron en que estaba clínicamente justificada. Lo que la familia cuestionó fue lo ocurrido después: pese a que el paciente comunicó que no veía, se mantuvo la revisión prevista para el 16 de octubre, un mes y cuatro días más tarde.
Poco razonable
La primera sentencia no dio por probada aquella llamada. La Audiencia, sin embargo, llega a la conclusión contraria después de revisar los testimonios y la documentación clínica. El hermano, que lo acompañó el día de la intervención, y la esposa declararon que telefoneó pocos días después porque seguía sin poder ver. Los magistrados indican que resulta «poco razonable» esperar que una persona conserve durante años la factura de una llamada telefónica realizada con preocupación y previendo que el asunto podía acabar en los tribunales.
Además, en el informe elaborado durante la revisión, el propio médico recogió que el paciente veía mal y que «no llegó a mejorar tras la capsulotomía». Esa anotación, según el tribunal, coincidía con lo relatado por los familiares: el afectado no había recuperado la visión desde la intervención. La Audiencia considera por ello acreditada la existencia de la comunicación telefónica «no atendida por la clínica».
Cuando finalmente acudió a consulta el 16 de octubre se le diagnosticó un desprendimiento de retina inferior con afectación macular. A partir de ahí comenzó un largo recorrido quirúrgico. Fue intervenido cuatro veces en Málaga entre octubre de 2013 y julio de 2014 y, tras sufrir un nuevo desprendimiento, se trasladó a Barcelona, donde volvió a pasar por quirófano. El 10 de noviembre de 2014 le extrajeron la lente intraocular del ojo izquierdo debido a la hipertensión ocular.